Título original: Crisis on Infinite Earths.
Director: Jesse Wam, Laura Belsey, David McWirther, Glen Winter, Gregory Smith.
Reparto: Melissa Benoist, LaMonica Garrett, David Harewood, Stephen Amell, Caity Lotz, Brandon Routh, Tyler Hoechlin, Elizabeth Tulloch, Ruby Rose, Grant Gustin, Audrey Marie Anderson, Jon Cryer, Matt Ryan.
Guión: Derek Simon, Jay Faerber, Don Whitehead, Holly Henderson, Lauren Certo, Sterling Gates, Marv Wolfman, Marc Guggenheim, Keto Shimizu, Ubah Mohamed.
Duración: 210 minutos.
Estreno: 8, 9 y 10 de diciembre de 2019, 14 de enero de 2020 (Estados Unidos, televisión).
Si Marvel se ha lanzado de una manera tan salvaje a la televisión es porque DC le estaba comiendo la tostada de una manera clara. El llamado Arrowverso lleva años siendo un buen exponente de lo que se puede conseguir trabajando con mimo y con respeto a los personajes, y no se puede negar que el grado de ambición que ha venido demostrando desde que probaron el concepto del crossover ha ido creciendo de una manera más que elogiable. Llegamos así al quinto crossover, que además abraza la más grande de las historias que hemos leído en el cómic por estructura y pretensiones, Crisis en Tierras infinitas (aquí, su reseña), un evento que en la pequeña pantalla se hizo en cinco capítulos de Supergirl, Batwoman, Flash, Arrow y Legends of Tomorrow. Estamos hablando de casi cuatro horas de televisión en las que pasan tantas cosas y hay tantos cambios que es difícil encontrar un solo segundo de aburrimiento, aunque el conjunto deje algunas irregularidades, lógicas por su mismo planteamiento, y algunos problemas que lógicamente se acusan cuando faltan personajes que en la historia original tenían una talla insustituible, cuando otros no pueden desplegarse en todo su potencial (sí, obviamente hablamos de Superman, o, mejor dicho, del Superman de Supergirl) o cuando hay una presencia tan destacada de las referencias.
Crisis en Tierras infinitas, en su versión televisiva, es un gran espectáculo. Cierto que por una simple cuestión técnica y de presupuesto es imposible que alcance el nivel de espectacularidad visual que da el cine, y ojalá lo hubiera podido hacer, aunque se acerca mucho al techo de lo que se puede ver en la pequeña pantalla con un buen ritmo y con efectos visuales más que satisfactorios. Tiene épica, tiene drama, y no pierde el sentido del humor que muchas de las series que la componen presentan en el desarrollo de sus aventuras normales. Pero si hay merece la pena en Crisis es la interacción de tantos personajes. Los cameos son divertidos, son los que nos presentan la enormidad de un universo maravilloso en la que se pueden entender versiones tan distintas de los mismos personajes, pero la esencia está en los protagonistas y en lo bien traídas que están las figuras de los personajes más. Ver juntas a tres encarnaciones de Superman es casi un acto de justicia que sirve como recordatorio de que no hay una definitiva. El final que se le otorga, por ejemplo, al Superman de Brandon Routh es soberbio, imposible no responder con una sonrisa. Y el Batman de Kevin Conroy, su voz en la serie de animación de los 90 y basado en la figura de Kingdom Come (aquí, su reseña) es tremendo. Por momentos parece que estos van a robar el crossover a quienes tendrían que ser sus protagonistas.
Pero por fortuna no sucede así. Y es, sobre todo, por el carisma que han logrado mostrar lo actores principales durante años. Es muy fácil destacar la Supergirl de Melissa Benoist, el Flash de Grant Gustin, por supuesto el Arrow de Stephen Amell e incluso la efímera Batwoman de Ruby Rose, pero se puede extender al conjunto del reparto. No necesitan caer en la gravedad más absoluta o en la comedia más evidente para poder dar el salto entre una y otra de una manera en la que la historia, aunque sea algo atribulada en su tramo intermedio, funcione de una manera eficaz. Hablábamos de irregularidad, y se nota ahí. El arranque es muy potente, e incluso dejando la sensación de que hay que ver todas las series para entender cada uno de los detalles, la historia se sigue bien. Sus sucesos iniciales son los más impactantes, los que más gustarán al aficionado al cómic, y concluye de una manera admirable. Falta algo de imaginación para no caer en el tópico del clímax, que encara la salida más fácil para justificar la reunión de tantos superhéroes, pero el canto de amor al género y a uno de sus personajes en particular que contiene su conclusión, además del escenario abierto que deja para las series que componen el Arrowverso, hacen que la sensación que deja Crisis en Tierras infinitas sea, por ahora, el crossover televisivo definitivo.
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