Guión: Alain Ayroles.
Dibujo: Jean-Luc Masnou.
Páginas: 256.
Precio: 35 euros.
Presentación: Cartoné
Publicación: Agosto 2020.
Llegar al final del primer volumen integral de De capa y colmillos implica darnos cuenta del salvaje ritmo que Alain Ayroles y Jean-Luc Masbou imprimen a los nada menos que cinco álbumes que forman este primer ciclo de la aventura. Ritmo endiablado, frenético y sin descanso, porque esta especie de sátira del género de capa y espada, que comienza ya desde el título de la serie, es un auténtico no parar. Y es alocado, divertida, con buenos personajes, con referencias bien tiradas y mucha imaginación, escenarios cambiantes y locuras que uno no es capaz de imaginar que pueden llegar a suceder cuando se asoma por primera vez a la obra. Y eso que no hay cartas en la manga y todo está claro desde que vemos a animales antropomórficos moviéndose en un mundo de humanos con total naturalidad. No se buscan anomalías anacrónicas por ese lado, al contrario, se aprovechan con mucho gusto e inteligencia las posibilidades que ofrece ese escenario. Lo que cuenta es el género, la honra que se hace de sus elementos más clásicos. Y por eso vemos duelos de espada, piratas, grandes viajes por mar, damiselas que ya no están tan en apuros como solían estarlo y, por supuesto, un tesoro que todos persiguen y que da sentido a ese frenesí del que hablábamos por los constantes giros que tiene el relato.
A veces no nos damos cuenta de que la aventura más clásica es un género que se ha ido perdiendo en el tiempo y por eso es una delicia recuperar historias como la de Ayroles. Seguimos a dos hidalgos, divertidos y osados, de esos que acaban en los calabozos con más frecuencia de lo que les gustaría y que se apuntan a la defensa de causas perdidas con más facilidad de la que quisieran. Ayroles no necesita trazarnos complejas historias de origen para sus dos protagonistas, nos introduce a medio camino en sus azarosas vidas y ese elemento de cierto misterio es lo que acaba dando sentido a algunos de los diálogos más divertidos, sobre todo el inicio a oscuras del cuarto álbum. Por momentos puede dar la sensación de que el escritor nos está llevando de la mano sin rumbo, porque la locura se asoma con mucha frecuencia a los acontecimientos que vemos, como si todo fuera un caos que se le va ocurriendo sobre la marcha, pero cuando llegamos a ese final comprobamos que hay un plan mucho más calculado de lo que a veces podemos ver dentro de esa delirante marcha de la historia. Y eso, al final, resulta el gran punto a favor de De capa y colmillos, su más absoluta imprevisibilidad, su sorpresa continua, la forma en la que lector y protagonistas se van sorprendiendo a la vez mientras se rinde homenaje al género.
Masbou, además, dibuja con enorme brío. Entiende la caricatura evidente que se desprende del concepto de la serie, dando a un lobo y a un zorro vestidos de espadachines el papel central de esta historia, también la fantasía que se va introduciendo poco a poco, y por supuesto la comedia y la aventura, el respeto a ambos géneros para que se mezclen con una habilidad enorme. Y con espectacularidad, algo que siempre se agradece en el cómic francobelga por su pretensión habitual de no ceder a las presiones de la splash page. Aún así, navíos y duelos lucen de una manera muy especial en esta historia, y eso es mérito de Masbou, que sabe dar forma a todo lo que imagina Ayroles sin miedo a que pueda parecer algo inverosímil. De capa y colmillos es, por encima de todo, uno de esos tebeos aventureros que proporcionan diversión de principio a fin. Luego podemos a entrar a analizar sus referencias, dentro y fuera del género, pero eso será ya cuando acabemos de disfrutar con una propuesta simpática y atrevida, que sabe jugar las bazas más clásicas y a la vez las más modernas para ofrecernos un ciclo que se disfruta muchísimo con la lectura de un tomo integral, seguramente más que por separado y que, como tiene tanto que ver, permite una segunda lectura casi momentánea o comprobando que el paso del tiempo no merma su alto nivel.
El volumen incluye los cinco primeros álbumes de De cape et de crocs, Le secret du Janissaire, Pavillon noir!, L’Archipel du danger, Le mystére de lîle etrange y Jean sans lune, publicados originalmente por Delcourt entre noviembre de 1995 y septiembre de 2002. El único contenido extra son las cubiertas originales de Jean-Luc Masnou.
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