CÓMIC PARA TODOS

‘Fallen Angels’, de Miguel Ángel Martín

Editorial: Nuevo Nueve.

Guion: Miguel Ángel Martín.

Dibujo: Miguel Ángel Martín.

Páginas: 76.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2021.

Si dijéramos que Bunny y Pussycat, las chicas protagonistas de Fallen Angels, son mujeres accesibles estaríamos mintiendo cual bellacos. Para empezar, no son mujeres, con una gata y una coneja con cuerpos de mujer de piel blanca. Para continuar, tienen un ritmo de vida que no está al alcance de cualquiera. Y para continuar, tienen una visión de las relaciones y del sexo que es francamente particular. Y quizá, qué cosas en estos tiempos, eso sea lo más accesible de todo. Son ricas, o al menos lo parecen, y se comportan como si el dinero les preocupara tan poco como las convenciones sociales. Cínicas, sí, pero incluso hirientes cuando quieren. Son dos mujeres que no parecen haber tenido un revés en la vida. ¿Y cómo demonios se consigue que todo esto permita una conexión con el lector? Solo Miguel Ángel Martín puede respondernos a esa pregunta porque él y solo él es capaz de hacer que esto funcione tal y como se lo propone. Quizá Fallen Angels no sea una serie que buscaríamos como lectores, aunque eso podría ponerse en duda gracias al reto constante que el machismo supone en nuestra vida diaria, pero acaba uno el libro con la sensación de que sí es una que necesitamos. Necesitamos esa voz en femenino, y mucho más procedente de un hombre, porque es inusual, abierta, directa, y sí, por qué no decirlo, soberbia.

Es obvio que Martín ha dado con un filón de esos que siempre han estado ahí pero casi nadie ha sabido ver. Incluso en el descaro, los personajes femeninos más atrevidos siempre se han movido dentro de ciertas convenciones sociales. Las protagonistas de Fallen Angels no. La vida real no va con ellas, lo que piensen los demás tampoco, y a base de decir burradas entramos en un territorio francamente divertido. Humor cínico, muy bestia y no apto para personas sensibles que tengan unos roles de lo masculino y lo femenino anclados en el pasado. Porque si algo son Bunny y Pussycats son dos mujeres desinhibidas. En cuestiones sexuales, sin duda, pero en realidad como filosofía de vida. Y eso es lo que hace de Fallen Angels algo único y distinto dentro de un mundo en el que la voz de la mujer se ha alzado ya con fuerza en tantos y tantos terrenos en los que el hombre ha creído llevar siempre la voz cantante, que en realidad ellas dos son así porque quieren serlo. No buscan impresionar a nadie, cambiar la manera de pensar de otras personas, sean hombres o mujeres. La de Martín es casi una celebración del hedonismo, de uno terrena y en cierta medida cercano pero desde un punto de vista inaccesible. Paradójico, sí, pero tremendamente creíble, a tenor del microteatro al que dio pie con dos mujeres de carne y hueso frente al espectador y que se incluye en el libro.

Parece increíble que una premisa tan loca y arriesgada se capte tan fácilmente desde la primera viñeta, en este caso incluso desde la portada, esa que apuesta por Bunny y no por Pussycat, porque sabe conjugar el lujo evidente con la sexualidad más que palpable y el extraño diseño de las dos protagonistas. Visualmente es una serie tremendamente carnal, y eso acompaña de una manera premeditada a esa visión libre de la vida que preconizan desde su normalidad las dos protagonistas. Es increíble que Martín sea capaz de mostrarnos un mundo sofisticado y lleno de caprichos para mostrarnos a dos chicas como estas de una manera que podamos entenderlo. Y parece mentira que con tan pocas líneas, con unas figuras definidas de una forma casi minimalista y con tan reducidos escenarios podamos tener una idea tan clara de lo que estamos viendo. Y ojo a la fascinante diversidad de modelitos que plantea para las protagonistas… cuando tienen ropa, claro, que la desnudez es obviamente un arma más dentro de su menaje vital. Fallen Angels es un tebeo tan particular que no cometeremos el error de encasillarlo de ninguna manera. No merece la pena ese esfuerzo, es tan suyo que destrozaría cualquier cajón en el que pudiéramos encerrarlo. Así que lo mejor es entrar y disfrutar de tanto cinismo tan gozosamente desbocado.

El contenido extra lo forman un prólogo de Borja Crespo y el guion completo del microteatro escrito por Miguel Ángel Martín y dirigido por Crespo.

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Esta entrada fue publicada en 16 febrero, 2021 por en 100 balas, Miguel Ángel Martín, Nuevo Nueve, Uncategorized y etiquetada con , .

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