Guión: Miya Kazuki.
Dibujo: Suzuka.
Páginas: 160.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Septiembre 2020.
Pocas cosas puede haber más satisfactorias que una buena idea convertida en excelente premisa y que además consiguen un desarrollo a la altura. Esa es la muy agradable sensación que deja el primer volumen de El ratón de biblioteca, de Miya Kazuki y Suzuka. La idea tiene gracia, una mujer que adora los libros muere sepultada por un ingente número de volúmenes y se reencarna en el cuerpo de una niña que habita un mundo en el que no hay libros. La premisa es, como poco, intrigante. Pero es que el desarrollo es brillante. La clave hay que buscarla en lo bien que desarrolla Kazuki su mundo. No se conforma con la idea, sino que va mucho más allá. Los libros son la obsesión, pero ni mucho menos lo único que condiciona el comportamiento de Myne, que así se llama la pequeña. La manera en la que nos describe el salto que hay entre una adulta y una niña de cinco años y la que hay entre un mundo contemporáneo y uno de corte medieval es maravillosa. Cada instante aporta algo a la expansión de un relato que sabe ser tierno y divertido pero que también sabe moverse en el terreno del drama, aunque sea un drama que desde algún punto de vista podamos ver como limitado precisamente por las circunstancias de la protagonista. Hay tanta ternura en la historia y tanta delicadeza que se convierte en un relato irresistible.
El ratón de biblioteca entra de lleno en todo lo que aborda con una naturalidad tan grande que eso le permite a Kazuki centrarse en lo que de verdad quiere contar, que no es otra cosa que la historia de una niña de cinco años que, con un conocimiento impropio de su edad y del mundo en el que vive, se empeña en hacer cosas que parecen imposible. ¿La reencarnación? Qué forma tan sencilla tiene de contarla y qué bien funciona para hacernos entender que Urano, la joven fallecida, tiene los recuerdos de la pequeña Myne en la que se reencarna. A partir de esa idea, seguimos a una pizpireta pequeña de cinco años con ocurrencias divertidísimas que asombran a su familia, a su hermana y a sus padres. Kazuki utiliza un elemento que parece banal pero que le ayuda en su narración de una manera bestial, y es que estamos ante una niña enferma. No es uno de esos niños de energía inagotable que solemos ver en fantasías de este estilo, tiene limitaciones físicas a las que no puede sobreponerse, y eso determina su relación con quienes están a su alrededor. Eso es un recurso narrativo tan importante como la propia base de la serie, y ayuda a que el manga sea tierno y agradable en su lectura y en la comprensión de Myne, una protagonista que da la sensación de que puede dar muchísimas posibilidades en los próximos volúmenes.
Hay que dar a Suzuka una parte importante de la dulzura que tiene esta adaptación manga de El ratón de biblioteca, porque sabe aprovechar el diseño de personajes de You Shina para que Myne despierte las sensaciones que uno espera que despierte una niña pequeña llena de curiosidad e iniciativa como la que vemos. Suzuka sabe dar vida a este mundo medieval con suma sencillez y aprovechando todas las posibilidades que le da la historia. Pocas veces nos habrá hecho sentir tanta curiosidad una casa tan aparentemente vacía como la que vemos cuando Urano reencarnada en Myne trata desesperadamente de encontrar algún libro que alivie su nueva existencia, y es verdaderamente asombroso cómo sabe marcar una frontera entre niños y adultos para que percibamos a los personajes de una manera adecuada a su edad incluso aunque estén compartiendo escena. Muy pocas pegas, por no decir ninguna, se le pueden sacar a un manga que intriga, emociona y divierte por caminos muy naturales, que sabe meternos sin miedo en una premisa que tiene mucho de alocado y que nos gana por lo bien perfilados que están sus personajes, especialmente una pequeña protagonista achuchable desde el primer momento y que nos conduce de una manera admirable y con la misma curiosidad que forma parte de su esencia. Muy recomendable.
Tobooks publicó originalmente el primer volumen de Hon suki no gekokujô en junio de 2016. No tiene contenido extra.
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