Guión: Katja Centomo, Francesco Artibani.
Dibujo: Paolo Campinoti, Antonello Dalena, Alessio Coppola.
Páginas: 144.
Precio: 18 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Febrero 2020.
Es curioso cómo una serie infantil como Monster Allergy acaba convenciendo por la vía menos previsible. Porque, claro, es una serie en la que aparecen monstruos, criaturas de lo más dispar y divertido que uno pueda imaginar y que solo unos pocos elegidos pueden ver. Y cuando eso parece tomar protagonismo desde el mismo título, resulta que lo que acaba siendo más atractivo es la relación entre los jóvenes protagonistas, Zick y Elena, el chico que ve a los monstruos y la chica nueva en el barrio que se suma a sus aventuras. La manera de ver el mundo que plasman Katja Centomo y Francesco Artibani desde el punto de vista más realista acaba convenciendo más que la parte fantástica… hasta que el final del último e los álbumes que contiene este segundo volumen acaba fusionando ambos elementos de una manera formidable, abriendo un sinfín de posibilidades para el futuro con un giro de tuerca tremendamente imaginativo. Eso es justo lo que se le pide a una serie de estas características, que sorprenda al lector y que lo haga además desde escenarios novedosos y con la inteligencia necesaria para que una serie juvenil sea algo más que un simple entrenamiento para los más pequeños. Y sí, también se disfruta de la parte de los monstruos, no podía ser de otra manera, con lo que el espectáculo es bastante completo.
Conviene avisar para que no haya equívocos, Monster Allergy funciona como una sucesión de capítulos y sus álbumes, a pesar de tener una historia concreta, no son autoconclusivos ni independientes, por lo que si este libro resulta llamativo es necesario echar la vista atrás y leer el primero (aquí, su reseña). No es probable que alguien se pueda arrepentir de esa decisión, porque aquel ya ofrecía mucha diversión, la misma que este segundo pero con el matiz de la novedad. Aquí eso ya está cubierto, pero aún así se van introduciendo elementos novedosos que ayudan a que siempre haya algo fresco en el relato. Primero es la forma en la que conviven socialmente los monstruos, algo que se ve en el primer álbum, y después es la aparición de un tercer muchacho, Charlie Schuster, amigo de Elena que despierta los celos de Zick. Desde esas sencillas premisas, Centomo y Artibani son capaces de encontrar historias fantásticas notables, incluso una suerte de antagonista más o menos definitivo que se desarrolla a lo largo de los dos primeros álbumes con notable eficacia y que resulta un homenaje a las historias de piratas. Pero también, y eso es lo más importante, de desarrollar a los muchachos que están en el centro de todo, confirmando que son personajes muy bien escritos y que tienen aún mucho margen de mejora.
El dibujo de Monster Allergy es una auténtica curiosidad, porque tiene unos elementos muy definidos, que le podemos atribuir al estupendo Alessandro Barbucci, que se encargó de realizar el primer álbum, pero que después están respetando los diferentes ilustradores que se van ocupando de los siguientes números. Paolo Campinoti, Antonello Dalena y Alessio Coppola son los tres ilustradores que se suman a la serie en estos tres álbumes, y las señas de identidad de la serie se mantienen intactas. Todo es divertidísimo y está cargado de imaginación, funcionan las criaturas y también la parte más cotidiana, convenientemente caricaturizada para que el tebeo tenga un aspecto juvenil que convenza al lector desde el primer vistazo. Puede ser algo negativo que no haya demasiados elementos que permitan marcar demasiadas diferencias entre uno y otro, pero eso da más beneficios que inconvenientes a la cohesión narrativa de Monster Allergy. Seis álbumes, dos libros en esta edición, y lo cierto es que la sensación sigue siendo la de una serie en crecimiento, que satisface aquí y ahora pero que a la vez está construyendo algo mucho más amplio y grande, como decimos además en esas dos vertientes que une, con aventuras trepidantes y pequeños héroes con los que el lector más joven se puede identificar con facilidad.
Tunué publica originalmente Monster Allergy.
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