CÓMIC PARA TODOS

‘Justin’, de Julien Frey y Nadar

Editorial: Astiberri.

Guion: Julien Frey.

Dibujo: Nadar.

Páginas: 200.

Precio: 230 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2021.

Por muy denostada que pueda estar en algunos círculos, la memoria histórica sigue siendo esencial para la sanación espiritual de las sociedades que cogieron caminos equivocados en algún momento de su historia. Lo hemos vivido en España, como fruto de un enfrentamiento ideológico moderno que ha hecho florecer, entre otros muchos motivos, la escala altura de miras de algunos políticos. Los países de nuestro entorno parecen haber asimilado mejor esta importancia, y eso da lugar a que novelas gráficas como Justin sí lleguen con la vitola de necesarias, de ser la recreación de episodios que cargan de vergüenza a un país y que reflejan heridas de las que hay que hablar para que sanen definitivamente. Julien Frey nos habla del STO, el servicio de trabajo obligatorio con el que Francia puso al servicio de la Alemania ocupadora de la Segunda Guerra Mundial un cuerpo ingente de jóvenes que sacaba adelante labores pesadas en un régimen que no se alejaba demasiado del de los campos de concentración. La historia es sobrecogedora, por lo que fue en la realidad y por la solidez con la que Frey la dispone en sus páginas, y la manera en que Nadar le da forma, con un blanco y negro formidable, convierte Justin en uno de esos tebeos que, por duro que resulte leerlos, acaba siendo toda una experiencia.

Memoria histórica, sí, pero en positivo. Frey no quiere ajusticiar a un culpable, sino recordar que esto sucedió. Y quiere, al mismo tiempo, contarnos una historia muy personal. Quizá por eso vemos la trama principal como un gran flashback que envuelve el presente de nuestro protagonista, un hombre que se vio obligado a trabajar para el STO y que reniega de aquella época de la única manera en la que puede hacerlo. Mezcla Frey en este relato una sensible historia de amor, lo que le ayuda no solo a conectar con el lector en un plano lógicamente más universal sino también a dar a Justin una motivación lógica, humana y hermosa para tratar de poner fin a su calvario. Y todo ello hace que estemos ante una historia que desborda sinceridad y que es capaz de mostrarnos como era la Francia ocupada a niveles muy distintos, también en cuanto a lo que se refiere a la percepción que se tenía de las mujeres separadas o divorciadas. Lo bueno de Justin es que sabe esquivar el encasillamiento. No es una historia más sobre la Segunda Guerra Mundial, por mucho que tenga la frescura de eludir los escenarios del frente o el enemigo nazi evidente, sino que es un relato de supervivencia a un nivel mucho más mundano, en el que las palabras cuentan para sumar emociones con la misma intensidad que los silencios.

En esos silencios, Nadar, pseudónimo del español Pep Domingo, se mueve como pez en el agua. Si algo podemos destacar de su trabajo en Justin, y lo cierto es que podríamos citar muchas cosas, es la maravillosa sensibilidad que pone en los personajes que no hablan, que miran y sabemos perfectamente lo que están sintiendo. Frey, de hecho, le deja mucho espacio para ese tipo de viñetas, lo que demuestra una confianza absoluta en su capacidad narrativa, y el triunfo es absoluto en ese sentido. Nadar logra que la situación y los personajes nos lleguen en una simbiosis casi perfecta, consigue que el escenario y sus protagonistas sean casi uno, que el retrato de la STO sea a la vez el de la historia de amor entre Justin y Renée, que lo que estemos viendo sea la forma en la que el momento que se nos cuenta truncó por la mitad la vida de tantos y tantos franceses. Y todo esto, además, nos lo traslada Nadar con unos códigos universales, en un contundente blanco y negro, con un profundo y precioso estudio de los escenarios y de todo lo que tiene que transportarnos a los años 40 del pasado siglo. Justin es una de esas pequeñas maravillas que nacen de un ejercicio público de memoria que tendría que ser puntual y que al final saben colarse en el imaginario colectivo de quienes no han vivido o desconocen por completo lo que se nos cuenta. Es un trabajo espléndido.

Futuropolis publicó originalmente L’Œil du STO en diciembre de 2019. El único contenido extra esun texto sobre el STO del historiador Raphaël Spina.

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Esta entrada fue publicada en 6 abril, 2021 por en Astiberri, Futuropolis, Julien Frey, Nadar y etiquetada con , , .

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