CÓMIC PARA TODOS

‘Borderlands. La caída de Fyrestone / Tannis y la cámara’, de Mikey Neumann y Agustín Padilla

Editorial: Fandogamia.

Guión: Mikey Neumann.

Dibujo: Agustín Padilla.

Páginas: 110 / 100.

Precio: 10 euros cada uno.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero / Noviembre 2017.

Expandir un universo conocido es una técnica tan vieja como divertida si se sabe explorar bien, y hay que reconocerle a Mikey Neumann y a Agustín Padilla que han sabido hacerlo con Borderlands. Tras Orígenes (aquí, su reseña), que fue una buena carta de presentación de los cuatro personajes principales, tocaba dar un paso más. Neumann optó por continuar la historia a partir del final del primero de los juegos de la serie. Lo que evidentemente es un guiño para los aficionados a la saga, es también una buena idea porque permite jugar con los personajes sin demasiadas ataduras argumentales. La pena es que La caída de Fyrestone y Tannis y la cámara dejan una historia abierta, que probablemente ya nadie continúe salvo que un nuevo arranque de nostalgia llegue a la serie, pero la lectura de estos dos volúmenes deja muchos elementos positivos, que quizá se ven con algo más de fuerza en el primero, que es donde mejor se ve la mezcla entre las muy distintas personalidades de sus protagonistas en aventuras concatenadas que persiguen un objetivo final pero que, en realidad, casi se pueden leer de manera autoconclusiva, como un muy entretenido western espacial que maneja tópicos, por supuesto, que pone a prueba los poderes físicos de los personajes pero no tanto sus personalidades y que cumple con lo que promete, acción a raudales.

Lo mejor del trabajo de Neumann es que sabe hacer que las aventuras de Borderlands en cómic sean aptas para todo el mundo, se haya pasado o no por el juego. Se puede dar por seguro que quienes hayan manejado el mando frente a la pantalla encontrarán más detalles, disfrutarán de algunos elementos de formas que el no jugador probablemente no verá, pero el tebeo no deja de ser una divertida historia de acción en un mundo distinto, repleta de criaturas y robots que se desenvuelven bien. Puede que haya una cierta pérdida de protagonismo de los cuatro actores principales en Tannis y la cámara, y eso le resta algo del carisma que nos impulsa a entrar en este universo, incluso reconociendo que la expansión que hace Neumann y los personajes que incorpora encajan francamente bien en la propuesta. Y en ese terreno, en el de lograr un blockbuster de manual, muy poco hay que reprocharle al escritor, que sabe utilizar guerreros con poco cerebro, criaturas descomunales, recompensas de corto recorrido y una trama de fondo que avanza de una manera adecuada. No necesita demasiadas ambiciones ni recovecos complicados para llegar a ese punto, y es muy positivo que un guionista entienda lo que necesita su criatura y sobre todo cómo alcanzar a su público objetivo. Y ojo, ese no está necesariamente circunscrito al fan del videojuego.

Padilla, además, da un tono visual muy agradable a este universo, que es lo que se pide. Fidelidad al videojuego original en personajes y escenarios y creatividad un poco loca en todo lo que haya que incorporar a este mundo. Padilla disfruta con sus personajes y les hace posar de manera continuada, dándole un toque ciertamente noventero a todo el cómic que resulta simpático desde el principio. Buen desarrollo de las escenas de acción y diseños más que adecuados para complementar lo ya conocido desde el videojuego son las dos armas fundamentales de su trabajo para que el cómic de Borderlands salga más que indemne de la prueba. Como en Orígenes, da la sensación de que Neumann y Padilla se vuelcan en La caída de Fyrestone por un camino más o menos cómodo en el que lucen los personajes que ya conocemos, terreno seguro y efectivo, y que Tannis y la cámara iniciaba un camino ascendente en cuanto a su ambición. Quizá por eso destaca más el primero de estos dos volúmenes, porque nos falta una continuación para valorar con mayor precisión hasta dónde podría haber llegado Borderlands, pero ambos forman un entretenido díptico que entra con buen pie en la tradición de la ciencia ficción macarra de la que ya hemos visto tantos ejemplos en el cómic, en el videojuego y también en el cine.

Los volúmenes incluyen los ocho números de Borderlands: The Fall of Fyrestone, publicados originalmente por IDW entre julio de 2014 y abril de 2015. El único contenido extra son las cubiertas originales de Agustín Padilla, Dan Shoening, Sergio Dávila, Roberto Castro, Jose Holder, Anthony Marques, Salvador Velázquez y Roberto Goiriz.

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