Guion: Bill Finger, Dennis O’Neil, Steve Englehart, Len Wein, Alan Moore, Jim Starlin, Paul Dini, Bruce Timm, Jeph Loeb, Ed Brubaker, Greg Rucka, Tony S. Daniel, Scott Snyder.
Dibujo: Bob Kane, Lew Sayre Schwartz, Sheldon Moldoff, Neal Adams, Marshall Rogers, Walt Simonson, Brian Bolland, Jim Aparo, Bret Blevins, Bruce Timm, Jim Lee, Michael Lark, Don Kramer, Tony S. Daniel, Greg Capullo.
Páginas: 448.
Precio: 41 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2020.
Si exceptuamos un par de detalles, este 80 años del Príncipe Payaso del Crimen se acerca mucho, muchísimo, a lo que sería un tomo con las mejores historias del Joker. Podemos quejarnos de que La broma asesina esté representada solo por un extracto y no por la obra completa, que no aparezcan los arcos completos que sí vemos parcialmente de Una muerte en la familia (aquí, su reseña), Silencio (aquí, su reseña) o de su aparición en Gotham Central (aquí, su reseña). Pero hasta llegar a ese punto, está todo lo que hace falta leer sobre el Joker. De acuerdo, casi todo, porque es un personaje que ha tenido tanto esplendor durante la historia que ha dejado entregas memorables con mucha frecuencia. Pero aquí está lo esencial, por supuesto su primera aparición, la mítica Amor loco (aquí, su reseña) su deslumbrante aparición en lo que se ha dado en llamar el Batman definitivo, el de Steve Englehart y Marshall Rogers, y joyas un poco más desconocidas como el número 50 de Legends of the Dark Knight, un número especial en el que Dennis O’Neil reinterpretaba el primer enfrentamiento entre Batman y el Joker. Todos sabemos que este es el villano definitivo de la extensa galería de malhechores a los que se ha enfrentado el Caballero Oscuro, pero si alguien ha dudado alguna vez puede asomarse a este volumen. Razones hay de sobra para refrescarnos la memoria.
Y la fundamental se encuentra ya en el arranque, en el genio creador y durante demasiado tiempo desacreditado de Bill Finger. Ahora sabemos que fue él y no Bob Kane quien de verdad dio forma a buena parte de los mitos de Batman, y el Joker no fue ninguna excepción. Su mezcla aterradora de un payaso y un asesino sin escrúpulos es tan impresionante que no es de extrañar la fijación que ha venido provocando durante décadas. Es normal que un libro de esta naturaleza quiera explorar al personaje en casi todas sus encarnaciones destacables, y por eso se cuela la reinterpretación de los Nuevos 52, pero quizá es lo menos sobresaliente de todo el libro, con permiso de la espectacularidad con la que dibujan Tony S. Daniel y Greg Capullo, o incluso el esfuerzo del primero y de Scott Snyder por hacer del Joker un personaje que pueda acomodarse a los nuevos tiempos. Pero donde esté el Joker de Englehart y Rogers, o el de Dennis O’Neil y Neal Adams, o por supuesto de Bruce Timm y Paul Dini, hay que hacer las precisas reverencias. Ellos construyeron al mejor Joker, uno que además estaba sujeto a interpretación y a ligeras variaciones para acomodar su impredecible carácter a los tiempos y a las historias que se estaban contando. Eso mismo es lo que hacen Greg Rucka y Ed Brubaker en Gotham Central, una serie de tono muy distinto.
Hay un esfuerzo notable de que este recorrido por la vida del Joker sea no solo ejemplar, con historias que realmente marcaron la diferencia, sino sobre todo completo. Hay al menos una historia por cada década, lo que tiene también su mérito una vez llegamos a los años 60, que es cuando el cómic de superhéroes se infantiliza hasta tal punto que personajes como el Joker tienen muy poco margen de maniobra. Y aún así, disfrutamos con los lápices del propio Bob Kane, de los de Lew Sayre Schwartz o de los de Sheldon Moldoff, antes de entrar en nombres que forman parte por derecho propio de la historia del personaje como los mencionados Adams o Rogers, también Brian Bolland, que se ha convertido probablemente en el creador de las imágenes más icónicas del villano gracias a La broma asesina, el mítico Jim Aparo o Walt Simonson. Volvemos a esa joya oculta, la de Legends of the Dark Knight, para celebrar la revisión de Bret Blevins, muy acertada, y por supuesto para detenerse en la conocida espectacularidad de Jim Lee. Sí, es un auténtico disfrute este volumen de los 80 años del Príncipe Payaso del Crimen, un repaso antológico por la historia del personaje, que también es la de Batman, que sirve como un formidable ejercicio de nostalgia y memoria para el fan y una obra imprescindible para que un nuevo lector conozca los entresijos del villano más grande.
El volumen incluye material de los números 1, 159, 251, 321, 429 y 614 de Batman, los números 168, 475, 476 y 826 de Detective Comics, Batman: The Killing Joke, el número 50 de Legends of the Dark Knight, Batman: Mad Love, el número 15 de Gotham Central, el número 1 de la nueva etapa de Detective Comics y el 17 de la de Batman, publicados originalmente por DC Comics entre la primavera de 1940 y abril de 2013. El contenido extra lo forman las cubiertas originales, una introducción de Dan DiDio y textos de Billy Jensen, Steve Englehart, Mark Hamill, Paul Dini y Jeph Loeb.
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Hace falta un poco de contenido adicional de las Golden y Silver Ages, el material recopilado favorece demasiado a la Modern Age.