CÓMIC PARA TODOS

‘Siempre tendremos 20 años’, de Jaime Martín

Editorial: Norma.

Guion: Jaime Martín.

Dibujo: Jaime Martín.

Páginas: 156.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2020.

La facilidad que tienen algunos autores para encontrar historias fascinantes en su propio recorrido vital, o en del de sus personas cercanas, es algo que merece los más encendidos elogios. Jaime Martín tiene esa capacidad. Disfrutamos con Las guerras silenciosas (aquí, su reseña), nos deleitamos con Jamás tendré 20 años (aquí, su reseña) y no vamos a elogiar menos lo que hace en Siempre tendremos 20 años. La conexión con su anterior trabajo en realidad no es más que un juego de palabras y de familia, que bien se podría haber titulado con su última frase, “no dejes nunca de soñar”. Si en aquella hablaba de sus abuelos, a los que también vemos aquí, ahora se detiene en sí mismo. Arranca desde el momento en el que la televisión anuncia la muerte del dictador Franco y lo que nos ofrece es un retrato vivo y tremendo, el suyo propio, su crecimiento como persona y sus primeros pasos como autor de cómics, pero también el de la Barcelona de los años 80, el que corría paralelo a la movida que vivía Madrid. Lógicamente, la nostalgia es el mensaje más poderoso que tiene la obra, pero eso no puede ocultar que hay una narración muy sólida, una construcción de escenarios y personajes sobresaliente y un conjunto que sabe ir mucho más allá de la colección de anécdotas y que, una vez más, es también un emocionado recuerdo personal.

Lo bueno es que de este último, aún siendo el mensaje primordial de la obra y de hecho el que nos sirve para despedir el relato, podemos no ser conscientes durante la lectura. Ese es un acierto de Martín, puede que incluso uno involuntario, pero que habla de lo bien que ha pensado su obra. Hay cosas en la vida que damos por sentadas, y más en la rebeldía de la adolescencia y la juventud que es la base esencial pero no la única de este libro. Siempre tendremos 20 años arranca en la niñez de su autor-protagonista, y la manera en la que describe el ambiente de la Barcelona de aquellos años, recién salidos de la dictadura, es soberbia. Con una familia numerosa y con actores tan destacables, casi parece fácil abarcar tanto como lo hace. No es una historia sobre cómics, pero los tebeos están muy presentes en la obra, no en vano Martín se representa como un niño de inquietudes artísticas indudables y que va variando su futuro según las influencias que va recibiendo. De nuevo, la sutileza con la que se exponen, de una manera muy realista y cercana, es la clave para que Siempre tendremos 20 años no caiga en lo obvio. El ejército, la religión, las ideas políticas que se podían y no podían expresar, la música, las drogas, el paro, la familia… Hay tantos palos que uno llega al final del libro asombrado de haber leído menos de 150 páginas.

Tiene su gracia que una de las subtramas que hay en la obra sea precisamente el estilo de dibujo que le gusta y que puede ejecutar Martín, porque nos obliga a una constante comparación entre lo que sueña con hacer y lo que finalmente ha hecho. Y esto último es algo formidable. Sus personajes tienen una personalidad muy acusada que va mucho más allá del acertado uso de los rasgos identificables que tiene cada uno de los actores. Su apuesta es bastante realista, es desde luego el estilo que mejor le sienta a esta colección de obras de inspiración familiar con las que nos está haciendo disfrutando tanto en estos últimos años, pero sabe alejarse de lo fotográfico. Y narra, no solo dibuja, aunque el dibujo sea espléndido por sí mismo. Siempre tendremos 20 años se asoma así a una enorme cantidad de territorios, algunos podrán haber salido de su memoria, pero se intuye también un espléndido trabajo de documentación, aunque sea solo en sus álbumes familiares, para que todo esté en el lugar que le corresponde. Esa precisión, además, no es nada mecánica, ni en la historia ni en su dibujo, y eso es algo que hay que tener talento para llevarlo a cabo de una manera tan maravillosa como lo hace Martín. Es difícil saber si ya ha agotado las historias que puede sacar de su entorno, pero ojalá que no sea así, porque sigue a un nivel altísimo en ese entorno.

Dupuis publicó originalmente Nous aurons toujours 20 ans en septiembre de 2020. El contenido extra lo forman una cronología de las décadas a las que hace referencia el libro y un portafolio de fotografías e imágenes personales.

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Esta entrada fue publicada en 12 noviembre, 2020 por en Dupuis, Jaime Martín, Norma y etiquetada con , .

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