Guión: Rick Remender.
Dibujo: Wes Craig.
Páginas: 440.
Precio: 49,50euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2020.
Una edición de lujo de una serie de Rick Remender es algo que siempre va a merecer nuestra atención, y más una serie con un contenido tan adrenalítico como Clase letal, que es de esas historias que pueden funcionar a la perfección con los salvajes cliffhangers que plantea el escritor para cada entrega mensual y para el fin de cada pretendido arco argumental, pero que desde luego siguen manteniendo intacto todo su poder en lecturas prolongadas como la que nos propone este libro. Dieciséis números americanos, más de un año de publicación mensual y una fuerza impresionante, la que aporta la historia ochentera de Remender, la de unos muchachos que estudian en una escuela de asesinos, con toda la violencia que tiene en forma y fondo, y con el descomunal dibujo de un Wes Craig desatado y contundente. Hay pocos adjetivos que no se puedan utilizar para valorar esta salvajada de tebeo, uno que no tiene límites ni los necesita, uno que sabe entender perfectamente, aunque sea desde un prisma fantasioso, la sociedad americana de mediados de los años 80. La crítica social de Remender puede parecer sutil, pero está dentro de este soberbio relato en el que se muestra lo peor de la naturaleza humana desde incontables puntos de vista. Hay muertes, hay combates sangrientos y de una violencia extrema, sí, pero también hay odios, rencores y envidias.
Esas sensaciones son las que hacen que nos podamos sentir asombrosamente vinculados a lo que les pueda suceder a unos chicos a los que se les está entrenando nada menos que para matar, y eso es un mérito indiscutible de Remender. Todos podemos sentirnos identificados con un héroe o con una víctima. ¿Pero con aprendices de asesinos? ¿Con estos muchachos que se comportan como adultos que lo saben todo pero que en realidad están totalmente perdidos en sus vidas y, lo que es peor, en sus emociones? Si se llega al fondo de la coraza que Remender siempre pone a sus personajes, nos damos cuenta de que son de una fragilidad extrema. Y sí, usan armas de todo tipo, también sus puños. Sangran y disparan. Juegan a un juego turbio, dramático y mucho más adulto del que seguramente puedan imaginar, de cuyas consecuencias no son en absoluto conscientes durante muchos momentos. Clase letal, no hay por qué esconderlo, es una auténtica salvajada. El combate climático que tiene este volumen, el más grande en cuanto a su escala, es quizá la muestra más evidente, pero ni mucho menos la única. El cómic rezuma violencia. Se le escapa entre las viñetas, entre la descripción de cada uno de sus personajes, en las alucinaciones de Marcus cuando se lanza de lleno y sin control al mundo de las drogas.
Remender siempre ha tenido suerte, seguramente más bien ojo porque es un escritor muy bueno, para escoger los dibujantes que dan vida a su historia, y la elección de Craig es impresionante. Tiene una forma sucia de entender a los personajes y esa violencia que necesita la historia está presente de una manera apabullante en su dibujo. Y lo está, quizá como la mejor muestra de lo bueno que es, desde las primeras páginas, cuando la escuela de asesinos todavía no ha hecho acto de presencia, cuando únicamente estamos siguiendo los pasos de un muchacho que vive en la calle. Luego entra en juego la sangre, las armas, los golpes, las muertes, y en eso Craig se mueve con una naturalidad soberbia. Las coreografías de sus combates son impresionantes porque no necesitan elegancia. La contundencia es su mejor arma. Se sienten los cuerpos golpeados, aprisionados, asfixiados y atravesados como si los tuviéramos delante. Clase letal es un golpe brutal, en el estómago y en nuestra conciencia, porque, en el fondo, Remender y Craig no hacen más que transformar lo más oscuro y siniestro de la sociedad de los 80 en una historia de fantasía violenta. Y se puede disfrutar desde las dos vías. El sida, las drogas, los asesinatos, la pobreza, los sintecho, los inadaptados… y los que se aprovechan de todo eso, las familias, las mafias. Todo sale en Clase letal.
El volumen incluye los 16 primeros números de Deadly Class, publicados originalmente por Image entre enero de 2014 y septiembre de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Wes Craig, Eric Canete, Harper Jaten, Farel Dalrymple, Phil Noto, Declan Shalvey, Nick Klein y Jerome Opeña, un portafolio de bocetos y diseños de Wes Craig y el guión de Rick Remender del primer número.
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