Guión: Miguel A. Giner Bou.
Dibujo: Susanna Martín.
Páginas: 128.
Precio: 18 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2020.
Qué aterradora puede ser la realidad cuando la vemos a través del prisma de la ficción. Cuánto poder tienen sobre nosotros los creadores, que se inventan unos personajes y unas historias para que estremezcan nuestros sentidos cada vez que pensamos en la sociedad que nos rodea. Cuántos aciertos acumula Ofensiva final por estas mismas razones, porque Miguel A. Giner Bou y Susanna Martín han sido capaces de construir un relato que tienen lugar un futuro cercano que, en realidad, no parece tan imposible, uno en el que hay un muro que separa Latinoamérica de Norteamérica, uno en el que las ideas de la derecha no solo se han abierto paso sino que se han convertido en dominantes con los rasgos totalitarios que se les presupone, uno en el que sigue siendo más necesario que nunca el espíritu de denuncia de las artes. En Ofensiva final seguimos los pasos de una galardonada directora de documentales que recibe el encargo de mostrar la realidad de un país indeterminado. Una realidad en la que hay pobreza, en la que la mujer sigue en una enorme posición de desventaja y en la que los prejuicios y el ansia de poder siguen siendo una base inamovible de las relaciones humanas. Hay tanto sobre lo que reflexionar en esta novela gráfica que asusta. Asusta su ficción y asusta el eco que tiene en nuestra realidad.
Si todas esas sensaciones llegan al lector, atravesando las páginas, es porque los personajes de Giner Bou son espléndidos. Iratxe, por supuesto, es la mejor desarrollada, es quien apunta su cámara hacia el mundo, es quien nos enseña cómo es la sociedad en la que vive y la que descubre a través de su trabajo, que es la que representa Damaris. Con ellas, Giner Bou nos presenta una historia en femenino y feminista en muchos sentidos, que sabe moverse entre lo documental y lo conmovedor, entre los horrores del mundo que nos rodea y la necesidad de sentimientos personales propios. Y con ellas va tejiendo una hermosa relación que va desde la desconfianza hasta el afecto de una manera muy natural. El escenario en el que acontece todo es muy meditado. No es nuestro día a día, pero casi. Entenderlo así, de hecho, es una de las grandes bazas que tiene Ofensiva final. Su denuncia es brutal, porque la impunidad con la que se mueven las almas más sucias sigue siendo aquello que debemos visibilizar y contra lo que debemos luchar. Es lo que hacen Iratxe y Damaris, incluso aunque se topen con dificultades que van desde el abuso de poder hasta esas costumbres tan patrias de mentir en lo que sea con tal de ganar algo de ventaja. Y por si pensábamos que el mundo podía ser ideal, la explosión final, que casi resulta inesperada, nos recuerda lo difícil que es eso.
Sorprende, siempre para bien, la enorme capacidad documental que tiene Martín a pesar de la enorme sencillez de su trazo. Da gusto ver piezas tan frescas como esta para recordarnos que lo documental no está obligado a pasar por el arco del hiperrealismo, y los personajes de la ilustradora se ganan rápidamente un hueco en nuestros corazones por una clarísima expresividad que no proviene solo de sus rostros, sino también de la puesta en escena (como en la secuencia en la que Iratxe habla a su pareja del documental que le han ofrecido= o con el lenguaje corporal. Es un trabajo muy completo porque entiende a la perfección fondo y forma de lo que propone Giner Bou, y no hay mejor manera que esa de contar una historia. Cuanto tiene que rezumar violencia, aunque no la haya de manera física, Martín responde. Cuando se trata de encontrar la complicidad entre los personajes, también. Cuando las miradas esconden significados, es quizá lo mejor de su trabajo. Muy completo. Y por eso cuando llega el final de Ofensiva final uno se da cuenta de que tildar de necesario a un cómic no está absoluto reñido con un gran trabajo narrativo. Es necesario, porque su denuncia es un grito desgarrador, pero es grande porque nos cuenta una historia brillante, de las que invita a pensar sin obligarnos, de las que se cuenta desde el alma y con grandes protagonistas.
El contenido extra es un portafolio sobre la gestación de la obra, ilustrado con fotografías.
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