CÓMIC PARA TODOS

‘Kurosawa. El samurái caído’, de Víctor Santos

Editorial: Norma.

Guión: Víctor Santos.

Dibujo: Víctor Santos.

Páginas: 88.

Precio: 18,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2020.

Aunque pueda parecer lo contrario, la admiración es un enemigo del narrador a la hora de contar la vida de sus mitos. Esa admiración puede llevarte por los caminos de la loa sin detenerte a ver las sombras. Víctor Santos, no obstante, es un autor tan inteligente que sabe convertir en virtudes todos los peligros que tiene Kurosawa. El samurái caído. El que hemos mencionado es el primero y fundamental. El segundo, que el proyecto en realidad no nace como un cómic, sino como una colección de láminas de las películas de Akira Kurosawa. Pasar lo pictórico a lo secuencial es un trabajo enorme, y Santos lo resuelve con una brillantez tremenda, convirtiendo su relato en una confesión múltiple. Se confiesa el cineasta, hablando en realidad con su hermano cuando la muerte se asoma para cerrar su vida y en recuerdos de todo lo que le ha pasado. Y se confiesa el propio autor, que de vez en cuando se convierte en hilo conductor no solo de la vida de Kurosawa sino también de sus propias inquietudes como artista… y como aficionado al cine del maestro japonés. Y de esa manera, El samurái caído se convierte en un gran tebeo, sí, pero también en una portentosa reivindicación del arte en sí mismo, del cine en general y de la obra de Kurosawa en particular, que seguramente es mucho más desconocida de lo que la mayoría reconocerá.

Hay en el trabajo de Santos un claro objetivo de emocionar, que es una razonable conclusión de la admiración que despierta en él la filmografía de Kurosawa. No olvidemos que eso es el motor inicial del proyecto, y es lógico que así sea. Pero el Santos narrador no se olvida de los claroscuros, nos recuerda qué se criticaba a Kurosawa en su momento, nos habla de fallos como ser humano, habla sin miedo de su intento de suicidio o incluso de la incomprensión de su cine en su propio país y en muchos momentos de su carrera. Pero sobre todo habla de su tesón, de su categoría, de su relación con Toshiro Mifune, su actor fetiche, que da lugar a un epílogo maravilloso, emocional y contundente en el que Kurosawa se plantea las razones de su distanciamiento. Santos consigue que Kurosawa, un dios en su terreno, se nos aparezca como un ser humano, uno de carne y hueso, con sus alegrías y sus sufrimientos, con sus dudas y miserias. No se trata de desmontar a un mito, no van por ahí los tiros, pero sí de hablar alto y claro sobre lo que esconde el brillo del celuloide, sobre lo que significan sus películas y sobre los hilos comunes que se pueden trazar entre ellas. Es un retrato maravilloso de quien sabía retratar como pocos y que se gana, por méritos propios, el derecho a estar en una estantería con biografías mucho más profundas, analíticas y extensas de Kurosawa.

Eso en cuento al trabajo narrativo, a cómo Santos escribe una historia que nos conduzca a través de la vida del cineasta japonés, porque en lo visual estamos ante uno de los trabajos más deslumbrantes de su carrera. Puede que sea por ese origen confesado por el autor en las notas finales, puede que sea por la necesidad de sentirse a la altura del genio de Kurosawa, o puede que sea por cualquier otra razón, pero estas páginas son brillantes. Hay tantas emociones volcadas en El samurái caído que da la sensación cuando llegamos al final del libro que hemos pasado por cinco o seis volúmenes diferentes. Es un tebeo melancólico, pero a la vez está lleno del brillo de la ilusión por la obra de un artista. Es simbólico, y hay ilustraciones bellísimas en ese sentido, pero a la vez hay un realismo salvaje en los retratos, que cautivan desde los rasgos caricaturescos del identificable estilo de su autor. Hay un trabajo de color que, siguiendo además las pautas de la propia vida de Kurosawa, merecería un análisis mucho más sosegado y completo. Y hay, por encima de todo, una integración en la historia de cada momento dibujado para ser único que podría ser, en sí mismo, una masterclass sobre el arte secuencial. Hay tanto cariño en Kurosawa. El samurái caído que casi parece mentira que sea un cómic real. Es uno de esos libros para disfrutar una y mil veces. Seguro que Kurosawa estaría orgulloso del resultado.

El contenido extra lo forman una introducción de Víctor Esquirol Molinas y un portafolio de bocetos con anotaciones de Víctor Santos.

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Esta entrada fue publicada en 18 noviembre, 2020 por en Norma, Víctor Santos y etiquetada con , .

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