Guión: Elizabeth Casillas.
Dibujo: Higinia Garay.
Páginas: 64.
Precio: 13 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2020.
Hay algo de inevitable y necesario en Todas nosotras, porque la mujer sigue sufriendo injusticias como las que denuncian Elizabeth Casillas e Higinia Garay, aunque parezca mentira en el siglo XXI en el que ya transmitamos. Las autoras nos hablan con una enorme sencillez de cuatro mujeres de El Salvador, condenadas a prisión por sufrir un aborto, y de las dificultades que sufren en ese periplo, de los estigmas que les impone la sociedad. Son problemas de mujer que tendrían que ser de todos y cada uno de nosotros, y así nos lo hace ver este cómic. Modesto en su planteamiento, desde luego, pero ambicioso en su fondo porque su mensaje es importante, grande, aleccionador. Su misión social, parte de un amplio proyecto de la Fundación Mundubat, es indudable. Y su éxito, en ese terreno, es bastante intenso. Casillas consigue que su narrativa sea muy documental pero que no se quede ahí, y por eso es tan fácil encontrar puntos de conexión emocional con estas cuatro mujeres, que sirven como guía para entender una situación que trasciende sus propias circunstancias personales. La escritora convierte cuatro relatos más o menos cerrados en una causa general. O, mejor dicho, en una defensa a ultranza de la mujer, una férrea, intensa, un auténtico grito de libertad y justicia para con mujeres que no han cometido ningún delito y, sin embargo, han pagado por ello.
Y eso, que parece sencillo de conseguir, no lo es. Por eso se agradece tanto que Casillas sepa entender que hay un mensaje institucional pero a la vez una historia que contar, una real y dramatizable. El dibujo de Garay le da vida de una manera bastante interesante, porque huye de lo fácil, que habría sido un estilo más realista, para encontrar esas conexiones con el lector desde las más diversas estrategias. Tiene primeros planos, que es donde más y mejor busca el enganche con el lector, utiliza el simbolismo en muchas ocasiones, desdibuja escenarios como se difuminaban las ilusiones y las esperanzas en las vidas de estas cuatro mujeres, y firma un dibujo, al final, tremendamente completo, complejo si se quiere ir más allá de la sencillez aparente que tienen sus diseños. Todas nosotras trasciende porque tiene un mensaje que transmitir, y lo hace, y esto es lo más importante, sin resentimiento y con un sincero ánimo de justicia. Eso es lo que busca y, no hay que tener miedo a decirlo, es lo que consigue. Estamos ante un cómic que seguramente hará más por la cuestión social que representa que por el propio medio, pero que a la vez refuerza la capacidad que tienen las viñetas para tratar temas actuales e importantes de una manera seria, adulta, reivindicativa que no está reñida con los méritos narrativos que alcanza.
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