CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Víctor Santos: «He escrito una carta de amor a Kurosawa como creador, mi intención es que la gente vea sus películas»

Con cada nueva obra que publica, Víctor Santos sigue construyendo una carrera que impresiona por su variedad y por los mercados que ha conquistado. Uno de sus últimos trabajos ha sido Kurosawa. El samurái caído (aquí, su reseña), en la que repasa la vida y la obra de Akira Kurosawa con una narración tan brillante como nos tiene acostumbrados en su trabajo. Y como el influjo del propio Kurosawa es tan intenso en la cultura contemporánea, no hemos podido resistirnos a hablar con el para que nos hable de su relación con el cineasta como autor y como aficionado y del proceso de creación de un cómic maravilloso que no vamos a dejar de recomendar.

Empecemos por lo obvio, tu relación con tu protagonista. ¿Cómo conoces a Akira Kurosawa, cuándo es su primera película que viste y cómo has ido aprendiendo a valorarle con el tiempo?

Pues siendo exactos creo que la primera que vi sería Dersu Uzala cuando era un chaval, en televisión, que es la típica que te ponían en La 2 y el profesor de Ética o de Naturales te hacía grabarla o verla para comentarla en clase. Pero yo no creo que fuera consciente de su autoría. Hasta que no vi Yojimbo y Los Siete Samuráis, ya más mayor en el instituto, no fui consciente del contexto, que era un director japonés mítico y que hacía un tipo concreto de cine. Luego en la universidad me empapé de todas sus películas entre ciclos de cine y festivales, gracias también a ediciones de DVD que empezaron a venderse y un pirateo primigenio de colegas cinéfilos, el clásico CD grabable de Princo con varias pelis apelotonadas y muy pixeladas que podían ser de cine de Hong Kong, el Harakiri de Kobayashi o anime. De todas formas defiendo que en su momento Kurosawa es alguien a quien llegas a través de otros autores, de la misma manera que yo llegué a Will Eisner gracias a las referencias a su obra en los cómics de Frank Miller. Al menos mi generación, que no tenía tan fácil el acceso a contenidos de otros países, primero vimos primero Por un puñado de dólares o Los Siete Magníficos… O si me apuras alquilamos Los Siete Magníficos del Espacio (risas)

Como creador, y aunque sea en un medio distinto al cine, ¿en qué medida dirías que Kurosawa puede haberte influido?

Lo tuve muy presente en mis años de universidad donde tenía varias asignaturas de cine que me encantaban, y en esa época yo era una auténtica esponja. Kurosawa me fascinó porque tenía ese acabado de los auténticos clásicos pero a la vez podía ser muy accesible al público por su adhesión a los géneros populares, al menos a mí me lo parecía. En un momento en el que como creador me había abierto a influencias de todo tipo, que casi no sabía que coger de aquí y de allí, buscaba definir mi propio estilo… Este director era una especie de inspiración, ya que había sintetizado tradiciones de Oriente y Occidente, tragedia shakesperiana y teatro japonés, literatura rusa… Y hacía un tipo de obras globales.

Cuando se hace una biografía, y lo cito en la reseña que hice de este cómic, existe siempre el peligro de que la admiración hacia el protagonista afecte al resultado final. ¿Crees que eso se nota en El samurái caído? ¿Cómo te has enfrentado a ese peligro?

No creo que no se pueda hacer una biografía veraz sin la admiración, o por lo menos una fascinación por la figura que retratas. Al final dedicas un gran tiempo de tu vida a hacerlo, así que más vale que te interese. Por supuesto que puede caerse en lo complaciente y en el peloteo, pero también te digo que quien espere ver la verdad absoluta en una biografía, del tipo que sea, se equivoca. Por mucho que se intente uno distanciar, siempre es una aproximación subjetiva. En mi caso directamente escribí una carta de amor a su figura como creador, que es lo que me interesaba. Mi intención es que la gente vea sus películas, ni más ni menos, contagiar ese entusiasmo. Así que creo que me he enfrentado al peligro arrojándome directamente contra el tren en marcha (risas).

