Guión: Don Pardino.
Dibujo: Don Pardino.
Páginas: 120.
Precio: 17,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Agosto 2020.
Nunca está de más que nos recuerden lo importante que es escribir bien, mucho más en los tiempos que corren, en los que las redes sociales y las herramientas de comunicación virtual están potenciando el olvido sistemático de las reglas de ortografía y puntuación. Y es importante que esos recordatorios se hagan de una manera amena, sobre todo para que los más pequeños vayan cogiendo hábitos positivos cuando se pongan a escribir. El profesor don Pardino contra los titis es la forma en la que el propio Don Pardino se nos presenta, con su pseudónimo, como instructor en esta dura pelea contra esas criaturas que provocan que escribamos mal. Una divertida aventura siempre será mejor que seguir el viejo dicho de “la letra con sangre entra y esta es una buena manera de inculcar a los niños algunas normas, siete concretamente, que no solo le sirven como base para su argumento, sino que además también explicita en una colección final de ilustraciones. Hay tantas normas que este libro bien podría ser el inicio de una larga serie en la que Don Pardino nos vaya recordando algunas de ellas, como en este libro lo hace con el necesario acento en las mayúsculas, el quesuismo a evitar, la coma del vocativo que hay que poner siempre o que hay que colocar signos de apertura en la exclamación y la interrogación.
Y es que lo didáctico no está reñido con lo divertido. Eso es lo que Don Pardino nos quiere dejar claro y lo consigue con una aventura simpática, accesible y que está bien estructurada para que las normas que aborda en esta entrega se vean de una manera clara y eficaz. El mensaje es evidente, es importante escribir bien, y lo que añade el libro es una recompensa. Es un buen movimiento la manera de personificar los errores gramaticales en los titis, esas criaturas que reescriben con errores todo lo que pillan, desde carteles hasta el Quijote de Cervantes, que hace además una divertida aparición en las páginas de El profesor don Pardino contra los titis. Eso aporta la fantasía necesaria como para que el joven lector que se asome a este cómic no entienda esta propuesta como una losa más en su estudio. De hecho, el gran mérito de Don Pardino es que, siendo académico y profesor, sabe explicar de una manera sencilla y nada aburrida cada norma ortográfica que nos plantea, todo bien insertado en la fantasía que supone ir persiguiendo a estos alborotadores bichos que amenazan la correcta escritura. Y ojo, que en las páginas del cómic hay constantes lecciones y explicaciones sobre cómo se deben hacer las cosas, pero se evita que los lectores tengan la sensación de que eso sea lo único que tiene que ofrecer. La mezcla, por tanto, funciona.
Y funciona porque visualmente El profesor don Pardino contra los titis es un tebeo agradable. Clásico, porque de inmediato nos remite a las obras fundamentales del tebeo español de humor, a los Ibáñez y Jan, a los Mortadelo y Filemón y Superlópez de toda la vida. Puede que haya ahí algo de experimento, una prueba para que los niños de hoy en día nos digan si estamos en lo cierto quienes pensamos que ahí hay una forma de hacer cómics que puede funcionar siempre, sin importante cuánto progrese el arte ilustrado o las influencias audiovisuales que pueda recibir un niño. Desde luego, desde el prisma de adulto que ha visto todos estos cómics la cosa parece funcionar de una manera muy agradable. Don Pardino juega con acierto a pesar del poco margen para el dibujo que se deja en ocasiones por la importancia que tienen unos diálogos que en ocasiones pueden cubrir la mitad de la viñeta, y por eso destaca el diseño de los personajes humanos y también de los titis, que son variados y divertidos, en formas y colores que llaman la atención desde el primer vistazo. Los objetivos de El profesor don Pardino contra los titis son loables y hasta necesarios, es un buen modo de ofrecer un rato divertido a sus jóvenes lectores mientras les recuerda que hay un problema notable en nuestra sociedad, y es que es difícil ver algo bien escrito en ciertos ámbitos.
El único contenido extra son dos páginas de juegos lingüísticos.
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