CÓMIC PARA TODOS

‘American Gods. Mi ainsel’, de Neil Gaiman, P. Craig Russell y Scott Hampton

Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Neil Gaiman, P. Craig Russell.

Dibujo: Scott Hampton. P. Craig Russell.

Páginas: 232.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2020.

Sin que sea algo bueno o malo per se, leer a Neil Gaiman es cada vez más recomendable para quien ya adora a Neil Gaiman. No es nada fácil decir qué obra es la más indicada para adentrarse en el universo de este formidable escritor, y cada una de ellas tiene las complejidades inherentes a su propia propuesta que quizá nos lleven a pensar que otro título podría ser mejor. Pero si lleva el sello Gaiman, siempre nos dejará satisfechos. Perplejos a lo mejor, intrigados sin duda, pero felices de haber pasado por la experiencia. American Gods, y más ahora que estamos ante el segundo volumen de su adaptación al cómic, Mi ainsel, está claro que es la mejor puerta de entrada. Segundo volumen, con eso está dicho todo. Pero si has pasado por el primero, como si ya conoces la novela que están adaptando a viñetas P. Craig Russell y Scott Hampton, parece algo casi obligatorio. Y es bueno, muy bueno. Es muy Gaiman, con esos personajes impasibles ante la fantasía que están viviendo, esas historias dentro de la historia y ese aire de fábula moderna del que es imposible escapar y que acaba siendo una manifestación más de algo mucho más realista de lo que pueda parecer a simple vista. Es todo un viaje, y uno además del que no sabemos dónde puede acabar… salvo que ya lo hayamos vivido en su forma primigenia.

Por eso es bueno que no le quitemos a Gaiman el mérito que tiene, porque se le acreditan historia y diálogos en esta adaptación al cómic, que suena tanto a él aún sin ser suya al cien por cien, ni siquiera al cincuenta por ciento para ponerse en manos de un dibujante. Pero, claro, es que quien adapta es P. Craig Russell, con quien ya ha trabajado en numerosas ocasiones y de quien podríamos decir sin miedo alguno que tiene una sensibilidad muy parecida en muchos sentidos a la de Gaiman. Por eso, al margen de todo lo que debemos en esta historia al creador de Sandman (aquí, reseña de su primer volumen), cuando leemos este American Gods seguimos manteniendo la sensación de estar leyendo a Gaiman. Russell brilla en la construcción del relato porque lo entiende. La magia ya se la ha ofrecido Gaiman, y no da la sensación de que el adaptador quiere recabar más atención de la debida, más allá del trabajo que sí realiza para que entendamos esta historia en formato de viñetas, cosa que por otra parte Gaiman ya sabe cómo hacer porque conoce el medio. Pero no nos perdamos más en el reparto de méritos, porque al final lo que hay que hacer es elogiar el resultado final, fascinante en lo que plantea a niveles muy diferentes, en su perspectiva más amplia pero también en las pequeñas historias que van componiendo el cuadro completo.

Scott Hampton, además, ejecuta con tanta brillantez e imaginación que, sí, se potencia esa sensación de que estamos leyendo a Gaiman. Es curioso cómo el escritor sabe empapar a dibujantes tan distintos entre sí. Esa era la clave de que funcionara Sandman, una obra tremendamente coral en lo visual, y es un concepto que el propio Hampton explota muy bien en solitario. Sabe manejarse en estilos muy diferentes, haciéndonos partícipes de lo cotidiano y haciendo creíble lo fantástico. La guía del propio Russell, autor de los bocetos, se deja sentir en algunos momentos, pero eso no resta ni un ápice de genialidad al acabado de Hampton, que además se pone en manos de la colorista Jennifer T. Lange como mucha fluidez. Si American Gods es todo un reto narrativo, pero también visual, y por eso es una de esas obras que no se agota cuando se pasa por sus páginas la primera vez. Puede que ni siquiera con la segunda, porque da la sensación de que cada capítulo enriquece el anterior, y a la vez nos obliga a releerlo todo para disfrutarlo en toda su intensidad. Y es que Gaiman aprecia el detalle, sus historias se nutren precisamente de eso. La ambición está en lo más grande, pero lo íntimo, lo pequeño, hasta lo efímero, es lo que sirve para elevar su narrativa a arte. Y cuando gente como Russell o Hampton cogen todo eso, la creación resultante es muy buena.

El volumen incluye los nueve números de American Gods: My ainsel, publicados originalmente por Dark Horse entre marzo de 2018 y diciembre de 2018. El contenido extra lo forman las portadas originales de Glenn Fabry y un portafolio de bocetos comentado por Scott Hampton.

30439p1

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 416 suscriptores

Archivos

Categorías