Guión: Kevin Eastman, Tom Waltz, Bobby Curnow, Brian Lynch.
Dibujo: Dan Duncan, Mateus Santolouco, Franco Urru, Andy Kuhn.
Páginas: 176.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Diciembre 2020.
Pocos personajes han tenido tantas versiones y tan distintas entre sí en tan poco tiempo como las Tortugas Ninja. Kevin Eastman y Peter Laird dieron forma a estos personajes desde 1994, apenas han cumplido un cuarto de siglo de vida, y arrancaron su andadura desde los rincones del cómic independiente. Tres versiones cinematográficas distintas, una de ellas animada (aquí, su crítica), incontables series de televisión, videojuegos, juguetes… No había que ser excesivamente preclaro para saber que el cómic también necesitaría actualizar una franquicia que parece autodevorarse cada cierto tiempo, aunque sin necesidad de renunciar a lo anterior. Este primer volumen de Las Tortugas Ninja que tenemos entre manos no es una serie nueva, ni mucho menos, arrancó su publicación en Estados Unidos hace ya casi una década, pero aún así nos sirve como revisión contemporánea del mito. Nos pasamos buena parte del primer número preguntándonos de dónde salen sus habilidades ninja, que es probablemente la apuesta más arriesgada y fantástica de esta revisión, pero hay que reconocer una inteligente labor para hacer los personajes y la propia historia más propia de nuestros días y de los medios de las grandes editoriales, con una primera tortuga perdida, Raphael, y con roles mucho menos arquetípicos y básicos para Casey Jones o April O’Neil.
El hecho de que Eastman coguionizó la serie con Tom Waltz es una buen agarantía de que la esencia de la serie esté más que presente. Si uno cuenta con unas tortugas ninja adolescentes y mutantes, realmente hay poco que cambiar en su descripción para que la cosa funcione dentro de sus propias normas, así que los cambios llegan más bien a su alrededor. Su mutación se produce en circunstancias distintas, la necesidad de introducir a Shredder como villano va surgiendo del devenir de la historia y no como algo impuesto desde el principio, los enemigos de Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo son distintos y provienen de una cultura de las conspiraciones corporativas que le sienta francamente bien, y todo lo que van introduciendo los escritores funciona bastante bien. El mejor elogio que se le puede lanzar a la serie es que es tremendamente entretenida, se lee con una velocidad tremenda, es trepidante, es divertida, tiene todos los elementos que son necesarios en una historia de las Tortugas Ninja, es fiel al original y tiene muchos guiños para quienes conozcan la mitología de la franquicia, pero a la vez es un muy agradable comienzo para quienes quieran empezar a empaparse de ella. No se puede pedir mucho más a una presentación de personajes ya conocidos que lo que nos ofrece este primer volumen.
Dan Duncan es el encargado principal de dar vida a la serie, y lo hace con un estilo que respeta la esencia y a la vez es moderno y espectacular, siguiendo en los primeros números los bocetos de Eastman y toman ya las riendas a partir del quinto número, donde encuentra la ayuda de Mateus Santolouco para dar vida a los flashbacks que nos llevan al Japón feudal para conocer el trasfondo ninja de la historia. No es el de Duncan un estilo tan sucio y recargado como el de las Tortugas Ninja originales ni tampoco busca la esbeltez de las versiones animadas, pero coge un poquito de cada una de las revisiones anteriores para acabar creando algo distinto y personal, reconocible desde luego pero con una frescura envidiable para ser, como decíamos, una franquicia constantemente reinterpretada. Las Tortugas Ninja es, también gracias a Duncan, una lectura dinámica y que cumple con todas las expectativas que uno puede tener. Y ojo, que el mérito está en que la serie apela a todos los lectores, independientemente de la historia previa que puedan tener con estos cuatro quelonios de armas tomar, lo que le añade un punto de inteligencia a la propuesta, que podría haberse convertido en un mero fan service pero que establece sus propias normas, su propio ritmo y su propio universo con mucha más elegancia de la que pudiera parecer a lo mejor a simple vista.
El volumen incluye los seis primeros números de Teenage Mutant Ninja Turtles, los dos primeros de Teenage Mutant Ninja Turtles Microseries y material del Teenage Mutant Ninja Turtles 30th Anniversary Special, publicados originalmente por IDW entre agosto de 2011 y de 2012. El único contenido extra son las cubiertas originales de Kevin Eastman, Dan Duncan, Walt Simonson, Mateus Santolouco, David Petersen, Franco Urru y Andy Kuhn.
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