Autor: Alan Lee
Páginas: 192.
Precio: 35 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Octubre 2020.
Da igual que la trilogía de películas de El hobbit que hizo Peter Jackson entre 2012 y 2014 no le llegue a la altura de los tobillos a la de El Señor de los Anillos que hizo el mismo cineasta entre 2001-2003, no podemos discutir el enorme caudal visual que tiene la visión del director. Y tampoco que contó con un equipo de primera para dar forma y vida a este universo de una manera única. Alan Lee es uno de los responsables de esa visión, es uno de los ilustradores que lleva décadas creando entornos, personajes y escenarios en los que transcurren las leyendas de J. R. R. Tolkien y este Cuaderno de bocetos de El hobbit no solo es una auténtica maravilla para cualquiera que se haya perdió en los entresijos de la mayor mitología de fantasía del siglo XX, sino el testamento de ese trabajo de un ilustrador sensacional. Lee nos lega en este volumen todo el trabajo que hizo para El hobbit, y lo hace con una mesura asombrosa. Hay escenas en la novela y en las películas que hacen las delicias de cualquier ilustrador, pero Lee no se refugia detrás de ellas, sino que mima cada una de las secuencias de la historia con el mismo cariño. Hala de Bolsón Cerrado y de la reunión de los enanos en la morada de Bilbao con el mismo interés que de la aparición de Smaug o de la batalla de los cinco ejércitos, y les dedica el mismo tiempo porque, para él, son igual de importantes.
Eso es lo que hace trascendente su labor en esta historia, que no hay detalle menor, que no una escala de valor distinta para cada escenario, que cada una de sus páginas, desde sus trazos a lápiz hasta los acabados en acuarela, desborda talento e interés. No se trata solo de que imagine cosas que otros puedan ser capaces de plasmar en la pantalla, es que además Lee es un dibujante excepcional. Impresiona ver sus versiones de Gollum, las que tienen que parecerse al personaje que se moldeó desde la figura de Andy Serkis y las que imagino él solo con las palabras de Tolkien. Lee, de hecho, consigue que el libro sea un tributo a Tolkien, también a Jackson, desmenuza su manera de trabajar, lo que entresaca de la escritura del autor original y lo que busca para el cineasta que dio forma definitiva a su mundo en imágenes. Y sí, no se puede negar que hay algo único en los dibujos de Smaug sobre su montaña de oro o atacando Valle, pero es igual de hermoso apreciar el detalle con el que crea los rincones más desconocidos de Rivendel o Dol Guldur. Cuaderno de bocetos de El hobbit solo se puede apreciar como lo que es, una absoluta maravilla que aportan incontables motivos de satisfacción para quienes sueñen con los mundos de Tolkien en cualquiera de sus encarnaciones y un maravilloso punto final a un trabajo vital y portentoso.
Harper Collins publicó originalmente The Hobbit Sketchbook en septiembre de 2019. No tiene contenido extra.
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