CÓMIC PARA TODOS

‘All-Star Superman’, de Grant Morrison y Frank Quitely

Editorial: ECC.

Guión: Grant Morrison.

Dibujo: Frank Quitely.

Páginas: 328.

Precio: 36 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Octubre 2020.

Han pasado ya unos años, quince, desde que viera la luz el primer número de All-Star Superman, una línea de aventuras alternativas que en realidad solo tuvo otro exponente, All-Star Batman y Robin (aquí, su reseña), parte del Millerverso del Caballero Oscuro, y no ha perdido nada de vigencia. Pocos retratos del Hombre de Acero han sido más certeros en las últimas décadas que el que hicieron Grant Morrison y Frank Quitely, aunque sí nos sirve para confirmar que han sido los universos alternativos los que mejor han sabido entender al personaje. Quizá es que ya nos las sepamos todas y por eso cuesta tanto asombrarnos con el primero y más grande de los superhéroes, y por eso sea necesario rebasar algunas fronteras para que vuelva a emocionarnos como lo ha hecho siempre, como esa manifestación infantil y juvenil del héroe que, pese a todo, nunca morirá. O quizá es que Morrison y Quitely, un dúo creativo que se entiende a la perfección, sencillamente supieron encontrar la manera de escribir una formidable carta de amor a Superman y su universo, que desgrana con una complejidad y una ambición tremendas, desde el punto de partida más funesto posible, el anuncio de la muerte del protector de Metrópolis y esta suerte de doce pruebas que ha de cumplir antes de que llegue ese fatídico momento.

No es fácil decir en una historia de Superman que lo tiene todo, pero si hay una que se aproxima bastante esa es All-Star. Lois Lane, la Fortaleza de la Soledad, Jimmy Olsen, los Kent y Smallville, Lex Luthor, Krypton y Kandor, Bizarro… Todo lo que rodea a Superman está aquí, y todo sirve, precisamente, para que entendamos a Superman. Es de lo que siempre se ha tratado, desentrañar quién es este boy scout definitivo que usa sus poderes para hacer el bien de manera desinteresada y hasta sus últimas consecuencias, que se esconde tras la fachada más patética imaginable, la de Clark Kent y que es producto de sus posibilidades pero también de su educación. Morrison lanza una tesis extensa y completa para responder a esa pregunta, le da un envoltorio deificado y mitológico para que haya todavía más brillo en la figura superheroica más luminosa posible, y le brinda una despedida épica, a la altura del más grande de los héroes de este particular subgénero de la ficción narrativa. Hasta tiene ciertas dosis de ingenuidad, lo que nos devuelve de alguna manera al personaje de siempre, aquel con el que tantas generaciones han crecido y que, hasta que el cine nos dio otras imágenes, es el que hemos reconocido siempre todos. Quizá, aunque por supuesto sea algo discutible, se pueda decir que es la obra más redonda de Morrison en el entorno de los superhéroes.

Quitely se suma a la fiesta con sus características ya conocidas. Tiene un trazo muy personal y reconocible. No hay problema en reconocer que puede ser algo extraño y peculiar para un superhéroe, precisamente porque sus figuras se alejan en cierta medida del clasicismo más propio de su historia o de la espectacularidad contemporánea. Pero el caso es que tiene algo tan especial que da igual lo que haga. ¿Importa el tamaño del calzón exterior de Superman o la forma en la que su capa se pliegue sobre sus hombros? En otros dibujantes puede que eso marque la frontera entre el bien y el mal, pero con Quitely lo que manda es su apabullante narrativa, la que nos sirve para entender las emociones de Lois, los villanescos delirios de grandeza de Luthor o la brutalidad que hay en el Parásito. ¿La acción? Tremenda, sin duda. La épica está ahí, presente y palpable, las viñetas icónicas se suceden (el beso en la Luna se lleva la palma), pero sobre todo hay una historia en progreso. Pasan cosas y las sentimos, no solo las vemos. Quitely es un genio en eso y hace que lo que pudiera parecernos extraño se convierta en algo cercano. Como todo en All-Star Superman, un tebeo ambicioso al que el tiempo sigue colocando en el pedestal que se ganó desde el principio y que sigue siendo una de las mejores maneras de entender la leyenda imperecedera el Hombre de Acero.

El volumen incluye los doce números de All-Star Superman, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 2005 y septiembre de 2008. El contenido extra lo forman una introducción de Chip Kidd, las portadas originales de Frank Quitely y un portafolio sobre la obra escrito por Grant Morrison e ilustrado por Quitely, además de una cubierta alternativa de Neal Adams.

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Esta entrada fue publicada en 14 diciembre, 2020 por en DC, ECC, Frank Quitely, Grant Morrison y etiquetada con , , .

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