Título original: Deathstroke: Knights and Dragons.
Director: Sung Jin Ahn.
Reparto: Michael Chiklis, Sasha Alexander, Chris Jai Alex, Faye Mata, Griffin Puatu, Asher Bishop, Imari Williams, Colin Salmon, Delbert Hunt, Panta Mosleh, Noshir Dalal, Castulo Guerra, Minae Noji.
Guión: J. M. DeMatteis.
Música: Kevin Riepl.
Distribuidora: Warner.
Duración: 87 minutos.
Estreno: 4 de agosto de 2020 (Estados Unidos, digital).
Llevamos tanto tiempo deseando que Deathstroke dé el salto a la primera línea audiovisual, después de verle en Arrow y en la escena postcréditos de Liga de la Justicia (aquí, su crítica), que el peligro que se corre con cada aparición suya es el de no saber juzgarla adecuadamente. Deathstroke. Knights and Dragons es la primera película animada protagonizada por el personaje y es una buena aproximación, pero no consigue ser su historia definitiva a pesar de los interesantes elementos con los que juega. Esto debía ser una miniserie de doce episodios, pero finalmente quedó convertido en una película de hora y media, y eso se nota en la historia. Hay muchos lugares comunes. Muchos. En la acción y en el drama familiar que se apodera del relato casi desde el principio. No es ni mucho menos una mala forma de encarar al personaje, pero en hora y media hay una sucesión exagerada de combates que no terminan de tener demasiado sentido, planes grandilocuentes que al final importan bastante poco y cambios de bandos radicales a los que les falta algo de explicación… y que probablemente la hubieran hallado en el formato original en el que se había planteado todo. Aún así, el guión de J. M. DeMatteis, que lleva ya un tiempo largo jugando con la animación con más intensidad que con el cómic, consigue conjuntarlo todo de una manera más que solvente.
Quizá el gran problema de la película esté en que Deathstroke es más un agente de reacción que de acción una vez que se nos ha presentado al personaje. No es difícil imaginar una historia compleja con un Deathstroke como el que vemos en la primera secuencia de la película, donde es el temible mercenario que todos queremos ver. Luego la cosa cambia precisamente por ese componente familiar del que hablábamos. DeMatteis lo introduce bien, eso es cierto, pero eso mismo lleva al protagonista a un terreno más heroíco que de villano, y eso, al final, implica un cambio de rol que puede tener cierta discusión y que, además, resta protagonismo a quien realmente queremos ver. A partir de ahí, con esa etiqueta R que tan necesaria se nos antoja en este escenario, asistimos a una sucesión de peleas y combates con altas dosis de sangre, desmembramientos y asesinatos. Y eso es gozoso precisamente porque estos elementos han estado vetados durante años en la animación superheroíca. Los tiempos cambian, desde luego, y eso implica que haya mucha más libertad para hacer este tipo de películas, aún a sabiendas de que el público es diferente. Knights and Dragons, dicho de otra manera, sirve como buena muestra del público que se quiere ahora, y no es precisamente uno que se esté iniciando en los cómics.
A pesar de esto, Deathstroke. Knights and Dragons tiene la habitual base de personajes secundarios que cuesta ver en producciones más grandes, y eso también lleva a ver ciertas decepciones para el aficionado de años como la presencia de una Lady Shiva extremadamente funcional y sin demasiada personalidad, está para desenfundar la espada, cumplir en los duelos cara a cara y en los que envuelven a más personajes pero poco más. En la acción, eso sí, cumple con creces, porque tenemos sobre la mesa a un puñado de personajes, un número bastante elevado en realidad, con los que ir edificando una historia más o menos correcta, aunque se note que le faltan elementos, y desembocar en un buen clímax final. La animación es relativamente limitada en las secuencias dialogadas, pero en las de acción sube el nivel de una manera clara. Por supuesto, el final abierto nos indica que hay ganas de Deathstroke, de seguir contando con él en nuevas películas individuales, y quizá tenga mucho que ver en ese sentido el grupo de secundarios que se crea para Knights and Dragons, aunque eso puede suponer el riesgo de desnaturalizar ligeramente al protagonista para estirar el escenario. No es la mejor de las películas de Warner Animation con los personajes de DC, pero se deja ver con bastante agrado, siempre y cuando se busque una violenta y explícita.
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