Guion: Ezra Claytan Daniels.
Dibujo: Ben Passmore.
Páginas: 152.
Precio: 22 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Febrero 2021.
Si Ezra Claytan Daniels y Ben Passmore querían ofrecer algo verdaderamente extraño, desde luego lo han conseguido con Bottomyards. Extraño por muchas razones, pero sobre todo por el atrevimiento de plantear una mezcla entre la crítica social, casi una sátira en toda regla, con el más puro horror de monstruos. Y a la vez es algo más, mucho más. Extraño, sí, porque tiene un ritmo poco convencional, que se mueve entre diálogos profusos que intentan describir una realidad de la que no estamos demasiados lejos y escenas de acción tremendamente movidas, de esas que nos invitan a ir pasando páginas a una velocidad frenética para saber lo que va a suceder a continuación. Tiene sus momentos oníricos, que encajan a la perfección dentro de la historia de terror que nos proponen, bastante pura si se piensa con detenimiento, pero que a la vez tiene ángulos distintos. Extraño, sí, pero a la vez muy estimulante, tanto por la construcción de su historia y de su universo como del mismo horror que plantea, uno que es fácil emparentar por algunos motivos con el de La cosa de John Carpenter, pero que funciona de una manera bastante más diferente de lo que pudiera parecer al principio. Lo divertido de Bottomywards es que no tiene unas reglas que desentrañar, solo un disfrute puro y sincero que sabe moverse entre géneros, tonos y estilos con mucho acierto.
Esa es la gracia del guion de Claytan Daniels, que es algo tremendamente difícil de prever, y eso le da mucho valor. No porque el escritor se saque de la manga artificios imposibles, por mucho que algunos puedan parecer inverosímiles a simple vista, sino porque juega con astucia con horrores orgánicos, con la leyenda de los edificios malditos, con una fauna tremendamente intrigante y con dos protagonistas de carne y hueso, muy bien descritas y con unos diálogos muy afilados que hablan de cuestiones culturales, raciales y sociales con una naturalidad tremenda. Claytan Daniel establece su historia en un mundo futuro, pero no demasiado, lo suficiente como para que sintamos unas mayores desigualdades entre ricos y pobres, en un barrio abandonado por ser peligroso y en el que pululan personajes de lo más peculiares. Y en ese escenario, en el que el terror se conoce desde la primera secuencia a través del misterio de no saber de qué se trata, coloca a una joven diseñadora de moda que busca una primera oportunidad junto a una amiga de la que ya no sabe si puede fiarse. Nada mala la mezcla entre realidad y fantasía, con muchas gotas de cinismo y un manejo distinto de los registros más habituales del terror que inevitablemente acaba invadiendo toda la historia en su tramo final.
El dibujo de Passmore es una clara declaración de intenciones sobre lo que nos vamos a encontrar en una historia que sabe mezclar realidad y caricatura. Y eso sirve para todo, para sus personajes, para sus criaturas y para su escenario. Lo que decíamos, algo extraño, sí, pero a la vez un crescendo narrativo bastante notable. Porque una vez pasado el impacto inicial, que lo tiene, Passmore hace el reto de convencer con una historia teóricamente de fantasía pero que quiere ser realista y apoyarse en sus personajes. El ilustrador sabe hacer que nos encariñemos con las protagonistas, que conectemos de alguna manera con los personajes más singulares y hasta los más siniestros que hay en la historia, porque desde su diseño exagerado y desde este festival de colores en que se convierte la novela gráfica consigue que establezcamos conexiones emocionales. No parece la tarea más sencilla, ni por el estilo de la historia ni por su acabado visual, y sin embargo es uno de sus grandes méritos. Sin ese trabajo, no tendría mucho sentido el espectáculo final, lo más claramente encasillable en un género concreto. Aunque, claro, Bottomyards aspira a salirse de los caminos tradicionales y lo hace con mucha brillantez. Mucha más de la que pudiera sugerir una portada que se guarda los mejores secretos de la historia para que los descubramos con calma.
Fantagraphics publicó originalmente BTTM FDRS en junio de 2019. No tiene contenido extra.
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