CÓMIC PARA TODOS

‘El ratón de biblioteca’ 3-4, de Miya Kazuki y Suzuka

Editorial: Kitsune Books.

Guión: Miya Kazuki.

Dibujo: Suzuka.

Páginas: 160.

Precio: 8,50 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Septiembre 2020.

Hay algo extraordinario en El ratón de biblioteca, algo que se ve desde el primer volumen (aquí, su reseña) pero que tenemos que seguir recordando para que los elogios a la serie se mantengan en el mismo nivel que la misma historia que estamos leyendo, y es que tiene un desarrollo espléndido. No se queda en una buena idea, no se limita a explotar aquello que resultó llamativo en primera instancia. Explora situaciones lógicas y comprensibles, y lo hace además sorprendiendo. Lo que vemos en estas dos entregas, la tercera y la cuarta, en cómo Myne lucha por hacer papel, y eso, casi sin darse cuenta, hace de ella una pequeña comerciante. Pero, claro, eso mismo también hace que empiece a haber personajes que se dan cuenta de que esta pequeña niña tiene ideas y conocimientos que no son propios de ella. Y ese escenario es fascinante. Cierto es que, al mismo tiempo, hace que la familia de Myne quede en un segundo plano, casi desaparezca del cuadro aunque haya secuencias en las que resulta imprescindible, pero la construcción de un universo que está haciendo Miya Kazuki es casi modélica. La introducción, además, de elementos considerablemente adultos no le está pesando en absoluto al desarrollo del relato sino que, al contrario, lo está enriqueciendo una lectura de esas que se devoran, en las que se pasan las páginas con emoción y muchas ganas.

Puede parecer algo trivial, pero lo cierto es que es la mejor muestra de que El ratón de biblioteca es una serie espléndida. Tenemos ganas de saber qué le va a pasar a Myne, y Kazuki sabe introduciendo elementos y personajes poco a poco, mostrándonos con calma cómo es el mundo de la pequeña, descubriéndolo además casi al ritmo en el que lo haría una niña pequeña. Es como si nosotros mismos, los lectores, fuéramos Myne a ojos de Kazuki, y esa fórmula es lo que hace de esta una serie muy especial. Son muchos los aciertos, pero en estos dos volúmenes se hace especial hincapié en uno que era necesario. ¿Cómo puede saber tanto sobre el papel o el comercio alguien como Myne, una enfermiza niña que apenas salía de su casa en un mundo en el que no hay libros? ¿Y quién se daría cuenta de eso? No vamos a desvelar la respuesta, claro está, pero es uno de los ejes fundamentales de estas dos entregas, uno que nos recuerda que estamos ante una historia de corte fantástico, la de una mujer que muere sepultada por libros y se reencarna en un mundo distinto, medieval, y sin libros, y en el cuerpo de esa niña. Se nota la ausencia de sus padres y de su hermana, porque ellos habían sido el motor del arranque de la serie y quienes enseñaban a Myne su nuevo mundo, pero los nuevos personajes que incorpora Kazuki son espléndidos.

En el dibujo, Suzuka sigue manteniendo todas las virtudes de las primeras páginas, partiendo de una frescura envidiable, algo imprescindible cuando se trata de dibujar niños, más aún si cabe cuando la protagonista es en realidad una mujer atrapada en el cuerpo de una pequeña. Hay diferencias notables entre la forma en la que miran, se ríen y se desenvuelven los personajes de menor edad y la forma en lo que lo hacen los adultos. Es como si formaran parte de dos mundos distintos y a la vez complementarios, como si nosotros mismos nos convirtiéramos en niños para poder ver el mundo a través de sus ojos. Y eso, más allá de los espléndidos diseños de personajes de You Shina, es un mérito narrativo notable de El ratón de biblioteca, porque no se derrumba con los cambios argumentales, ni con la introducción de nuevos personajes, ni mucho menos cuando el dibujo se deja llevar por la caricatura humorística más propia del manga. Todo es natural y creíble, sigue siendo un mundo de aspecto medieval y rural bastante interesante y, sobre todo, tienen un encanto notable en sus protagonistas. La manera además en la que Suzuka entiende las escenas más dramáticas y personales es digna de elogio, porque había un camino más fácil, el de ceñirse a los códigos de un manga más infantil, y sin embargo es valiente y, por eso, sobresale. Muy bien todo.

Tobooks publicó originalmente los volúmenes tercero y cuarto de Hon suki no gekokujô en noviembre de 2016 y febrero de 2017. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada el 18 enero, 2021 por en Kitsune Books, Manga, Miya Kazuki, Suzuka, Tobooks.

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