Guión: Junji Ito.
Dibujo: Junji Ito.
Páginas: 248.
Precio: 9,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Febrero 2020.
El terror japonés tiene algo diferente, seguramente porque se permite llegar más lejos, a escenarios más turbios y truculentos que el occidental, y autores como Junji Ito y obras como Black Paradox son ejemplos perfectos. Primero, porque parte de un escenario clásico, la muerte, desde un punto de vista muy particular y, si se permite, japonés, el suicidio. Y a partir de ahí, Ito crea una historia compleja, de bajas pasiones, de personajes que tienen mucho que esconder y con acciones deplorables que van dando vida a un universo fascinante. Lo que intriga de una manera excepcional es la forma en la que Ito lleva una historia sobrenatural, fantástica y por supuesto imposible a un escenario que resulta tremendamente creíble. La clave está en los personajes, en sus motivaciones, en sus miedos y en sus obsesiones. Black Paradox es un manga que tiene ciertas irregularidades, porque eso resulta inevitable cuando se alarga tanto una historia que parte de un momento tan concreto, pero que deja la satisfacción de habernos adentrado en un mundo de fantasía oscura, obsesiva y violenta pero de la mano de personajes a los que se puede comprender, a los que aportan miedos e inseguridades pero también para los que añaden el lado más oscuro de la personalidad humana, que al final es el tema central de la obra.
La estructura de Black Paradox no es corriente, y eso es algo que Ito sabe manejar con una frescura tremenda. Hay muchas ideas que va soltando, casi escupiendo, que tendrían la posibilidad de ser el tema central de otros cómics, y que aquí son pequeñas excusas para que la historia vaya escalando. El caso más evidente, los doppelgangers de los cuatro protagonistas iniciales, un aspecto que funciona como catalizador, sobre todo para dar un aroma climático al arranque de la obra pero que al final se aleja de los puntos emocionales centrales de la trama. Black Paradox va de obsesiones, pero lo conjuga con elementos sobrenaturales soberbios y muy imaginativos. Idea un mundo distinto, atrevido, peligroso y violento, uno que juegan con las almas y con la codicia, mezclando elementos muy diferentes, uno sobrenatural y otro tremendamente real, y el hecho de que la muerte, el destino, las profecías y las visiones se vayan entrelazando es algo que da mucha consistencia a la propuesta. Y mucho terror, que de eso se trata, terror además que proviene de lo sobrenatural, de situaciones tremendamente viscerales, y también de lo humano, de lo oscura que puede llegar a ser el alma de hombres y mujeres sin escrúpulos, que es una seña de identidad de las historias Ito que aquí alcanza probablemente su mayor esplendor.
El dibujo de Ito funciona además desde las dos perspectivas que dan vida a la obra. Cuando lo humano cobra el mayor protagonismo, su retrato es preciso, especialmente con quien sirve de excusa desde la portada, que es el personaje que nos va moviendo por todas las emociones que va desgranando Black Paradox de una manera bastante impresionante. Desde los retratos, además, sabe ir tocando otros aspectos, son rostros que acumulan miedos y sufrimiento, y eso lo dibuja francamente bien. Y cuando le toca el turno a lo más turbio, a lo que tiene remover las tripas, Ito también sabe perfectamente lo que hace. El despliegue de las almas es un momento realmente impactante, la forma que le da a los pasadizos a esa otra dimensión es igualmente sobrecogedora. Todo funciona, todo encaja, todo brilla desde ese punto oscuro que sabe encontrar Ito en el blanco y negro en el que las diferentes tonalidades de la tinta tienen tanto significado. Visualmente, desde luego, es todo un espectáculo, uno aterrador y desagradable, pero cuyo aspecto visual no entierra, ni mucho menos, las grandes ideas que esconde un trabajo muy completo, uno que cumple con todos sus objetivos y que queda como una de las grandes obras de un autor que sabe llevarnos a escenarios de terror complejos y apasionantes.
Black Paradox se publicó originalmente en 2009 en la revista Big Comic Spirits, de Shōgakukan. El contenido extra de este volumen son dos historias más de Junji Ito, La lamedora y El pabellón de lo paranormal, ésta última en color.
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