CÓMIC PARA TODOS

‘Usagi Yojimbo Saga’ 4, de Stan Sakai

Editorial: Planeta Cómic.

Guion: Stan Sakai.

Dibujo: Stan Sakai.

Páginas: 616.

Precio: 35 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2021.

Da igual cuantas veces lo repitamos, Usagi Yojimbo es un portento. Teniendo en las manos el cuarto volumen de Usagi Yojimbo Saga, no cabe más que seguir admirando la obra de Stan Sakai de una manera casi reverencial. Sobre todo porque su mismo concepto es una invitación a una reiteración de temas o historias que Sakai evita con una elegancia que es digna de elogio. Hay algunas historias de este volumen que pueden recordar a otras previas, desde luego, pero siempre hay giros, personajes secundarios o circunstancias que nos llevan a terrenos nuevos y diferentes. Esa es la magia que Usagi Yojimbo no pierde. Es una creación formidable, una idea tremendamente original, la de mostrarnos el mundo del bushido y los samurái con animales antropomórficos, con un respeto tremendo por la época y la cultura representadas pero con la idea de ser una serie diferente y distintiva. Eso lo consiguió desde el principio, pero la clave está en la forma en la que Sakai fue evolucionando el relato. Lo que vemos en este cuarto libro de la serie es, fundamentalmente, la relación de Usagi con Jotaro, su hijo, aunque los dos vivan la aventura sin ser capaces de confesar sus secretos, un fragmento del viaje que acaba con reflexiones formidables sobre nuestro protagonista. Y todo con el siempre maravilloso dibujo de Sakai, un prodigio imaginativo en todo momento.

Sakai siempre ha sido un maestro en el uso del tiempo. Sigue los pasos de Usagi, cierto, pero no tiene reparo alguno en dar la vuelta, en ir al pasado para mostrarnos lecciones, e incluso en dar todo el protagonismo de alguna de sus aventuras a otros de sus personajes, por ejemplo a su maestro. Todo le vale para mostrarnos la elegancia del bushido y la belleza del Japón del siglo XVI. Y todo gira en torno a una elegante mezcla entre tradición, moral, aventura e incluso fantasía, que sin ser el terreno en el que mejor funciona Usagi Yojimbo también nos deja en estas páginas el gozoso homenaje de su autor a los monstruos gigantes tan propios del manga, el anime y el cine japoneses. Sakai, además, sabe que la magia de su serie, sobre todo con el paso del tiempo, está en entender las relaciones de los personajes que protagonizan las aventuras. Y eso sabe hacerlo con pequeños momentos, como la intimidad entre Usagi y Kitsune, pero también en elementos de mayor trascendencia, como el respeto que siente por su maestro o en la relación paterna que se establece con Jotaro, compleja por los secretos que esconde y los dilemas que asaltan a un protagonista que en ese terreno es mucho más falible que como guerrero, aunque también ahí hay secuencias maestras como la de Imágenes de un día invernal, una de las grandes piezas de este cuarto volumen.

El estilo visual de Usagi Yojimbo es muy claro, y el mérito que tiene Sakai es que, sin que parezca que cambie lo más mínimo, se va perfeccionando de una manera notable, convirtiendo la calidad que tenía desde sus inicios es algo que roza la perfección. La narrativa de Sakai es brillante. Nunca fue una cuestión de realismo, y aún así no podría dejarnos personajes más creíbles y emocionantes. Las expresiones de rabia, de furia, de emoción o de tristeza impresionan sin reservas. Y la acción es soberbia, es el vehículo a través del cual nos transporta al Japón de los samurái. Hay un detalle tan exquisito en las armas, en las ropas, y hasta en las técnicas de lucha que lo único que podemos hacer como lectores es quitarnos el sombrero. Y sí, es difícil situar una historia concreta en un periodo o en otro de las aventuras de Usagi Yojimbo, cierto, porque Sakai sabe que lo que funciona no hay que tocarlo, pero hay tantos detalles que ver en este dibujo teóricamente juvenil que no se le puede poner pega alguna. Al contrario, cada nueva página nos da más motivos para seguir creyendo que esta es una serie portentosa. Disfrutemos de Usagi, de Jotaro, de Cabra Solitaria y su hijo, de todo lo que va a apareciendo en unas páginas que proporcionan un entretenimiento maravilloso, sincero, trepidante e inteligente.

El volumen contiene los números 53 a 75 de Usagi Yojimbo, publicados originalmente por Dark Horse entre diciembre de 2001 y abril de 2004. El contenido extra lo forman las cubiertas originales, un cuaderno de bocetos de Stan Sakai y sendas introducciones de Peter Laird y Matt Wagner.

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Esta entrada fue publicada en 25 marzo, 2021 por en Dark Horse, Planeta DeAgostini, Stan Sakai y etiquetada con , .

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