Guión: Negi Haruba.
Dibujo: Negi Haruba.
Páginas: 192 cada uno.
Precio: 9 euros cada uno.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Julio / Septiembre 2020.
Recibimos con entusiasmo el primer volumen de Las quintillizas (aquí, su reseña) porque Negi Haruba encontró una historia muy divertida y original, la de un joven inteligente y estudioso pero con problemas económicos en casa que recibía un encargo singular, dar clases particulares a cinco hermanas mellizas para que todas ellas consigan aprobar el curso. Lo divertido del planteamiento era cómo se las veía Fûtarô, que así se llama nuestro protagonista, para entender lo que era necesario para que las cinco muchachas hincaran los codos en sus estudios. Había un atisbo de duda en ese primer volumen, el movimiento de Haruba hacia la comedia romántica. Nada en contra de esa posibilidad, por supuesto, pero es más común. Las quintillizas apostó de inicio por esa vía alternativa, y en el segundo número ha querido afianzarse en un terreno más convencional. Y el tercero vuelven a cambiar las tornas, haciendo de los estudios nuevamente el eje central de la historia y donde más potencial consigue exprimir… hasta que de nuevo vuelve a entrar en el terreno personal con una excursión cuyo final queda en suspenso hasta el próximo volumen. Así que parece obvio que el autor va a ir jugando a dos bandas y que con cada una de ellas intenta complementar a la otra, con detalles eso sí a recuperar en el futuro.
Ahí puede estar la clave de lo que leemos en estos dos volúmenes. En el primero no da la sensación de que vayan a ser los pasajes más importantes de la serie, de hecho por momentos se alejan bastante del tema central, y de una forma tan consciente que Haruba parece personificar esa impresión de cualquier lector en la misma actitud del joven profesor particular, cuando ve que está perdiendo en la feria una tarde que podría haber sido provechosa. Pero en la siguiente entrega, todo vuelve al núcleo original, llegan los exámenes parciales y la primera gran prueba de fuego para el trabajo de Fûtarô y la disposición de las cinco hermanas para contribuir a su éxito. La apuesta de Haruba es la del enredo, incluso en esos momentos más cercanos a la necesidad del aprobado, porque mezcla los momentos de estudio o el mismo desarrollo de los exámenes con otras tramas que quieren explorar la relación entre Fûtarô y sus cinco alumnas. Los tiempos muertos son divertidos, también el de la feria del segundo volumen como el de la excursión del tercero, pero da la sensación de que cuando mejor funciona la historia, aunque lo hace en todos sus elementos de una manera u otra, es cuando se pone sobre la mesa la necesidad de que Itsuki, Yotsuba, Miku, Nino e Ichika consigan pasar de curso.
Funciona, y funciona bien, porque ya quedó claro en el primer volumen que los personajes enganchan con mucha facilidad. El dibujo de Haruba es interesante, aporta carisma a todos los protagonistas y genera mucha empatía. El recurso de valerse de la hermana pequeña del personaje central no hace más que aumentar ese atractivo visual, esa calidez que tienen todos los actores. Hay muy pocos peros que ponerle a Las quintillizas a nivel visual, porque todas las situaciones están bien resueltas, porque el mangaka sabe aprovechar las escenas más íntimas, aquellas en las que apenas hay dos personajes, con miradas muy intensas, pero a la vez saca partido de las secuencias más multitudinarias, aquellas que tienen lugar en la feria, que es el escenario que escoge para este sainete de manera prioritaria. Una vez que se han sentado las bases de la historia, una vez que sabemos que el objeto de este manga es la relación que se entabla entre este algo asocial muchacho con cinco chicas a las que tiene que llevar por el buen camino de los estudios y que parecen tener intereses muy alejados de los libros, parece difícil que la cosa se tuerza. No lo hace en este segundo volumen, dinámico y simpático, aunque algo más previsible, y sí se adentra de nuevo en ese terreno en el tercero. Más que mezclar, une, y eso provoca cierto desequilibrio, pero sigue siendo divertido.
Kodansha publicó el primer volumen de Gotobun no Hanayome en 2017. No tiene contenido extra.
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