Guión: Miya Kazuki.
Dibujo: Suzuka.
Páginas: 160.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Octubre 2020.
Nadie lo diría viendo la profusión inagotable de obras que tienen niños como protagonistas, pero uno de los mayores retos que tiene un escritor a la hora de sentarse delante de la hoja en blanco es encontrar la voz par vida a alguien de corta edad. El ratón de biblioteca tiene una dificultad añadida, y es que seguimos los pasos de una mujer adulta, lectora empecinada en su vida anterior, que se ha reencarnado en el cuerpo de una niña en un mundo en el que no hay libros. Si ya es difícil dar verosimilitud absoluta a una niña, a una en estas circunstancias es una tarea tremenda. El primer volumen de la serie (aquí, su reseña) dejó un espléndido sabor de boca, también beneficiado como es lógico por la sorpresa que la idea causa en el lector, pero es que este segundo no hace más que prolongar esas magníficas sensaciones. Estamos ante una historia muy bien calibrada, con personajes muy bien escritos, ante un retrato formidable de la protagonista, Myne, y de la adaptación que tiene que ir haciendo para acostumbrarse a su nueva existencia. Y poco a poco, con el transcurrir de las páginas, vemos crecer este universo al ritmo en el que lo vería, efectivamente, una niña de corta edad, una que va descubriendo personas que pueden prestar ayuda en sus propósitos, o en la que ir al bosque es una pequeña gran hazaña a la que se tiene que sobreponer su enfermizo cuerpo.
El detalle es lo que hace que Miya Kazuki esté brillando en la historia que nos está contando. Pueden parecer pequeñas cosas, y seguramente en el gran contexto del desarrollo de un universo propio pueden quedarse en simples anécdotas, pero Kazuki hace que cuenten. Cada pequeño paso que quiera dar la pequeña Myne en su empeño de escribir sirve para que entendamos mucho mejor al personaje, pero también a su mundo. Sus amigos, su hermana, sus padres, un nuevo mentor adulto que se desarrolla en estas páginas. Todo cuenta. Y aunque pueda dar la sensación de que hay episodios con los que se da un rodeo a la idea central, como la matanza del cerdo que vemos en el primer capítulo de este segundo volumen, todo conduce al mismo sitio, a la necesidad de crear un entorno realista y creíble para que la lectura sea el reto de Myne. Y sí, con voz y reacciones de niña pequeña, esfuerzo que además Kazuki multiplica para que los chavales que habitan el pueblo suenan con la misma autenticidad que la protagonista. Aunque no sea nada fácil, el resultado es magnífico, porque la historia llega al corazón del lector con una calidez que, la verdad, asombra. Más allá del punto de partida, no hay nada especialmente rompedor, y aún así el relato captura con una sensibilidad digna de elogio y con incontables posibilidades futuras.
La calidez que tiene El ratón de biblioteca es también resultado del buen trabajo de Suzuka con los lápices, siguiendo como ya dijimos en el primer volumen los diseños de You Shiina. El juicio positivo de su trabajo en el primer álbum se puede trasladar sin problemas a este segundo. Por citar aspectos diferentes, es evidente que hay un enorme esfuerzo para que el mundo de Myne crezca. Si en los primeros capítulos era su casa el centro de casi toda la acción, en esta segunda entrega vemos una buena expansión de los escenarios que dibuja con mucho acierto cuando los necesita por el dictado de la historia. Lo hace, además, con la sencillez que necesita El ratón de biblioteca, porque su corazón sigue estando en los personajes y un detallismo exagerado en los fondos, por ejemplo en los del bosque, podría distraer. Quizá sea un reflejo de esta misma característica de la serie el empeño de Myne para que su hermana vaya deslumbrante a su bautizo, para que luzca mejor que nunca, porque eso es precisamente lo que consigue Suzuka con la sencillez que necesita este universo. Y como la historia sigue cautivando, su aprendizaje sigue siendo una experiencia maravillosa de contemplar, y Myne no ha perdido ni pizca del encanto que tenía en la presentación de la serie, hay que seguir felicitándose por estar leyendo uno de los mejores manga del momento.
Tobooks publicó originalmente el primer volumen de Hon suki no gekokujô en julio de 2016. No tiene contenido extra.
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