CÓMIC PARA TODOS

‘Last Man’ 12, de Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak

Editorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Dibujo: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Páginas: 224.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Octubre 2020.

Cerrar una serie es complicado. Cerrar una como Last Man, todavía más. La criatura de Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak  lleva mucho tiempo instalada en la sorpresa continua, en el cambio de escenario, en la suma de elementos muy distintos entre sí. Darle un final a todo eso exige lo suyo. Y la verdad es que podemos darnos por satisfechos con la forma en la que se pone el punto final a este relato de combates y fantasía. ¿Punto final? No tanto, cierto, pero se concluye con bastante acierto todo lo que se ha venido planteando en los nada menos que once volúmenes anteriores, manteniendo las señas de identidad de Last Man y, sí, sorprendiendo. Mantener a estas alturas esa capacidad de impacto es algo tremendo. YT aunque es cierto que ha habido momentos a lo largo de su historia en los que podía parecer que se les escapaba de las manos a los autores, lo cierto es que tanto el final como el conjunto destilan mucha genialidad. Hay ideas tremendas a lo largo de todo el conjunto, tambien en este último volumen, y sobre todo un dinamismo muy especial, narrativo y visual, que se ha convertido en la mejor manera de dar vida a este mundo. Hay cosas raras, extravagantes y lo que se quiera, desde luego, pero forma parte de la enorme locura que es una serie que se puede volver a leer desde el principio con la convicción de que va a divertir tanto o más.

Hay poco margen para el desarrollo de la historia ya en estas últimas páginas, porque todo está ya planteado. Lo que vemos aquí es un clímax que se prolonga durante 150 páginas con la misma brillantez narrativa, con la misma fluidez que ha formado parte de Last Man desde el principio, y una despedida espléndida de unas 50 páginas que, de alguna manera, logra una conexión directa con otras obras de Vives, lo que añade una capa más a una historia que es mucho más compleja de lo que su acción deja entrever. Last Man culmina en este duodécimo volumen un viaje épico y espectacular, pero a la vez uno que ha entendido que la base estaba en los personajes. Richard Aldama, Marianne y Adrian han sido un hilo conductor espléndido, y ellos han permitido que Vivès, Sanlaville y Balak hayan podido mostrarnos toda la fantasía del mundo que han imaginado, desde luego, pero también conexiones emocionales que, a la larga, han sido la base de una historia fabulosa en la que los nuevos personajes han ido encontrando un acomodo natural que roza la perfección. Por eso el final no decepciona, porque es una sorpresa más dentro de un conjunto fantástico. Los cambios de ritmo, incluyendo el descrito en esas dos partes tan distintas de este libro final, son una forma más de disfrute de Last Man. Y sí, esa pausa final, ese homenaje que los autores dan a sus personajes, funciona de fábula.

El estilo visual de esta serie es tan potente que da la sensación de que ya lo hemos dicho todo, pero en realidad ha tenido una evolución tan brillante que llegar al final lo único que hace es animarnos a volver al principio para entenderla. Las secuencias de acción tienen una espectacularidad tan intensa que pone en duda hasta la verosimilitud de lo que estamos leyendo. Pero nos lo creemos todo porque Last Man es una serie visualmente apabullante, brillante e intensa. Los personajes se han ido transformando ante nuestros ojos y, sí, nos lo hemos creído. La apuesta por la fantasía ha ido subiendo, y sí, nos lo hemos creído. Y los combates han crecido en escala de una forma brutal, y desde luego Vivès, Sanlaville y Balak no han hecho que dudemos ni un solo segundo de lo que estábamos leyendo. El capítulo final de Last Man sigue ofreciendo sorpresas en ese sentido, en lo más épico y en lo más íntimo, en lo que tiene que ver con la fantasía y en lo que tiene que ver con el interior de los personajes. Last Man acaba con un brindis, y eso es justo lo que hacemos desde este lado por los autores de una serie que ha dejado un nivel de entretenimiento formidable de principio a fin, brindar por un trabajo sensacional, por una serie que ha llegado mucho más lejos de lo que cabía esperar al inicio y que concluye con la brillantez que merece.

Casterman publicó originalmente el duodécimo volumen de Lastman en noviembre de 2019. El único contenido extra es un conjunto de pegatinas.

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Esta entrada fue publicada en 10 diciembre, 2020 por en Balak, Bastien Vivès, Casterman, Diábolo, Michaël Sanlaville y etiquetada con , , , .

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