Guión: Howard V. Chaykin.
Dibujo: Howard V. Chaykin.
Páginas: 80.
Precio: 18 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2020.
Es inevitable que al ver el nombre de Michael Moorcock en la portada de un cómic pensemos en Elric (aquí, reseña de su primer volumen). Erekosë. Espadas del cielo, flores del infierno encaja en esa forma de entender la fantasía, pero es a la vez muy distinta a la visión de Roy Thomas y P. Craig Russell. Y eso, por supuesto, se agradece mucho. Pero, claro, es que tenemos a otro autor de los grandes para dar vida a este cuento de fantasía, nada menos que Howard Chaykin. Y ojo, porque es un Chaykin distinto del que ahora podemos encontrar en sus obras más contemporáneas, es uno de sensaciones mucho más directas, de acuarelas para crear páginas de composición atrevida, uno más realista y con unos rostros definidos por un estilo que se separa de su actual manera de entender el retrato. Y con eso, una potente narración en off y por supuesto una historia maravillosa y brillante es como se forja uno de esos tebeos que merece más consideración de la que seguramente tiene por ser lo que muchos pensarán que es una obra menor. Elric puede tener la culpa, sí, también que no venga firmada por una de las editoriales americanas dominantes, o incluso porque Chaykin ha llegado a la cumbre con ejecuciones distintas a las que vemos aquí. Pero no nos dejemos engañar por otros brillos, estamos ante una pequeña gran joya.
Es muy gozoso el mismo planteamiento del que parte Espadas del cielo, flores del infierno, siguiendo los pasos de un héroe reencarnado que todavía no sabe quién es y que va recibiendo información de quienes le rodean y de los recuerdos que tiene. Es la suya una historia maldita, a un nivel distinto al que vimos a Elric, porque vive de un amor ya imposible, buscando una justicia de la que duda por el escenario en el que la imparte. Y seguimos a un héroe que es tremendamente humano, que siente pasiones carnales que sabe imposibles hasta que dejan de serlo, que ansía venganza ante la traición y que cede a los impulsos violentos que aseguran su supervivencia en el combate, independientemente de que su enemigo sea un fiero guerrero o una mujer sensual. Es esta la historia de una guerra interminable, pero de la que a vez vemos un episodio cerrado. Hay, como siempre sucede en Moorcock, mucha poesía en el devenir de sus héroes, y eso se ve en muchos momentos pero sobre todo en el final. Y sí que es cierto que Chaykin condensa tanto algunos aspectos de la historia que se podría imaginar sin problemas un cómic más largo que este para deleite de todos nosotros, pero no podemos culparle por manejar una capacidad de síntesis elogiable que redondea un tebeo magnífico para evitar que se le pueda descontrolar.
Y podría haber sucedido, porque los combates tienen una ejecución visual tan preciosista que uno puede intuir que en otras manos podría haber tenido cada uno de ellos una ejecución de varias páginas más. Pero Chaykin prefiere deslumbrarnos con un momento y pasar al siguiente, hacer que una criatura aparezca con una función precisa y que la historia siga avanzando. Ritmo, eso que a veces parece tan fácil de conseguir pero que tiene una dificultad extrema, mucho más cuando la misma historia da elementos para que se pueda alargar sin medida por el simple deleite de dibujar fantasía de la buena. Chaykin no nos deja una sola página de rejilla convencional, y la enorme diversidad que hay en esta obra, de personajes colándose de un panel a otro, de figuras fusionadas, de siluetas y sombras, hace que el deleite sea máximo. Insistimos, no es un Chaykin que podamos vincular de una manera inmediata a sus lápices más reconocibles, pero eso no merma el brillante resultado de esta obra. Clen de Clen Gar no será un personaje de la importancia de Elric, no, pero eso no impide que estemos ante un cómic elogiable de principio a fin, fantasía pura con el sello de su escritor y que Chaykin supo llevar a su terreno de una manera admirable. Una buena pieza a recuperar, una que seguramente sorprenderá a más de uno.
HM Communications publicó originalmente The Swords of Heave, the Flowers of Hell en enero de 1979. El contenido extra lo forman textos de Cullen Bunn, Michael Moorcock, John Davey y Howard Chaykin, ilustrados con dibujos del propio Chaykin.
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