Guión: Tom King.
Dibujo: Clay Mann, Travis Moore, Lee Weeks, Mith Gerads, Jorge Fornés.
Páginas: 240.
Precio: 25 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2020.
Tom King siempre genera expectativas. Lo hacía antes incluso de revolucionar el panorama con La Visión, pero mucho más después de ofrecer el más convincente retrato del sintezoide más conocido de Marvel. Héroes en crisis, desde luego, tiene mucha ambición, lo que emparenta esta serie con aquella, pero su vuelo es distinto. King mezcla aquí dos elementos. Por un lado, plantea un whodunit de manual, tenemos unos asesinatos de superhéroes y buscamos un culpable, con dos personajes convencidos de que son ellos los que pueden haber cometido esas atrocidades, Harley Quinn y Booster Gold. Villana, o algo parecido, y héroe, o algo parecido. Y en esas dobleces, se cuela el segundo gran objetivo de King: la psicología del superhéroe. Se saca de la manga Santuario, un lugar en el que los tipos disfrazados pueden ir a descansar y sacudirse sus problemas,donde los traumas están a flor de piel, donde se confiesan a un psicólogo robótico que graba sus sesiones y después las borra para que todos y cada uno de los integrantes de esta inabarcable comunidad puedan sincerarse a gusto. ¿Pero qué pasa cuando ese Santuario se rompe? ¿En qué lugar deja todo eso a estos héroes? Puede que haya menos conclusiones de las deseable, pero la disección de King está a un buen nivel. Podemos discutir la duración a algún tiempo muerto, pero la propuesta engancha.
El problema de Héroes en crisis está en que su amenaza al establishment superheroico es menos contundente de lo que podría haber sido. Se nota que DC le ha dejado jugar, pero no con todos sus juguetes, por mucho que la portada del libro nos intente llevar a otro terreno. No quiere decir esto que la elección de los protagonistas sea mala, ni mucho menos, pero se nota que hay límites intraspasables. Esta es una historia de Harley Quinn y Booster Gold. Pero también de Batgirl. Y de Flash. Y de Hiedra Venenosa. Y de otros muchos personajes que van apareciendo para mostrarnos lo que es Santuario. Es ahí donde se nota que King ambicionaba más. En las grabaciones, con los héroes hablando a cámara, usa a todos los personajes del panteón de DC. A todos. Y es ahí donde se cuece una base de una potencia tremenda. Ahí, y en la declaración de Superman sobre Santuario. Es en esos momentos donde se pone sobre la mesa el concepto de superhéroe que tiene el escritor. Y es por eso que esta parte de Héroes en crisis es más trascendente que el misterio que rodea a los asesinatos, aunque el clímax de la serie se rinda precisamente a esta cuestión, dando muestras de la irregularidad en la que cae la serie, aunque sin perder nunca un ápice de interés. King es bueno, escribe bien y entiende a sus personajes. ¿Perfecto? No. Pero muy bueno. Se puede disfrutar mucho con él.
Y con el dibujo, claro, porque Clay Mann es un ilustrador espléndido, que además saca mucho partido a esos planos fijos de cámara en los que se basan los momentos de absoluta sinceridad de los héroes. Se mueve muy bien con ellos, y lo demuestra sobre todo con sus silencios y con su lenguaje corporal, ojo a la secuencia en la que Batgirl enseña la mítica herida de bala que le produjo el Joker en La broma asesina (aquí, su reseña), y eso es algo fundamental si queremos que la psicología que tiene la historia sea real y palpable, no únicamente una jerga más o menos documentada que Héroes en crisis supera con creces. Es una pena que una serie de estas pretensiones no tenga un único ilustrador, pero ya sabemos que a DC, como a todas las grandes compañías, les preocupa mucho más llegar a tiempo a las librerías, en su apretado e imposible calendario de entrega, que dotar a sus productos de una muy deseable y en muchos casos añorada autoría. Y no es que haya flaquezas en la elección de los dibujantes que completan la obra, ni mucho menos, pero se echa de menos a Mann cuando no está. Quizá Héroes en crisis no llegó a ser todo lo que podría haber alcanzado, porque su ambición era máxima, pero no se le puede negar un enfoque fascinante del género, adulto y serio, refinado en muchos momentos y que sabe sacar partido de personajes muy distintos entre sí.
El volumen incluye los nueve números de Heroes in Crisis, publicados originalmente por DC Comics entre septiembre de 2018 y mayo de 2019. El único contenido extra son las portadas originales de Clay Mann, Trevor Hairsine, Mitch Gerads, J. G. Jones, Francesco Mattina, Mark Brooks y Ryan Sook.
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