Guión: Mr. Tan.
Dibujo: Mathilde Domecq.
Páginas: 48.
Precio: 15 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2020.
Con Shaker Monster tendríamos que tener un problema. Si la base de su historia es una coctelera de la que salen monstruos cada vez que se agita, y esa coctelera está en manos de un niño muy trasto con una hermana con la que se lleva a matar, aunque sea solo en una sarcástica superficie, cabría pensar que no tiene mucho margen para la inventiva, que sus historias tenderían a ser algo reiterativas. Pues nada más lejos de la realidad. Sí, hay un punto de partida similar, eso es obvio, entre el primer libro, ¡Sálvese quien pueda! (aquí, su reseña) y este segundo, Cigotos de incógnito, pero Mr. Tan y Mathilde Domecq son capaces en esta nueva entrega de mostrarnos algo que mantiene toda la frescura de la propuesta original en un escenario nuevo. Si su primera aventura fue en el entorno más controlable posible, su casa, en este segundo el desmadre es todavía mayor porque los monstruos se liberan en el colegio, con todo lo que eso conlleva. Lo gracioso es que, página a página, lo que demuestra Shaker Monster es que sus mayores aciertos no están en la mayor o menor imaginación que se ponga en los monstruos, que en todo caso sigue siendo mucha, sino en la divertidísima dinámica que se establece entre estos dos hermanos con los que parece imposible no reírse, aunque fuera en otro tipo de tebeo.
Luego, claro, están los monstruos, y ahí Mr. Tan se lanza sin miedo a crear bichos muy dispares. En este caso, el protagonismo se lo lleva uno que absorbe el contenido de cada libro que se come. Y, recordamos, la aventura tiene lugar en un colegio, así que es obvio que está en uno de los lugares ideales para convertirse en todo un cerebro, que de alguna manera nos recuerda los divertidísimos momentos que nos dejó Gremlins 2 con su espécimen inteligente. Con eso, la verdadera coctelera de la serie no es la que crea monstruos, sino la que fusiona a dos chavales como protagonistas, sus divertidísimos diálogos para evidenciar la relación de amor y odio que se profesan (¡son hermanos y además de corta edad, qué si no!) y lo descacharrante de sus aventuras. Que su principal apuesta sea el cambio de escenario vuelve a poner el foco sobre el tercer número para cerciorarnos de su capacidad de adaptación y progreso, pero por ahora es bastante indiscutible la versatilidad que le está poniendo Mr. Tan a una serie que resulta perfecta para los más pequeños y en la que los adultos pueden disfrutar sin miedo por su sentido del humor y por el endiablado ritmo que le pone el autor a cada secuencia. Con eso, hace que la lectura se pase en un suspiro y que, lógicamente, nos quedemos con las ganas ya del tercer volumen.
La simpatía es una seña de identidad obvia de Shaker Monster y buena parte de culpa la tiene el dibujo de Domecq. Todo parece bastante sencillo y claro, desde el aspecto de los niños hasta el de los monstruos, y es evidente que no se complica la vida a la hora de realizar escenarios, que tienen que ser funcionales. Pero todo eso, que podría llevar a pensar que estamos ante un trabajo enfocado de una manera casi exclusiva para los más pequeños, es en realidad un arma para que nos creamos todo lo que sucede en estas páginas, lo más sencillo, las escenas en las que estos dos chicos se comportan como los hermanos que son, y lo más fantástico, con un monstruo con ínfulas de intelectual ayudándoles a deshacer el nuevo entuerto provocado por la batidora de monstruos. Y esos bichos, además, suman originalidad, porque desde la más absoluta sencillez, forma y color, cada nuevo monstruo que aparece en la historia es algo nuevo. Cigotos de incógnito muestra que Shaker Monster es divertida, entretenida, dinámica y perfecta para el público objetivo que busca, está siendo una serie que acumula elogios con facilidad porque desborda ilusión por lo que nos está contando, porque se nota un disfrute tremendo escribiéndola y dibujándola, y eso, al final, es el mejor camino para llegar al lector.
Gallimard publicó originalmente el segundo álbum de Shaker Monster, Zigotos incognito, en octubre de 2017. No tiene contenido extra.
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