CÓMIC PARA TODOS

‘Sukeban Turbo’, de Sylvain Runberg y Víctor Santos

Editorial: Norma.

Guion: Sylvain Runberg.

Dibujo: Víctor Santos.

Páginas: 144.

Precio: 22,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2020.

Algo de talento habrá en España si Sylvain Runberg no deja de trabajar con nuestros autores. Lo hizo con Eduardo Ocaña en Los cuadernos de Darwin (aquí, su reseña), con Miki Montlló en Warship Jolly Roger (aquí, reseña de su primer número), con Josep Homs y Man en la adaptación de Millenium (aquí, reseña de su primer álbum) o con Belén Ortega en su continuación, Millenium Saga (aquí, reseña de su primer álbum). Y ahora, aunue sea una obra que tiene ya casi un lustro, le toca el turno a un Víctor Santos que está pletórico. La obra, Sukeban Turbo. Es la historia de una banda de chicas adolescentes que actúa en Nueva York, pero no solo ellas tienen protagonismo en este relato, en el que también aparece un grupo masculino de música para adolescentes. Todo ello se pasa por la turbia mirada de Runberg y Santos y deja como resultado un cómic trepidante, que nos sumerge en el lado más oscuro de las realidades que dibuja sin ningún tipo de complejo. No es una historia de héroes ni de víctimas, sino de personas que en un momento dado toman las decisiones más equivocadas en busca de una posición en la que sentirse a gusto. Shelby vuelca sus frustraciones en una violencia a medio camino entre la rebeldía adolescente y el deseo de poder, y el escenario que encuentra Runberg para desarrollar su personalidad es muy atractivo y sugerente.

La clave, aunque parezca mentira en una historia sobre pandilleras, está en Urban Smile, un grupo que, como ya se aventura en la contraportada, tiene como inspiración al de One Direction, aunque podría valer cualquier grupo de chicos que cuenta con legiones de adolescentes babeando por ellos. La relación familiar entre el vocalista de ese grupo y Shelby, que casi parece una anécdota al principio de la historia, acaba siendo clave para que Sukeban Turbo se convierta en uno de esos tebeos en los que las posiciones cambian muy rápidamente, en la que las lealtades de ayer se convierten en las traiciones de hoy, en un drama que, por muy alejado que sintamos este marco, se puede ver reflejado en situaciones cotidianas. Sukeban Turbo habla de rechazo y de frustración, y de la manera en que canalizamos esos sentimientos agresivos de una manera o de otra, habla de familias rotas, habla de ilusiones de cristal que esconde a juguetes rotos, y habla de poder. Al final todo tiene que ver con el poder, y el personaje de Shelby está definido en base a eso. Poder sobre las pequeñas decisiones, pero también sobre el futuro. Poder sobre los demás a muchos niveles. No, que nadie espere ver una historia con final feliz o con propósitos nobles, porque no hay nada de eso en Sukeban Turbo, ni siquiera en los momentos en los que parece que puede ser así.

Si la visión de Runberg es contundente, no se puede decir menos de la forma en la que Santos da forma a esta historia. Decíamos que Santos está pletórico, y es verdad, pero es que lleva ya muchos años a ese nivel. Shelby entra por derecho propio en la galería de grandes personajes del autor de Polar (aquí, reseña de su primer volumen) porque Santos es capaz de mostrárnosla de una manera apabullante, en su fachada de tipa dura y sin miedo, pero también con lo que hay debajo de esa coraza. Y lo que decimos de Shelby en realidad se puede aplicar a todos los personajes, a sus compañeras Sukeban, pero también a los integrantes de Urban Smile, en especial su líder, que es la figura que destaca en el grupo y con la que vivimos un camino en la escala de poder que casi parece el negativo de la vida de Shelby. Santos es, además, uno de los grandes especialistas contemporáneos en retratar la violencia, y aunque lo ha hecho en todo tipo de escenarios es obvio que el urbano le fascina. Sukeban Turbo nos muestra un repertorio de violencia que tiene el mérito de parecer terriblemente realista con un estilo, el de Santos, que no aboga precisamente por un mimetismo fotográfico. Y si la historia engancha, sus personajes también y su dibujo es así de bueno, parece obvio que estamos ante uno de esos tebeos que da gusto leer, un thriller salvaje y actual.

Glénat publicó originalmente Sukeban Turbo en enero de 2017. El contenido extra lo forman un artículo de Romain Grosjean, sendas entrevistas a Sylvain Runberg y Víctor Santos realizadas por Grosjean y un portafolio de bocetos, ilustraciones y páginas en tinta de Santos.

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Esta entrada fue publicada en 22 marzo, 2021 por en Glénat, Norma, Sylvain Runberg, Víctor Santos y etiquetada con , , .

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