Guión: Aienkei.
Dibujo: Enaibi.
Páginas: 224.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Julio 2020.
La creación de un universo de fantasía es la aspiración legítima de incontables autores que se entregan sin miedo al género. Y a Horion hay que reconocerle que ese aspecto está entre lo mejor que ofrecen Aienkei y Enaibi en este manga francés. Puede que la narración no sea tan clara como le habría gustado a sus autores, porque hay secuencias que no resulta fácil colocar en primera instancia en un plan general, en una historia que nos conduzca hacia donde realmente quieren los autores. Pero todo sirve para la construcción de ese universo y, aún más, para entender el encaje en él de sus personajes. Cuando acaba este primer volumen de Horion la sensación que nos queda es la de haber leído una presentación que comienza y acaba con los momentos de mayor intensidad, que son los que definen todo el camino al que asistimos con un grupo de personajes bastante notable. No queremos avanzar mucho más, pero sí podemos decir que el centro de todo es una ciudad prohibida, Landgrave, a la que llegan jóvenes para arriesgar sus propias vidas en una ceremonia que ha de abrirles la puerta a una vida completamente nueva. El escenario está en este caso por encima de los personajes, pero estos saben encajar en él. No es la forma habitual de dar forma a una historia como esta, y quizá por eso no siempre parece conseguir lo que se propone, pero las piezas encajan.
La forma en la que arranca Horion es la mejor prueba de que Aienkei prioriza el entorno. La historia que nos quiere contar es la que vemos en la primera docena de páginas. De eso va la serie. Todo lo que viene a continuación está directamente relacionado con ese primer suceso a todos los niveles, en cuanto a su fantasía, desde luego, pero también en el lado más humano. Ahí es donde entran en juego los personajes. Puede que Aienkei dé alguna vuelta de más para llevarnos al final de este primer libro, pero son giros que al final merecen la pena, y esto es porque todo le sirve para que vayamos conociendo poco a poco a los personajes a los que vamos a seguir, con papeles que parecen determinados a priori pero que en realidad se van desarrollando por caminos que son más difíciles de predecir de lo que parece. Y todo esto lo consigue sin necesidad de entregarse a escenas de acción especialmente gigantescas o espectaculares. Su fantasía se construye de otro modo, y esa originalidad sustenta Horion de una forma bastante admirable, sobre todo si tenemos en cuenta que cuando llegamos al final del primer libro nos damos cuenta de que apenas hemos rascado la superficie de la historia que nos quiere contar y sin embargo ha sido capaz de mantenernos pegados a la página como si realmente estuviéramos al borde de un clímax.
Todo eso tiene su traslación al dibujo de Enaibi, que disfruta y consigue muchas más cosas con su puesta en escena, con su diseño y acting de personajes, que con la propia acción. Ahí, de hecho, se pierde ligeramente en algunos momentos y no logra la misma claridad en los movimientos más dinámicas que en un simple gesto en el rostro de alguno de los personajes. En otras palabras, es una buena presentación, notable por momentos, pero que tiene elementos en los que todavía puede crecer. Y si lo hace, además, engrandecerá los mejores momentos de este primer volumen. Enaibi, desde luego, ha sido capaz de hacer que unos personajes de los que realmente sabemos bastante poco tengan el poder de engatusarnos para que sigamos sus aventuras sin tener muy claro de hacia dónde vamos. Funciona lo realista y humano, funciona lo onírico y fantástico. ¿Funciona todo tan bien? No podríamos jurarlo, desde luego, porque hay escenas que parecen retrasar la trama, incluso aunque al final descubramos la importancia que podían tener en términos narrativos o de desarrollo de personajes, pero no podemos negar que Horion presenta un universo muy atractivo en el que están pasando cosas muy interesantes y que además sabe jugar con un protagonismo cambiante que abre muchas puertas para el futuro.
Glénat publicó el primer volumen de Horion en mayo de 2018. No tiene contenido extra.
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