Hay lógicamente muchos hechos documentados de la vida de Kurosawa, pero me resulta curioso que hayas utilizado como eje de tu narración uno del que se sabe bien poco, Heigo, uno de sus hermanos…

Precisamente la falta de información sobre Heigo era lo que me dio una libertad para aportar mi punto de vista, usando su figura como una especie de narrador semiomnisciente, que en realidad es la parte de la mente de Kurosawa donde se albergan sus dudas, sus miedos…. De hecho, no he conseguido localizar un retrato de él como adulto, lo que le da un mayor misterio a su figura, como si fuera más una extensión del director que una persona real. Heigo fue una especie de mentor para él, una influencia y además una tragedia que le marca como ser humano y como creador, y creo que nunca consigue zafarse de la sombra de su hermano, fallecido tan joven.

Me gusta mucho el título, El samurái caído, y creo que tiene mucho que ver con el tono melancólico que tiene el libro en algunos momentos… ¿Es algo que buscabas? ¿La relación con Toshiro Mifune y la forma en la que le das un final en el libro encajan en esa percepción?

Es interesante porque no lo puse exactamente por Mifune, pero acaba llegando a Mifune. Me explico. La idea del título me vino por la dualidad que percibía en la figura de Kurosawa, un creador entre Oriente y Occidente, amado y criticado, nostálgico del Japón antiguo pero universalista. Para unos un emperador y para otros un samurái que no pudo ser, un samurái caído en una era sin samuráis. Creo que él se proyectaba en su actor fetiche, Toshiro Mifune, y él encarna esa especie de Samurái Caído en muchos de sus papeles, no solo me refiero al samurái impostor de Los Siete Samuráis o al Señor Feudal condenado al infortunio de Trono de Sangre, también está en sus gangsters, doctores y empresarios, torturados y que se sienten fallidos en sus profesiones, en su arte y quizá también como seres humanos.

¿Por qué te conviertes en personaje y narrador del cómic y por qué lo haces, además, con un estilo de dibujo ligeramente diferente?

Me di cuenta que la narración se podía hacer un poco farragosa y al volverse algo tan personal, me pareció que una especie de alivio podría ser útil para hacer los datos más digeribles y aportar un punto de vista más terrenal, por así decirlo. O más bien reproducir esa experiencia que quería conseguir de un amigo que te está recomendando esa peli que no deberías perderte. Cambiar el estilo en función de la línea argumental o el tono es algo que vino después, que es una herramienta muy útil para diferenciar los bloques en los que está dividida la historia.

Uno de los detalles que me parecen más destacables de El samurái caído es que has convertido lo que en principio iban a ser ilustraciones separadas de cada película en parte de un cómic. ¿Te ha sido fácil pasar de lo visual a lo narrativo y que ambas partes de tu trabajo confluyan en algo que tenga unidad?

Sí, fue muy sencillo porque realmente sólo tenía hechas unas pocas, yo creo que las películas que eran páginas dobles… No es que tuviera todas las películas hechas y luego metiera relleno entre ellas, sino que al ponerme hacer las ilustraciones me vino la idea, retrocedí dos pasos y me replantee lo que iba a hacer. Y a mí que me gusta mucho el diseño de posters de cine, los realmente buenos son los que funcionan a nivel narrativo, es decir que son ilustraciones que cuentan una historia. En ese sentido están un poco hermanados con los cómics o las portadas de cómics, son un trailer estático, un reclamo y una especie de mini-historia o promesa de historia. Es complicado decirte cómo hice el guion porque fue una especie de collage entre las diferentes partes, las películas, la biografía y mis aportes personales, intentando encontrar un equilibro entre todas. Fue un reto pero también fue muy divertido trabajar de esa manera.

¿Cómo has llevado lo del retrato? Es obvio que no has renunciado a tu estilo para hacerlos, y bien que nos alegramos, pero aquí hay muchos rostros de creadores que son muy populares…

Fue complicado porque yo me muevo en un estilo medio cartoon… pero no soy un caricaturista, vamos. Y tampoco quería caer en la caricatura… Quería conseguir cierta expresividad que quedara bien con mi estilo pero que, por supuesto, reconocieras quién es quién. Kurosawa fue el más difícil porque tenía que aparecer en muchas viñetas, en diferentes edades, así que potencié algunos de sus rasgos para hacerlo reconocible, como sus gafas de sol o su lunar. Es como el truco del parche en Black Káiser, siempre le vas a reconocer por muy mal que lo dibuje porque es el tío del parche (risas). Pero personajes que aparecen una o dos veces como George Lucas o Scorsese, o el emperador Hirohito, fueron sencillos precisamente por que aparecían una vez, y una vez conseguido el parecido no tenía que preocuparme de ser coherente.

