Título original: Zack Snyder’s Justice League.
Director: Zack Snyder.
Reparto: Ben Affleck, Gal Gadot, Henry Cavill, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Amy Adams, Jeremy Irons, Diane Lane, Ciarán Hinds, J. K. Simmons, Connie Nielsen, Joe Morton, Amber Heard, Billy Crudup.
Guión: Chris Terrio.
Duración: 232 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 18 de marzo de 2021 (Estados Unidos y España, televisión).
Hay tantas cosas que se podrían decir de la Liga de la Justicia de Zack Snyder que en ninguna crítica seríamos capaces de condensarlas todas. Empecemos por lo obvio, es una película distinta a la que vimos en los cines (aquí, su crítica) aunque lógicamente su estructura se parece mucho. Y aun siendo distintas, y apreciando lo que puede encontrar de nuevo, en contenido y narrativa, las sensaciones generales son paradójicamente muy parecidas. Estamos ante un espectáculo muy entretenido pero con fisuras evidentes. Snyder aporta las suyas a lo que ya vimos, las del abuso de cámaras lentas y un lirismo que no funciona tan bien como le gustaría al director, sobre todo porque lo encaja en la primera mitad de la película, la más lenta y condensable. Es obvio que, por mucho que se presente como la versión personal de un director, este montaje nunca se hubiera podido estrenar en salas, por su duración y por su ritmo, no era lo que Warner quería. Es igualmente evidente que en este montaje hay cosas mejor explicadas, hay más tiempo para todo, y que hay personajes muy beneficiados por este cambio, sobre todo Flash y Ciborg, pero hay otros elementos que parecen insertados directamente desde la publicidad previa o incluso con la seguridad de saber que, al menos ese es el mensaje por ahora, no se va a continuar esta línea temporal.
Lo mejor de esta Liga de la Justicia es también lo mejor de la Liga de la Justicia previa, los personajes y las dinámicas entre ellos. Y no porque sean iguales, que no lo son, sino porque es donde estos héroes se cargan de razones. Por eso el crecimiento de Flash y Ciborg es evidente, porque se les da más humanidad, y por eso, en el fondo, importan menos los cambios que afectan a Superman, porque el Hombre de Acero ya tenía una fuerza importante de las dos películas anteriores y no necesitaba presentación, aunque haya mejoras en los efectos visuales para eliminar el afamado bigote de Henry Cavill. ¿El traje negro? Precioso de ver, sin duda, pero es más un guiño al fan que algo verdaderamente necesario y que marque diferencias, incluso es difícil de aceptar en la última secuencia del filme, donde ya no tiene sentido. Hay mucho de eso en el nuevo montaje, de guiños y referencias, y eso afecta a los epílogos que tiene la película, uno preludio del The Batman que iba a rodar Ben Affleck y otro, dos en realidad, pensando en una Liga de la Justicia 2 que tampoco veremos nunca y que incluso tiene detalles, como la publicitada aparición del Joker de Jared Leto, que parece un brindis al sol más que algo que estuviera pensando de antemano, incluso aunque así fuera.
No vamos a entrar en cuestiones de necesidad o no de este montaje, porque es obvio que Snyder tenía en mente una película más ambiciosa que la que se vio en los cines, aunque no fuera esta en 4:3, y verla siempre es algo que despierta curiosidad sana y lógica. Enhorabuena a los que han luchado por conseguir que Warner diera su brazo a torcer, no solo por permitir un nuevo montaje sino porque ha puesto dinero para un nuevo rodaje de muchas secuencias, han logrado que veamos una de esas rarezas que hace no tanto tipo habría alimentado mitologías y rumores de todo tipo, y que ahora es real. Dicen las definiciones más simplistas de este filme que es puro Zack Snyder, y eso quizá forme parte de lo menos positivo. Este es un Snyder que no necesita un control narrativo tan férreo porque dispone de tiempo y la libertad que el fandom le ha otorgado, puede experimentar con elementos para los que no tiene que pensar demasiado, y el primer Darkseid que vemos, que solo gruñe y no habla, es uno de ellos, porque no le hace falta mirar hacia un futuro que no parece que vaya a existir. ¿Disfrutable? Al cien por cien. Perder algo de humor en el clímax y ganar en violencia compensa el escenario excesivamente digital con el que se plantea la película en su comienzo, y nos muestra quizá el DC más puro que hemos visto y que pueda imaginar Snyder.
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