Guion: Donny Cates.
Dibujo: Garry Brwon.
Páginas: 168.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2020.
Si hay algo que resulta llamativo de verdad en Babyteeth es lo cambiante que está siendo la serie, la facilidad con la que Donny Cates y Barry Brown están descolocando continuamente el lector con cambios de escenario y hasta de tono, con ritmos distintos y con cambios constantes de buenos y malos en una historia que se antojaba más o menos sencilla, la de una adolescente que tiene un hijo a los 16 años y que resulta ser el elegido para desatar el apocalipsis, está mucho más viva de lo que cabía pensarse en los inicios (aquí, reseña de su primer volumen) o incluso con la primera gran vuelta de tuerca en su continuación (aquí, reseña de su segundo volumen). Aunque no sea lo mismo, era inevitable pensar en el referente que supone Predicador (aquí, reseña de su primer volumen), pero solo como idea de base. Cates y Brown nos están llevando ya por unos terrenos tan distintos a lo esperado que a estas alturas esa referencia es algo vaga y estamos ante un escenario muy divertido y que no para de moverse. Quizá nos estemos perdiendo oportunidades por el camino, dado el breve espacio de tiempo que pasamos en cada lugar que idea Cates. Quizá. Pero es todo tan trepidante y atrevido que da igual, se puede disfrutar sin problemas de lo que estamos viendo como si no hubiera un mañana. Cuando llegue ese mañana, ya veremos.
Esa es la impresión frenética que da el guión de Cates, incluso en sus más inesperadas pausas. Porque justo eso es lo que supone el primero de los cinco números que contiene este tercer volumen, una pausa en toda regla que nos invita a replantearnos muchas cosas de presente, sobre los personajes, y de futuro, sobre la dichosa profecía que nos ha puesto en el camino de Sadie Ritter, que así se llama esta madre adolescente a la que seguimos. Es una enorme tentación analizar cada pequeño detalle de lo que vemos en esta entrega, en la preparación de este asalto al inframundo para recuperar al bebé robado, pero lo mejor es que no lo hagamos y conservemos la sorpresa para la propia lectura. Se agradece siempre que haya elementos que puedan sorprender a quienes se asoman a una historia que quiere ser osada, y no será aquí donde los reventemos, o donde nos imaginemos lo que está por venir después del final abierto de este volumen. Lo que sí podemos decir es que no se puede dar nada por sentido en este delirante viaje por las profecías religiosas que protagoniza una familia disfuncional como la que tenemos aquí, con una madre buscando a su hijo y un padre intentando redimir los pecados del pasado. Y ojo a los niños, que son pieza fundamental de este segmento de la historia y del muy sugerente escenario que plantea Babyteeh.
En ese escenario, Brown se está moviendo como pez en el agua. Y quizá este tercer volumen sea donde mejor se vea, porque es donde mantenemos las cuestiones que lindan con el drama adolescente y familiar pero a la vez donde se desata la parte más fantasiosa de la serie. Y de una forma salvaje que el ilustrador no desaprovecha en absoluto. Hay tantas cosas que tendrían que resultar inverosímiles y que sin embargo Brown hace que nos creamos sin dudar, que solo por eso ya habría que alabar su trabajo. Es muy bueno, porque no se olvida de que esta, por mucha ironía y mucha fantasía que quiera tener y derrochar, es una historia que parte de emociones, las de Sadie por encima de todo, y eso lo pone sobre la mesa incluso en los momentos de mayor acción, manteniendo para su protagonista un carisma perfectamente adecuado a cada momento de la trama. Porque no hay que olvidar que esta no es una historia de héroes, y no cae en esa tentación de representar a Sadie o a su familia y compañeros de otra manera que no sea la de gente que no tiene ni la más remota idea de dónde se está metiendo. Por eso Babyteeth engancha, porque uno no sabe por dónde va a salir en la siguiente escena. No, no defrauda en absoluto si lo que estás buscando es algo que te deje con la boca abierta y con una mueca de asombro a cada giro que da la historia.
El volumen incluye los números 11 a 15 de Babyteeth, publicados originalmente por Aftershock entre junio de 2018 y agosto de 2019. El contenido extra lo forman las portadas originales de Garry Brown y Wade Acuff, y un portafolio con el proceso de creación de varias páginas.
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