CÓMIC PARA TODOS

‘Constantine. Hellblazer’, de Ming Doyle y James Tynion IV

Editorial: ECC.

Guion: Ming Doyle, James Tynion IV.

Dibujo: Riley Rossmo, Vanesa del Rey, Ming Doyle, Scott Kowalchuk, Brian Level, Travel Foreman, Eryk Donovan, Richard Isanove.

Páginas: 328.

Precio: 34 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2021.

Pocos personajes tienen un encaje más complicado en el universo DC que John Constantine. Es todo lo contrario a un héroe, se mueve en escenarios de fantasía oscura, en lo humano es de todo menos un referente moral, y para colmo en su trayectoria editorial hay nombres de un peso tan descomunal en el mundo del cómic contemporáneo que rizar el rizo se convierte en algo casi ineludible para que una nueva etapa llame la atención. Con esas premisas, nos lanzamos de lleno a la lectura de Constantine. Hellblazer, la aportación al personaje de Ming Doyle y James Tynion IV de hace poco más de un lustro, una de marcadas características, de buenos logros y a la vez de difícil encaje. Empecemos por esto, por lo complicado. Este Constantine tiene un extraño aire juvenil. No se quiere perder la esencia del personaje, pero tantos asteriscos para ocultar el lenguaje malsonante acaban poniendo a la serie en el borde de una caricatura que está lejos de los objetivos reales. Y sí, puede que no sea tan, tan oscura como otras etapas, pero Doyle y Tynion IV se lo toman muy en serio. Su Constantine se enfrenta a sus fantasmas del pasado, a los del presente y seguramente a los del futuro también. Con toques de humor y buscando ese difícil hueco en el universo DC, pero con pretensiones claras.

Quizá ese sea el peor enemigo de Constantine. Hellblazer, que es demasiado consciente de los caminos que tiene que tomar a nivel editorial para llegar a mostrar lo que realmente le interesa. Quien quiera leer entre líneas o apartar lo que puede sobrar en ese planteamiento sí se va a encontrar un buen material sobre el personaje, con su machacona narración en cartuchos de texto que nos remite al noir más puro, con los escenarios demoníacos y fantasmales que tan bien le sientan a esta serie y, sobre todo llevando este combate sobrenatural al terreno más personal de Constantine, porque es ahí, en los dilemas más íntima, en la esfera más privada, donde sus juegos con lo oculto tienen más sentido y aportan mucho más al desarrollo de la psicología del personaje. Podemos discutir si para eso es necesario ahondar en su bisexualidad como se hace en estas páginas de una manera tan clara, aunque ese debate suene ya a algo trasnochado, o si esa pretensión de que Constantine parezca un actor mucho más joven de lo que en realidad le funciona es de verdad imprescindible, por mucho que se busque así a nuevos lectores, pero bajo esa superficie hay mucho más, sobre todo cuando se ahonda en el pasado de John y cuando se le convierte en un personaje atormentado, más o menos, por fantasmas a los que no deja de ver.

Es una auténtica lástima que Riley Rossmo, o Vanesa del Rey ya puestos, no tenga la oportunidad de llegar hasta el final con su autoría, otra vez más minimizando los logros de la serie desde el alocado relevo de dibujantes, como si fuera más importante llegar a una fecha que lograr un objetivo creativo y narrativo. Para la industria pesa más lo segundo, y por eso acabamos viendo el trabajo de hasta ocho dibujantes diferentes en un volumen que incluye apenas quince números americanos. Qué lástima que serie tras serie se nos siga privando de ver hasta dónde puede llegar un equipo creativo más fijo, todavía estamos pagando las consecuencias de la rebelión de los artistas de los años 90 y eso está provocando que series que podrían tener puntos a favor al final los tengan en contra, y no precisamente porque los ilustradores presentes hagan un mal trabajo, sino porque se nos priva de algo que tendría que ser esencial en una obra completa. Destacamos a Rossmo y Del Rey porque son quienes más páginas firman y porque ambos tienen una apuesta visual intrigante y eficaz, ambos se salen de la norma del cómic de superhéroes y crean atmósferas muy auténticas. Lástima que no se les pueda sumar con tanta claridad a los logros de Constantine. Hellblazer como sí hay que hacerlo con Doyle y Tynion IV. Aún así, una buena etapa para los seguidores del personaje.

El volumen incluye los números 1 a 13 de Constantine: The Hellblazer, DC Sneak Peek: Constantine y el número 11 de Secret Origins, publicados originalmente por DC Comics entre junio de 2015 y junio de 2016. El contenido extra lo forman una introducción de Fran San Rafael, las portadas originales de Riley Rossmo, Ming Doyle, Erica Henderson y Kevin Wada, y un portafolio de bocetos y páginas de Rossmo.

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Un comentario el “‘Constantine. Hellblazer’, de Ming Doyle y James Tynion IV

  1. atarumoroboshii
    13 marzo, 2021
    Avatar de atarumoroboshii

    John Constantine fue joven alguna vez?

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