CÓMIC PARA TODOS

‘Prdro y Maili’, de Álvaro Ortiz

Editorial: ¡Caramba!

Guion: Álvaro Ortiz.

Dibujo: Álvaro Ortiz.

Páginas: 208.

Precio: 14 euros.

Presentación: Rústica son solapas.

Publicación: Marzo 2021.

En 2020 tuvieron lugar cosas tantas cosas que algunas incluso pasaron desapercibidas o fueron arrolladas por la actualidad, esa que hace que pronto sea historia algo que ha pasado hace un día. ¿Alguien se acuerda de que en junio de ese año que cambió nuestras vidas Pedro Sánchez y Milley Cyrus cruzaron mensajes en Twitter? Álvaro Ortiz es ese alguien que sí se acuerda, vaya si se acuerda, y en base a ese hecho tan puntual como inofensivo se ha marcado uno de sus tebeos, uno que actúa de perfecto complemento de El murciélago sale a por birras (aquí, su reseña), su particular aproximación a los tebeos de pandemia y de involuntaria antesala a las elecciones madrileñas anticipadas de este 2021 que se ha propuesto dejar al 2020 a la altura del betún en algunos de sus acontecimientos. Y así tenemos Prdro y Maili, una locura sin filtro en la que todo es posible, incluso una rocambolesca historia de amor entre estas particulares versiones del presidente del Gobierno español y la cantante norteamericana en la que viajamos en el tiempo, en la que Madrid es devastado y mejor no decimos cómo ni por qué y en la que Ortiz desliza su parodia del universo Marvel, concretamente de los mutantes de los X-Men, no vaya a ser que alguno de esos fans que vuelca su odio en Twitter se moleste por haber entrado en harina solo con DC.

Ortiz, ya lo sabemos, es de los que no deja títere con cabeza. Y aquí ejercita esa noble pasión incluso con más fruición que El murciélago sale a por birras. Sí, es posible, y la explicación es sencilla y doble. Por un lado, exprime hasta la extenuación la relación entre Prdro y Maili, una en la que unos tweets dan pie a un tórrido romance, con sexo, con desengaños y engaños, con un futuro impredecible… o no… y con mucho cachondeo cultural entre dos personajes tan dispares y que juntos dan todavía más juego que por separado. Y por otro, Ortiz, lo hemos dicho, no tiene filtro ni límite fijado, y da la sensación de que este tebeo, heredero de un confinamiento pandémico que si tuvo algo bueno fue la explosión de creatividad a la que impulsó a tantos, es una soberbia improvisación. No lo es, o al menos su autor quiere que pensemos en el trabajo de preparación con esas divertidas notas remitiéndonos a páginas anteriores, pero a ratos parece que la historia se está construyendo a base de retos en una noche de borrachera de amigos, aunque sea por videoconferencia. Es imposible decir qué es más delirante de todo lo que introduce Ortiz en este libro, empezando por los nombres o los juegos de letras, pero si hay que elegir algo nos quedaríamos… con todo, con el conjunto, con esta locura sin parangón con la que nos tiene en vilo de la primera a la última página.

Y todo parece visualmente tan sencillo… Pero el monigote, y más aún el monigote con referencia, es todo un arte que hay que saber manejar. Todo lo que tiene Ortiz cómo dibujante no realista, es decir, todo, lo tiene como narrador cómico de primer nivel. No necesita que sus personajes sean caricaturas más o menos precisas de Pedro Sánchez y Milley Cyrus, en realidad no lo son y sus modelos podrían servir para otros muchos personajes, para que nos demos cuenta de que aquella anécdota pérdida es el germen de su relato. Y no hace falta que digamos quienes son todos los demás personajes reinterpretados porque cualquiera que viva aquí y ahora va a pillar casi todas las referencias. Y como a Ortiz no le tiembla el pulso por nada, mete sin miedo a sus superhéroes, crea dobles malignos, da poderes a algunos de sus protagonistas y se ríe absolutamente de todo. Y sí, con unos simples golpes de tinta que le dan y le sobran para ir creando una historia que tiene tanta gracia y ritmo que no perdemos el tiempo en analizar las barbaridades que va colando, hasta las que le dan para hacer un análisis político de tertulia de bar pero que se asoman con tanta fuerza como los empellones de Zorrezno, su versión de Lobezno. Si buscas algo muy bestia y desternillante, sí, Prdro y Maili es tu libro. Es más, nos atreveríamos a decir que Álvaro Ortiz es tu autor.

No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 26 abril, 2021 por en Álvaro Ortiz, Caramba y etiquetada con , .

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