Guión: Jordie Bellaire.
Dibujo: Vanesa del Rey.
Páginas: 144.
Precio: 18 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2020.
Jordie Bellaire lleva mucho tiempo siendo una de las coloristas más destacadas del cómic norteamericano y quizá por eso el mejor reclamo de Redlands, al menos a priori, sea ver qué es capaz de hacer como guionista en la obra con la que se estrena en esas lides, dibujada por Vanesa del Rey. Pero Redlands es mucho más que una opera prima. Mucho más. Es una historia turbia y cambiante, que no nos atreveríamos a definir de una manera sencilla porque es de todo menos fácil. Y no porque su narración no sea lineal, que lo es aún con sus saltos en el tiempo, sino porque tiene muchos elementos que exigen madurez, narrativa y lectora. Porque sus personajes son complejos y no tienen miedo de adentrarse en el lado más turbio de la vida. Porque hay violencia, sexo, dominación y asesinato. Porque Redlands es una serie que provoca un maravilloso efecto de desasosiego sin necesidad de asomarse abierta y continuamente a los códigos del terror, que también introduce cuando la historia lo requiere. Es posible que después de leer esto uno no sepa realmente de que va la serie, lo admitimos, pero teniendo en cuenta las sorpresas que plantea desde aquí recomendamos lanzarse a su lectora sin preocuparse de la trama o de las comparaciones que se puedan hacer con otras obras. Bellaire y Del Rey merecen esa confianza.
Hay muchos aciertos en el guion de Bellaire, pero sobre todo podemos destacar las sensaciones que provoca. Redlands no es necesariamente una historia cerrada, no lo es ni mucho menos si tenemos en cuenta ese número 1 que tenemos en la portada y en el lomo de este libro, pero sobre todo no lo es en su apuesta. Lo que hace Bellaire es describir una situación, un pueblo, unos personajes, y todo lo que teje un complejo sistema de relaciones. Hay fantasía oscura, hay violencia real, es una historia que tiene innegables toques de denuncia feminista y que pone el protagonismo de una forma muy clara en ellas, en las actrices de la historia, porque son las que dominan ese escenario, o al menos quieren hacerlo. Es un relato turbio, desde luego, que de hecho arranca con brujería y con el asedio a una comisaría, para después mostrarnos una nueva normalidad en un pequeño pueblo americano, sometido aún sin saberlo. No es la de Bellaire una narrativa tradicional, no le importa la estructura clásica en actos y esconde sorpresas a cada momento. Y consigue llevar el asombro al lector con una facilidad que es digna de mención, aunque suponga cambiar el ritmo del relato de una manera bastante infrecuente. Sí, la Bellaire escritora tiene algo tremendamente llamativo. Lo tendrá que confirmar aquí y en otras obras, pero deslumbra.
Y Del Rey, además, es una dibujante que entiende perfectamente todos los elementos sombríos que tiene el relato, y tiene la sorprendente capacidad de darles una belleza visual casi poética. La manera en la que retrata el fuego es precisamente uno de los puntos fuertes de esas sensaciones que provoca la lectura de Redlands. O el carisma que tienen todos sus personajes, que llenan la viñeta de una manera portentosa, incluso cuando se encuentran en situaciones de una intimidad total, como las escenas de sexo que son tan hermosas como sucias, siempre dependiendo de lo que pida la escena, o incluso en los mayores absurdos que plantea el relato, que los tiene porque en realidad no quiere alejarse del todo de algo que pueda entenderse como real. La violencia es también bastante palpable en los dibujos de Del Rey, y es asombrosa la naturalidad con la que llega a dibujar algunas secuencias que podrían ser brutales en manos de otros dibujantes. Esto forma parte del asombro continuo que despierta la serie, y que además parece ir in crescendo al menos en este primer volumen. Por supuesto, el reto está en mantener este nivel y seguir regalando sorpresas a un lector que sabe que Bellaire y Del Rey no están inventando nada ni cambiando el género pero que asiste a un espectáculo magnífico, uno además con margen de crecimiento.
El volumen incluye los seis primeros números de Redlands, publicados originalmente por Image entre agosto de 2017 y febrero de 2018. El contenido extra lo forman una introducción de Tom King y las cubiertas originales.
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