Guión: Claire Fauvel.
Dibujo: Claire Fauvel.
Páginas: 192.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné
Publicación: Septiembre 2020.
Si hay algo que merece la pena destacar de La noche es mi reino es la facilidad con la que Claire Fauvel nos recuerda que no ha hecho un tebeo sobre música, sino sobre la vida. Es la historia de una joven que se lanza a crear un grupo de música con una amiga, sí, y es de esos cómics a lo que se puede ir poniendo banda sonora mientras se escucha porque la música va sonando con mucho ritmo, pero importa mucho más la historia de Nawel, que así se llama la protagonista, cuando vemos sus pasos en el instituto, cuando se enfrenta con su familia y sus creencias religiosas y sociales, cuando descubre el lado más hermoso y el más amargo de la música y de las personas que están a su alrededor. Y sí, con un final abierto, porque abierta queda la vida de Nawel cuando salimos de ella al cerrar este volumen, otro acierto de la autora a la hora de construir el relato porque no tiene ganas de aleccionar, pero tampoco de callar ningún aspecto de este viaje. ¿Ha tenido éxito la protagonista? Sí y no, pero eso queda al libre juicio del lector, precisamente por la adolescencia y la juventud son etapas tan complicadas como lo es abrirse camino en una industria como la musical. Las dos cosas están muy bien retratadas en un cómic aparentemente sencillo pero que sabe ir transformando lo que leemos para que tenga un marchamo de realidad bastante pronunciado.
La noche es mi reino destaca por esa dualidad tan elegantemente mezclada. No es la historia de una joven, ni tampoco es una historia de música. Es las dos cosas, porque en la vida los elementos no suelen ir nunca por separado. Es, a la vez, la relación de Nawel con Alice, desde que la conoce en el instituto hasta que ambas van madurando por caminos diferentes, es su amor incondicional por Paul McCartney desde que escucha por primera vez su música, o los nervios de su primer concierto, la emoción por conocer a un cantante que considera por encima de ella y la frustración por los planes que no salen bien, los de una muchacha que tiene que enfrentarse a sus padres para poder vivir su sueño. Hay muchas cosas en La noche es mi reino, y todas van incorporándose con inteligencia y acierto, sin forzar, sin juzgar, sin hacer que el lector se sienta obligado a pensar una cosa o la otra, ni siquiera cuando Nawel transita terrenos muy peligrosos con respecto a las drogas o no priorizar su salud y su alimentación en la búsqueda de otros objetivos. No, Fauvel no busca que el cómic guste por lo que hace o deja de hacer Nawel, sino por la certera mirada que le echa a un mundo complicado, mucho más si eres mujer, de ascendencia islámica y vives en los suburbios de París. Esa es la historia, la historia de ese conjunto, la que cuenta Fauvel.
Y la dibuja precisamente poniendo el enfoque en Nawel. Cierto que las secuencias musicales tienen mucha importancia en el devenir visual del relato, pero el eje emocional de La noche es mi reino está en lo personal, en lo piensa, siente, ansía y sueña su protagonista, en la manera en que mira al mundo y este le devuelve la mirada, sea desde las normas estrictas de sus padres hasta la forma en la que se manifiesta el amor. En ese sentido, Fauvel crea unas secuencias imaginativas bastante poderosas y que, de alguna manera, encajan francamente bien con todo lo demás, que es realista por completo. Y sobre todo sabe sacar todo lo que quiere de la expresividad de sus personajes, estén hablando o en secuencias sin diálogo, que hay bastantes y son muy significativas, buena muestra de hasta dónde puede llegar narrativamente el dibujo de Fauvel. En definitiva, La noche es mi reino es una sorpresa muy agradable, porque cuenta una historia importante pero a la vez pequeña, porque sabe entender la sociedad en la que tiene lugar desde aspectos muy distintos y sabe mostrarnos fases casi opuestas en la vida de su protagonista y demostrar un gran amor por la música, la música grande, la que todos conocemos, y la más pequeña, la de quienes sueñan con hacerse un nombre en este mundo.
Rue de Sèvres publicó originalmente La nuit est mon royaume en enero de 2020. No tiene contenido extra.
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