Sería fácil preguntarte qué película de Kurosawa adaptarías, pero voy a pedirte un ejercicio de imaginación algo más complicado… Ponte en la piel de Kurosawa, que cogía historias clásicas de la literatura rusa o anglosajona y las llevaba a un escenario japonés. ¿Qué película de Kurosawa y en qué escenario completamente diferente, sea temporal, especial o de género, crees que podrías hacer?

Es una pregunta muy interesante… Supongo que lo fácil sería actualizar una de sus historias de samuráis en clave moderna pero eso ya se ha hecho, como todos los remakes más o menos evidentes de Yojimbo, que yo también he hecho. Pero mira, te diría que me resultaría muy interesante rehacer El Infierno del Odio. Toda la trama del secuestro equivocado, la relación entre clases sociales, la figura del empresario y toda la carga moral que incluye… Sería interesantísimo plasmarlo en la época actual, con la falta de privacidad, las redes sociales y la compleja relación entre corporaciones y ciudadanos.

¿Puede haber abierto para ti una vía Kurosawa. El samurái caído? Si tuvieras que hacer alguna otra biografía de este corte, ¿por qué directores de cine o por qué otras figuras optarías?

Me lo he planteado, a la espera también de ver cómo funciona este libro. Me puse una regla si había una continuación de esta línea, y es que serían directores que ya hubieran fallecido. Si me dijera Norma editorial que le interesa que me ponga con otra biografía ahora mismo, seguramente sería sobre Stanley Kubrick. Hace poco me he tenido que volver a ver todas sus películas y documentarme sobre él por un cómic que estoy haciendo con Mike Oeming que tiene relación tangencial con su personal mundo y me parece fascinante. Seguramente optaría por un acercamiento distinto al de Kurosawa, es posible que incluso mucho más ficcionado. En ese sentido quiero sorprender y que no puedas adivinar qué patrón voy a seguir en mi siguiente trabajo de este tipo.

Kurosawa. El samurái caído es uno de los muchísimos cómics que la pandemia retrasó, así que es obligado preguntarte por ello. ¿Cómo te está afectando a nivel personal y profesional ese parón que vivimos y la incertidumbre que tenemos ahora mismo encima de todos nosotros?

Sí, en un primer momento parecía que simplemente había demorado la salida tanto de este cómic como de mi novela gráfica Against Hope que lanzó Dark Horse este año… Pero obviamente ha afectado a todo el calendario y a la industria en sí. En mi caso retrasó el proceso de dos cómics que estaba haciendo, el que te he comentado con Oeming y otro con Frank Barbiere, con quien ya había hecho Violent Love. Básicamente, por motivos diferentes, se quedaron en suspenso, y estuve un tiempo retomando algunos proyectos personales. Como siempre he ido por libre, estoy acostumbrado a que de pronto me quedo sin trabajo y hago mis propios proyectos por cuenta propia para venderlos después hasta que surge otra cosa, y eso hice. También escribí varios guiones y tratamientos para cómic y para televisión, hice una serie de ilustraciones para el periódico El Correo, montones de commissions… Recientemente retomé y acabé el cómic con Oeming y estamos intentando retomar el de Barbiere. Ha sido un año extraño pero he intentado no parar de hacer cosas, porque crear historias es lo que me gusta hacer y lo que me mantiene centrado. Sin perder de vista lo que está pasando en el mundo y a mis seres queridos, pero intentando que me afecte lo menos posible en mi refugio personal que son esas historias. Seguramente la situación que estamos viviendo se verá reflejada en mi trabajo a un nivel más inconsciente, como cualquier suceso de mi vida, pero supongo que ya me daré cuenta con el tiempo.

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Esta entrada fue publicada en 23 noviembre, 2020 por en Entrevista, Norma, Víctor Santos y etiquetada con , , .

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