Título original: I Kill Giants.
Director: Anders Walter.
Reparto: Madison Wolfe, Zoe Saldana, Sydney Wade, Rory Jackson, Imogen Poots, Art Parkinson, Noel Clarke, Jennifer Ehle, Clara O’Callaghan, John Boyle.
Guión: Joe Kelly.
Música: Laurent Perez del Mar.
Duración: 106 minutos.
Estreno: 23 de marzo de 2018 (Estados Unidos), 6 de agosto de 2018 (España).
Más allá del superhéroe, el cine está sabiendo encontrar en el cómic una fuente de inspiración continua, y eso es, en sí mismo, algo espléndido para todos los apasionados de las viñetas. Y lo es no solo para ellos, sino para su mundo en general. Puede que el problema esté en que mucha gente no sabe que una película concreta que no aborde personajes vestidos de látex tenga en realidad su origen en el cómic, pero si cada vez que llega una nos afanamos en recordarlo orgullosos tendremos mucho terreno ganado. Pasa con I Kill Giants, con el añadido de que en este caso se trata de una película basada en un cómic que en España sí se tradujo como Soy una matagigantes y que está dibujado por uno de los nuestros, Ken Niimura, muestra excepcional de que el talento que tenemos en nuestro país y que exportamos a todo el mundo es inagotable. Joe Kelly no solo es el escritor del cómic, sino que se ha encargado personalmente del guión de su adaptación cinematográfica. Es cierto que la película no se aleja demasiado de lo previsible, e incluso que hay algunos personajes que no parecen alcanzar todo el potencial que tienen, pero hay mucha solidez en esta historia que supone en el debut en el largometraje de Anders Walter, que sabe explotar todas las virtudes de aquello en lo que se basa y que, sobre todo, acierta en su casting.
Siempre que se establece un universo en torno a un niño, la clave para que la película funcione está en la elección de quien le dé vida. Y este caso Madison Wolfe es una elección magnífica. Barbara, la protagonista, es una niña solitaria que no termina de encontrar su lugar, que sale de un hogar disfuncional en el que la voz cantante la lleva su hermana mayor en los pocos huecos que le deja su trabajo para estar en casa y en el que su hermano muestra una apatía considerable, que canaliza jugando a videojuegos. La niña vive en un mundo de fantasía, juega sola a Dragones y Mazmorras y es quien defiende su comunidad, ajena a todo, de monstruos que amenazan con destruirla y que la gente solo percibe en forma de desastres naturales. Con esta base, Kelly y Walter construyen una historia francamente bonita y emocional en torno al duelo y sin necesidad de exponer las razones desde el principio. Al contrario, lo realmente interesante de I Kill Giants es la forma en la que todo desemboca en una conclusión magnífica. Previsible, sí, porque la película es tan sincera que no cabe un camino diferente, pero a la vez adecuada. Y cruda, porque no olvidemos que la película es un relato dramático. Hay gigantes, sí, y hay un clímax que ensalza el heroísmo, pero la película es melancólica de principio a fin y busca escenarios que encajen en esa concepción.
Por eso, uno de los grandes aciertos de I Kill Giants, como decíamos es la elección de su protagonista, pero también y en casi la misma medida, la puesta en escena. La película se mueve en unos tonos grises y fríos que transmiten sensaciones muy intensas y que cuenta con los contrastes adecuados con la psicóloga que interpreta Zoe Saldana, la hermana mayor siempre desbordada de Imogen Poots, o la abusona del colegio que crea Rory Jackson, incluso la ingenua amiga de la protagonista, Sydney Wade, que por momentos parece un gancho ligeramente fácil para la historia pero que acaba siendo una buena conexión entre la premisa y la conclusión. I Kill Giants es, por encima de todo, una película que quiere ser realista y que busca una evidente conexión emocional con el espectador, pero sin abandonar una parte fantástica que siembra una duda muy agradable sobre esa misma realidad que estamos viendo. Y precisamente por eso se convierte en una fábula contemporánea que sabe emocionar, que entiende la situación real de su protagonista, que sabe exponer temas complejos y que aprovecha muy bien todas las virtudes que tiene en su adaptación. Y sí, Wolfe aparece como el gran acierto de la película, sirviendo una interpretación espléndida, que sobresale y no solo por su edad.
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