CÓMIC PARA TODOS

‘Animosity 4. La ciudad amurallada’, de Marguerite Bennett y Rafael de Latorre

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Marguerite Bennett.

Dibujo: Rafael de Latorre, Ornella Savarese, Elton Thomasi.

Páginas: 128.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2020.

El cuarto número de Animosity confirma lo que ya se podía intuir desde el primero (aquí, su reseña), que la serie de Marguerite Bennett experimenta su mejor crecimiento cuando este es exponencial. ¿Qué queremos decir con esto? Sencillo, Animosity es un reto continuo. Parte de la base de que los animales cobran consciencia y habla, asemejándose desde ese momento a los humanos en muchos más elementos de los que les gustaría, y provocando un cambio radical en la naturaleza de las relaciones que se establecen entre ellos mismos y con los humanos. Los animales no pierden su instinto animal, pero los humanos tampoco pueden permanecer inalterables. Y si con el dominio absoluto de la Tierra el hombre ya es un lobo para el hombre, es efectivamente un reto imaginar este nuevo escenario cuando el animal se convierte en una amenaza cotidiana y lo que está en juego es el equilibrio de poder en la sociedad. Bennett no tiene miedo alguno en lo que cuenta, y eso se nota. Y cada número que escribe es un punto de inflexión más. Lo hemos visto hasta ahora, pero la transformación que sufren en este volumen los dos protagonistas, la pequeña Jesse y su perro, Sandor, es brutal, confirmando que Animosity es también un reto para el lector, para pasar las páginas a un ritmo de vértigo sin perder detalle del espléndido dibujo de Rafael de Latorre.

La cuestión es que Bennett va buscando pugnas por el poder, sean presentes o latentes. Alguna de las que hemos visto anteriormente sufre en estas páginas un vuelco y surgen otras nuevas. ¿Puede existir una ciudad en la que los animales hayan recuperado su papel servil? ¿Y qué hace esa ciudad para garantizar la supervivencia del ser humano? ¿Cómo reacciona Sandor tras la desaparición de Jesse? ¿Y qué hace la niña cuando se ve en un entorno que nada tiene que ver con el que ha vivido desde el despertar de los animales? Muchas preguntas y respuestas contundentes las que nos ofrece Bennett. Puede que, desde un punto de vista superficial, Animosity sea una fantasía, una serie de acción, una road movie en un escenario impensable, pero en el fondo, bajo ese trepidante ritmo que nos propone, hay muchos debates éticos y morales en los que merece la pena detenerse. Por eso es una serie tan atractiva, porque permite diferentes lecturas y porque, en el fondo, es un gozoso retrato de la naturaleza humana, aunque sea desde un estatus completamente diferente al que podemos observar en nuestra realidad cotidiana. El gancho, en todo caso, está ahí, porque buena parte de las relaciones que se establecen surgen del mundo anterior, lo que entabla una conexión perfecta para que el lector pueda responder por sí mismo a muchas preguntas.

La principal pega de este cuarto volumen de Animosity está en el dibujo. No por su falta de calidad, sino porque aquí vemos por primera vez en la serie ese mal de la industria moderna que obliga a cambiar de dibujante por las fechas de entrega. Rafael de Latorre sigue siendo el ilustrador de la serie, y su nivel sigue siendo magnífico. No hay más que ver la forma en la que cambia de tiempo en los flashbacks o el amplio muestrario de emociones que se puede ver en la cara de Jesse, un personaje que madura una barbaridad en estas páginas, pero también en las de Sandor y el resto de animales. Pero De Latorre solo firma completos dos de los cinco números que tiene este volumen, dejando uno y parte de otro a Ornella Savarese y las páginas finales del último a Elton Thomasi. No es que ofrezcan un buen nivel, que lo hacen, pero es cierto que se mueven en otros parámetros. El estilo de Savarese se acerca algo más al de De Latorre, quizá un poco más esquemático, lo que hace que, sin ver los créditos, el lector tuerza el gesto cuando llega a sus páginas, notando un cambio que parece que no quiere verse. Y es una pena, porque hasta este punto Animosity era una serie tan propia de Bennett como de De Latorre, y con estos cambios se rompe un poco esa magia. Pero muy poco, en realidad, porque la serie mantiene un nivel extraordinario.

El volumen incluye los números 14 a 18 de Animosity, publicados originalmente por Aftershock entre mayo de 2018 y enero de 2019. El contenido extra lo forman un resumen de lo acontecido por Marguerite Bennett y las portadas originales de Rafael de Latorre.

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