Guion: George Takei, Justin Eisinger, Steven Scott.
Dibujo: Harmony Becker.
Páginas: 232
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2021.
George Takei. El nombre le es familiar a todos los aficionados de Star Trek con absoluta seguridad, ya que es el del actor que dio vida a Sulu en la serie y en las películas originales. Hoy seguro que suscita admiración, nostalgia… Sentimientos positivos en todo caso. Pero a mediados del siglo pasado no era así. Y no precisamente por al personalidad o la vida de George, sino por la fusión entre un nombre estadounidense y un apellido japonés cuando el país nipón declaró la guerra al norteamericano con el bombardeo de Pearl Harbor. Parece mentira que Éramos el enemigo, una obra que coescribe con Justin Eisinger y Steven Scott y que dibuja Harmony Becker, pueda abrirnos los ojos de una manera tan contundente ante una realidad que no es tan conocida, quizá porque, en el fondo, era una atrocidad que sucedió en el bando de los buenos, el que combatió a las potencias del eje y acabó con el nazismo alemán y el fascismo italiano. Pero sí, en suelo americano y por decisión de su gobierno, miles de japoneses americanos fueron privados de sus propiedades, de sus vidas, de su dignidad y de sus creencias por la sencilla posibilidad de que pudieran ser un enemigo en casa. La familia de George Takei estaba entre ellos, y Éramos el enemigo es su historia. Una historia dura, sincera y muy bien ejecutada, memoria histórica muy bien hecha.
La fama es un gran aliado cuando se trata de lanzar un mensaje, y es evidente que Takei usa ese comodín de una manera muy inteligente. No, no es un cómic sobre Star Trek, ni siquiera la biografía del actor, sino que es un tebeo que quiere ir a otro terreno. Takei se rodea bien, es su historia y la cuenta él, pero con el apoyo de dos escritores para que nada falle. Y nada lo hace. El cómic es claro y sensible, es un repaso histórico de primer nivel, documentado y certero, pero sobre todo, y esa es la clave, humano. En realidad, está contado desde el punto de vista de un niño, el propio George, por lo que su impacto es todavía mayor. No solo habla por tanto de esa deportación masiva de japoneses americanos, de esa humillación tremenda de hacerles vivir bajo unas normas e imposiciones de las que muy poco se ha hablado, sino que encaja ese componente de ingenuidad infantil, ese no saber realmente lo que está pasando acerca de unos acontecimientos que sabe mostrar desde esa perspectiva y desde la adulta. Éramos el enemigo brilla en el detalle, que es precisamente lo que puede acercarnos más a estos personajes y a lo que les está pasando, en la generalidad que podríamos encontrar en un artículo periodístico o en un libro. La verdad es que se sufre con lo que nos cuenta Takei, y nunca se duda de lo que cuenta por inverosímil que pueda resultar desde nuestra comodidad.
Si la conexión emocional de Éramos el enemigo es tan sencilla no es solo por la eficacia de la historia, sino por la calidez que tiene el dibujo de Harmony Becker. El primer punto de contacto es el retrato del propio Takei, y eso funciona. Pocas líneas pero muy bien ejecutadas dan forma a su rostro. Becker es casi minimalista, no necesita un escenario demasiado grandilocuente o detallado para crear una atmósfera tremenda, y parte de lo esencial, de los personajes, de dejarnos ver su estado de ánimo casi sin necesidad de tener que recurrir al texto, con la dificultad añadida de que casi todos los personajes que desfilan por el libro tienen rasgos asiáticos, dando mucho valor a la contención que hay en sus comportamientos. Becker aprovecha un blanco y negro más blanco que negro para que, en el fondo, siempre sintamos que esta es una historia de superación. Dura y triste, en momentos casi asfixiante, desde luego, pero con un aroma de positivismo tremendo, y con un acabado brillante, fruto de un cuidado trabajo en el retrato, tanto en el reconocible por parte del autor como en el paso de los años para los protagonistas. No es ninguna sorpresa que Éramos el enemigo ganara el Premio Eisner a la mejor obra basada en una historia real, lo que sí podemos decir es que es una de esas lecturas de las que uno no se arrepiente por las muchas lecciones que deja.
Top Shelf publicó originalmente They Called Us Enemy en julio de 2019. El contenido extra lo forman un epílogo de George Takei, fotografías de los protagonistas, documentos de la época y un portafolio sobre la producción del cómic.
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