Guión: Doug Bayne.
Dibujo: Trudy Cooper.
Páginas: 108.
Precio: 14 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Julio 2020.
¿Porno de fantasía heroica? Sí, porno de fantasía heroica, eso es lo que nos proponen Doug Bayne y Trudy Cooper en este primer volumen de Oglaf. ¿Qué tienes alguna duda sobre hasta donde llega? Muy fácil, te coges la primera tira, ves cómo un tipo con cuernos se masturba y lo que eyacula se convierte en un personajillo que va a chivarse a su ama de lo que ha hecho. Eso es Oglaf, así, sin medias tintas, sin restricciones, con mucho descaro, muchísimo, porque de lo que se trata es, efectivamente, de tocar todos los rincones de lo erótico, lo homoerótico y lo autoerótico y hablar de eso en un entorno de espada y brujería, y sobre todo de mucha diversión. Oglaf no es una historia, no perseguimos un Santo Grial maravilloso que vaya a resolver los problemas del mundo, sino que es una colección de sketches que persiguen la risa momentánea, en la que se van repitiendo una serie de personajes, un número bastante amplio para lo que suele ser habitual en este tipo de mundos, y eso es lo que va a ir configurando un universo que deja la sensación de que puede ser tan amplio como quieran sus autores, porque hay mil chistes plausibles dentro de esta forma de entender el género. Y aunque el mismo concepto del libro tenga aparejado el concepto de irregularidad, lo cierto es que hay muchos que son muy, muy divertidos.
“Porno de dibujitos”. Eso que se dice en la contraportada, un chiste más dentro de la colección de gags que forman Oglaf, es al final la mejor definición de lo que nos encontramos en las páginas interiores. Y ojo, que eso es un halago más que cualquier otra cosa, porque el sexo también puede ser divertido. Tiene que serlo, de hecho, y disfruta de elementos suficientes como para serla base de una comedia episódica como esta. Cada gag funciona por separado, y a la vez Bayne va tejiendo las personalidades de los personajes recurrentes, para que de esta forma consigamos una sensación de familiaridad, de estar en casa, que haga añicos la incomodidad que podamos sentir en algún momento viendo a algún protagonista masturbarse o siendo sexualmente humillado, que de todo hay en estas divertidas páginas. Lo que resulta más que evidente es que Oglaf apela a lectores sin complejos y sin escrúpulos, pero, insistimos, eso es algo que queda claro desde la primera tira, por lo que la conclusión es que Bayne no solo no engaña a nadie sino que se mantiene fiel a la propuesta que nos hace en todo momento. ¿Y funciona? Sí, lo hace, porque derrocha imaginación para llegar a los objetivos de cada uno de los gags, alternando además conclusiones bastante variadas y esquivando el siempre temido enemigo de la reiteración en este tipo de libros.
Trudy Cooper, además de compartir nombre con uno de los personajes de The Big Bang Theory, tiene mucha gracia como dibujante. Con un estilo divertido, que en otros mundos podría haber acoplado sin problemas a un tebeo juvenil, incluso infantil, hace porno simpático y jovial, divertido porque entiende las normas de los dos géneros que aplica. Estamos en un medievo peculiar y casi ucrónico, y eso queda claro con los rasgos fantásticos que introduce, y ahí no podemos resistirnos a los maravillosos tonos de color que le da a los súcubos, pero también es pura y gráfica pornografía, terreno que también entiende a la perfección y que maneja sin necesidad de ocultar nada, dejándose llevar por el sexo más gráfico y sabiendo hacer que todos sus diseños encajen muy bien en la comedia erótica que tenemos entre manos. Oglaf es sincera y directa, es exactamente lo que promete, más en la contraportada que en la portada pero sin miedo a decir lo que es en ningún momento, y jugando con unas reglas claras y muy divertidas. Porque, al final, se trata de eso, de pasar un rato muy simpático dentro de este universo de fantasía pornográfica que tan bien manejan Bayne y Cooper, y que podría ser la antesala de tantos libros como quisieran, con los personajes que ya tienen y con cualquier otro que se pudieran inventar.
Topatoco publicó originalmente Oglaf Book One en febrero de 2017. No tiene contenido extra.
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