CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Juegos de guerra’

Editorial: ECC.

Guion: Devin Grayson, Andersen Gabrych, A. J. Lieberman, Bill Willingham, Dylan Horrocks, Ed Brubaker.

Dibujo: Ramón F. Bachs, Pete Woods, Brad Walker, Mike Lilly, Al Barrionuevo, Giuseppe Camuncoli, Sean Phillips, Paul Gulacy, Kinsun, Jon Proctor, Mike Huddleston, Thomas Derenick, Paul Lee.

Páginas: 648.

Precio: 51,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2021.

Los grandes eventos son más complicados de lo que puede parecer a simple vista. Hay una gran presión sobre ellos y sus creadores, tienen que ser más grandes e impactantes que el anterior, más serios, más violentos, siempre más. Y en el caso de Batman, La caída del Caballero Oscuro (aquí, reseña de su primer volumen) elevó muchísimo el listón. Por eso, y con el deseo de las editoriales de hacer a sus personajes cada vez más cruentos, violentos, pretendidamente adultos, Juegos de guerra se puede considerar un paso más o menos lógico. La premisa que ve el lector es sencilla. Stephanie Brown, despechada tras ser despedida por Batman tras haberle dado este el manto de Robin en un movimiento bastante inverosímil, le roba uno de sus famosos planes de contingencia pero sale mal y acaba por provocar la mayor guerra de bandas en Gotham. Pero había una premisa oculta, que era la muerte de un miembro de la Batfamilia. Aunque ya hace muchos años que se publicó originalmente este largo crossover, no vamos a desvelar aquí su final para quienes quieran asomarse a él limpios de todo prejuicio, pero sí podemos decir que estamos ante uno de los eventos más radicales y violentos que puede haber visto el cómic de superhéroes, sobre todo si tenemos en cuenta el fondo más o menos realista que siempre se le quiere dar a Batman.

No se puede negar que Juegos de guerra tiene un altísimo componente de adrenalina y de clímax continuo que no decae, ni con la división en tres actos que le quiere dar la editorial para que el lector pueda respirar mínimamente. Tampoco se debe pasar por alto que hay ideas formidables sobre la leyenda de Batman (se llega a decir en estas páginas que aquí se consigue la primera imagen periodística real del personaje) o los matices que aporta en la relación que el alter ego de Bruce Wayne mantiene con todo su equipo, fracturado antes de empezar el relato por el despido de Stephanie o la renuncia de Tim Drake a seguir siendo Robin, pero con brechas abiertas también con Nightwing u Oráculo. O que un personaje pretendidamente secundario como Máscara Negra adquiere aquí un estatus de gran importancia. Hay muy buenas ideas en Juegos de guerra, de eso no hay duda. Pero los dilemas que plantea también son importantes. Hay en sus páginas muchas muertes, escenas de una violencia descontrolada y brutal, incluso una larguísima escena de tortura. Todo para empujar al lector a entender por fin a Leslie Thompkins y la manera en la que ve a Batman. Se plantea si los vigilantes ya han dejado de ser un mal necesario y han pasado a ser parte del problema. ¡Incluso lo hace James Gordon! Méritos tiene muchos, ¿pero es Juegos de guerra lo que necesitaba el género?

Esa pregunta queda en el aire de una manera evidente, porque por supuesto no todos los lectores buscan lo mismo. La advertencia sobre su brutalidad es importante, porque pocos arcos argumentales han llegado tan lejos, y sobre todo porque al ser un cruce de varias series no hay una autoría visual tan marcada como la que podía haber en otras ocasiones. Vemos hasta a 13 dibujantes diferentes, que van desde la personal extravagancia de Paul Gulacy en las páginas de Catwoman hasta las interesantes aportaciones de Ramón F. Bachs en el prólogo o de Al Barrionuevo ya en el fragor de la batalla, pasando por un Sean Phillips todavía muy lejos del estilo que ha marcado su mejor Batman, el de Caballero Blanco (aquí, su reseña). No es uno de esos arcos pensados para dejar demasiadas imágenes icónicas, a pesar de que suceden muchas cosas en sus páginas. Alguna hay, claro tampoco nos vamos a adelantar a su lectura, pero no es la base. Juegos de guerra quiere impactar por todo lo que supone, por un escenario de muerte y violencia, por una lucha de poder sin precedentes y por sembrar dudas en el papel que Batman tiene en la contención del crimen, en su deseo de tener equipos que puedan actuar en Gotham y en la forma en que la Policía, los medios de comunicación y los mismos ciudadanos entienden su simple existencia. Debate genera, sin duda.

El volumen incluye The 12-Cent Adventure, los números 797 a 800 de Detective Comics, 182 a 184 de Batman: Legends of the Dark Knight, 96 a 98 de Nightwing, 56 a 58 de Batman: Gotham Knight, 129 a 131 de Robin, 55 a 57 de Batgirl, 34 a 36 de Catwoman y 631 a 634 de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre agosto y  de 2004.

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