Guion: Brian Azzarello.
Dibujo: Emanuela Lupacchino.
Páginas: 96.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2020.
¿Un nuevo comienzo para Aves de Presa? Sí, eso es justo lo que tenemos entre manos. Otra vez. Cualquier aficionado de DC habrá perdido ya la cuenta de las veces en las que las series principales se han reinicio en los últimos años, todavía más con las secundarias, que suelen empezar otra vez como intento de relanzamiento, para convencer a un público nuevo que se añada al que ya tenían anteriores etapas. Claro que esta vez parece que la cosa se pone un poco más seria. Uno n empieza todos los días una etapa con Brian Azzarello y Emanuela Lupacchino a los mandos, y eso es justo lo que se nos ofrece aquí. Cierto es que los reinicios ya no son lo que eran, y ahora parece casi más necesario que nunca conocer no solo a los personajes sino su historia más reciente para que la lectura sea satisfactoria, pero hay que reconocerle a Azzarello que ha sabido darle una forma nueva a este grupo de personajes femeninos que no rompe con lo antiguo y que sin embargo parece muy, muy fresco. Y con un final de esta introducción francamente soberbio, lo que no es poca cosa si tenemos en cuenta que este reinicio seguro que llega editorialmente muy condicionado por la película de Aves de Presa (aquí, su crítica), aunque los personajes sigan siendo fieles a su historia en el cómic. ¿Parece un batiburrillo? Lo es. Pero uno que divierte.
Azzarello sabe imprimir ritmo a la historia, a pesar de contar con cuatro personajes protagonistas. A Canario Negro, Harley Quinn y la Cazadora, que son las que vemos en portada, se suma por supuesto Renée Montoya, cuatro justicieras, si es que a Harley la podemos considerar así, que llegan desde puntos muy diversos y hasta dispersos. Para que lleguen a un lugar común, es cierto que Azzarello tiene que hacer malabares, pero se agradece que haya sabido enganchar desde el principio con la presentación de los malos de la película en una secuencia que deja poco a la imaginación y que ya nos indica que tenemos entre manos a gente peligrosa con la que van a tener que lidiar nuestras heroínas. Aunque sea de forma inconsciente, es fácil ver que al escritor le van más Canario Negro y Harley Quinn que la Cazadora y Renée Montoya. No es que utilice mal a estas dos, porque les saca mucho partido, pero si este tiene que ser el punto de partida es la situación de las dos primeras la que le sirve de ancla. Ambas salen de un bache y no están en su mejor momento. La primera es el motor emocional de esta Aves de Presa. La segunda, el psicótico. Y por eso lo más divertido que hay en estas páginas es el anticipado reencuentro entre Harley y los muchachos del Joker, que se empeñan en llevarse a la antigua compañera de su jefe para que este hable con ella.
A estas alturas no vamos a descubrir la elegancia en el dibujo de Emanuela Lupacchino y el tiempo que lleva convirtiéndose en una ilustradora perfecta para todo tipo de personajes femeninos. Ojo, no hay ninguna intención en esa frase de menospreciar el resto de su trabajo, porque es muy completo a todos los niveles, pero destaca en ese terreno y no hay por qué ocultarlo, pueden dar fe de ello Wonder Woman (aquí, reseña de su primer volumen), Starfire (aquí, reseña de su primer volumen), Supergirl (aquí, reseña de su primer volumen) o Superwoman (aquí, reseña de su primer volumen). Y el resto, nada mal. Sus coreografías de acción son notables, la ambientación callejera también, sabe generar ambientes melancólicos y tristes con Dinah y una botella y también escenas de gran comicidad que los secuaces del Joker y Harley. Y de esta manera Aves de presa se convierte en un tebeo frenético, dinámico, muy entretenido, con la necesaria espectacularidad visual pero sin perder realismo y, tal y como se pretendía, un reinicio eficaz para que nos quedemos enganchados a las aventuras de nuestras protagonistas. Y eso, reiteremos la cantidad de reinicios que tenemos ya a las espaldas, tiene mérito porque supera el cansancio que pueda tener el lector para dejarse convencer por lo que, en realidad, es un buen tebeo.
DC Comics publicó originalmente Birds of Prey en junio de 2020. El único contenido extra es una cubierta alternativa de J. Scott Campbell.
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