Guión: Alessandro Barbucci, Giovanni di Gregorio.
Dibujo: Alessandro Barbucci.
Páginas: 72.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2020.
A Alessandro Barbucci le podríamos equiparar con un encantador de serpientes. Él toca el instrumento y los lectores nos movemos al compás que marca. Pasa con casi todo lo que hace, con la hipnótica Sky-Doll (aquí, su reseña), con la divertidísima Ekhö, mundo espejo (aquí, reseña de su primer volumen) con el estilo que marca en la imaginativa Monster Allergy (aquí, reseña de su primer número) y también en este arranque de Las hermanas Grémillet, aunque se adentre en un terreno juvenil más marcado y menos fantástico de lo que da a entender en sus primeras páginas. El sueño de Sarah, que así se titula este primer álbum de la serie, coescrita por Barburcci con Giovanni di Gregorio, abre la puerta a un relato que intriga. Seguimos los pasos de tres hermanas que investigan el pasado de su madre, un pasado del que no habla con ellas y del que encuentran algunas fotos que no coinciden con lo que saben de ella. Este primer número sirve sobre todo para establecer el carácter y la relación entre las tres jóvenes protagonistas, y es claramente el mayor de sus aciertos en lo que a la historia se refiere. Porque, claro, luego llega Barbucci y hace que nos sintamos partícipes de lo que sea para que nos olvidemos de todos los defectos que pueda tener la construcción del relato o de los equívocos que pueda provocar por el camino.
Quizá ese sea el gran problema que puede tener el guión de Barbucci y Di Gregorio, que sea ambiguo de una manera que no da la sensación de que sea buscado. Podemos centrarnos, eso sí, en lo que realmente funciona a un nivel bastante alto, y es, como decíamos, la presentación de sus jóvenes protagonistas. Sarah, Casiopea y Lucille son hermanas, y muy distintas entre sí. Di Gregorio sabe alejarse del estereotipo y crea tres personajes con voz propia. Si ya es difícil encontrar una personalidad infantil, más mérito aún tiene crear tres y que además tengan que tener una relación tan estrecha como las que mantienen nuestras jóvenes heroínas. Son ellas las que hacen creíble el relato y cada una de sus escenas. Hay algo de trampa en el origen de la historia, en un sueño inexplicado que pone a las tres sobre la pista del secreto que esconde el pasado de su madre, y no es malo que lo señalemos, aunque quizá, quién sabe, sí que abra una puerta para que la serie se expanda en el futuro. Es difícil de decir, porque son preguntas que el escritor deja en el aire, sobre todo con ese enigmático final que nos ofrece, y habrá que esperar a una segunda entrega, que apetece, para saber cuál es el escenario por el que se decanta Di Gregorio. Lo que sí está claro es que la aventura juvenil sí le funciona porque ha encontrado roles perfectos para estas tres hermanas.
Barbucci, además, sabe encontrar la manera de que no solo nos creamos a cada una de estas tres niñas cuando habla sino que además seamos capaces de empatizar con ellas y, cómo no, quererlas. Es una serie de tono positivo, y el dibujo de Barbucci se antoja perfecto para la historia que quiere contar. En realidad, da la sensación como decíamos más arriba de que Barbucci se podría amoldar a cualquier estilo, para qué nos vamos a engañar, pero en este el éxito es rotundo. Desde el simple cambio de la forma de las viñetas en los sueños hasta el diseño de las protagonistas, pasando por supuesto por unos fondos magníficos, todo destaca en los lápices del artista. Si tenemos que quedarnos con algo, no obstante, es con la expresividad de sus rostros. Con algo más de espacio del que puede verse a veces en la BD francobelga, indicativo de que se busca un público de menor edad, Barbucci logra auténticas maravillas. Ilusión, enfado, tristeza, preocupación, diversión… Todo se ve en las caras de Sarah, Casiopea, Lucille o su madre casi sin necesidad de detenernos en los textos, y eso es algo que no tiene precio en un narrador gráfico. Es obvio que tan buen dibujo potencia el resultado de este primer álbum de Las hermanas Grémillet, pero no es la única razón por la que ya tenemos ganas de leer la segunda entrega.
Dupuis publicó originalmente el primer álbum de Las soeurs Grémillet, Le rêve de Sarah, en marzo de 2020. No tiene contenido extra.
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