Guión: Fred Duval, Jean-Pierre Pécau.
Dibujo: Colin Wilson.
Páginas: 56.
Precio: 16 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2020.
Las posibilidades del western son inagotables, y el cómic, no cejamos en nuestro empeño de decirlo, se ha convertido en el medio más prolífico a la hora de explotar el género más auténticamente americano. El cómic francobelga para más señas, porque es en el Viejo Continente donde más y mejor se están explorando sus virtudes. Nevada, que se estrena con Estrella solitaria, es un espléndido ejemplo. Es un western, sí, pero ambientado en otra época, uno que nos lleva al Hollywood dorado, una ironía deliciosa porque es precisamente allí donde el western se convirtió en el género más producido del mundo, y su protagonista s el paradigma del pistolero del oeste, solo que se trata de un conseguidor, de un tipo que trabaja para una productora que necesita encontrar a la estrella de su película, perdido en México después de una noche de juerga y borrachera. Ese actor principal es Nevada Márques, y esta primera historia escrita por Fred Duval y Jean-Pierre Pécau, autores de la quizá infravalorada El día D (aquí, reseña de su primer álbum), mantiene las suficientes incógnitas como para pensar en una serie mucho más longeva. La presentación, en todo caso, no podría ser más entretenida y se convierte con mucha facilidad en un western moderno con guiños cinéfilos y dos personajes a los que merece la pena seguir la pista.
Western y cine son dos conceptos que están íntimamente ligados, y se agradece mucho la manera en la que Duval y Pécau los une en Nevada. No es que su fórmula sea algo que nadie haya tocado nunca, pero es cierto que cuando hablamos de este género uno se imagina a los personajes de John Wayne y no al propio John Wayne como centro de la función. Al revertir los elementos, los escritores aportan una frescura muy agradable al conjunto, y amplían sus posibilidades con un contexto que, de momento, permanece en las sombras y que es la base de la relación entre Nevada y Louise Hathaway, la productora del estudio que le encargan las difíciles misiones que hay que resolver sin luz ni taquígrafos. Se nota que a Duval y Pecau les gusta el golpe de efecto, y por momento es incluso la base de su historia, cuando entra en juego ese capo mexicano que quiere obligar a la estrella de Hollywood a quedarse en suelo mexicano. No desvelaremos la trama, por supuesto, pero es lógico pensar que la razón está en la noche loca de diversión que se ha dado el actor y las consecuencias que ese desenfreno ha traído. Muy bien diseñado ese actor, por cierto, del que seguro que podemos trazar paralelismos con la vida real y cuya forma de actuar es más que probable que sea la fusión de viejas leyendas de Hollywood.
Para el dibujo, Duval y Pécau recurren precisamente a quien abrió con ellos El día D, Colin Wilson, y el resultado es notable. Hay un respeto evidente por el gran escenario de la historia, que en sí mismo se convierte en el mayor homenaje al western que encierra este primer álbum de Nevada, y unos personajes muy bien construidos para que luzcan como lo que realmente son pero a la vez mantengan cierto halo de misterio, sobre todo en lo que se refiere al propio Nevada o a Louise, que adquiere rasgos de femme fatale sin necesidad de serlo para no trastocar géneros. Wilson maneja bien las secuencias de acción, en especial el asalto final porque le emparenta con un western más cercano al de Sam Peckinpah que al de John Ford, pero sabe que, al margen del enorme detalle que tiene su dibujo, todo reposa en los personajes. El western está muy bien defendido con la propuesta y ya desde las primeras páginas, pero su frescura tiene que sobresalir precisamente por lo que puede ser diferente, y eso lo consigue con sus sólidos retratos de personajes. Nevada es fresca, dinámica y muy entretenida, sabe guardar posibilidades para el futuro pero a la vez darlo todo en esta primera entrega para convencer al lector. Y lo hace, desde luego, honrando al western como ahora mismo parece que solo sabe hacerlo la BD.
Delcourt publicó originalmente el primer álbum de Nevada, L’étoile solitaire, en mayo de 2019. No tiene contenido extra.
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