Guión: Kelly Thompson.
Dibujo: Coryn Howell.
Páginas: 120.
Precio: 12 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2020.
Pocos reboots cinematográficos han sido más polémicos que el de Cazafantasmas en 2016. En lugar de reasignar los personajes, se decidió convertir al equipo en uno de mujeres. La película se ganó antipatías antes incluso de ser estrenada, y el resultado comercial y artístico que tuvo el filme no ayudó demasiado a que el debate se calmara. Lo cierto es que no era tan mala película como se quiso hacer ver, pero sí era fallida. Por eso se puede entender que el cómic con el que Kelly Thompson y Coryn Howell recogen la historia de estos nuevos personajes tiene algo de reivindicativo. Más aún si tenemos en cuenta que los cómics que habíamos leído de los Cazafantasmas originales (aquí, reseña de su primer volumen) habían dejado un muy buen sabor de boca. Responden a la llamada quiere tener el mismo efecto, y por momentos lo consigue. No es que se pueda decir que sea un tebeo inmaculado, pero sí es cierto que hace mucho bien a unos personajes golpeados, no sin cierta razón. La trama es sencilla, el malo es de manual y el objetivo es, como tiene que ser, el de hacer que estas nuevas cazafantasmas sean cercanas y humanas. Por eso encaja bien que el miedo sea el elemento central del relato, aunque no sea algo especialmente novedoso ni original, porque seguramente lo que se necesitaba era algo correcto y bien llevado, aunque le falte riesgo.
Thompson tiene claro que lo principal de este tebeo es que salga airoso, que no añada más leña al fuego y que deje la sensación de ser un punto de partida sólido, que no estropee nada. Lo mismo que se le pide a un reboot de cine, por cierto. Si la base falla, es imposible continuarla, y parece claro que Thompson ha sido más eficaz que la película en ese terreno. El cómic apuesta por una comedia fantástica liviana, en la que incluso el villano entra en ese juego, incluso dentro de la grandilocuencia que tiene su puesta en escena, y sobre todo lo que quiere es basarse en la relación que se establece entre las cuatro cazafantasmas. El tebeo implora prácticamente que conectemos con ellas, nos recuerda de manera insistente sus identidades, se centra en los miedos de cada una de ellas y en la forma en la que eso hace de ellas personajes vulnerables y humanos. Fantasía, sí, por supuesto, estamos en un tebeo de Cazafantasmas, pero sobre todo empatía, eso es lo que ofrece y pide a partes iguales el guión de Thompson. Y siempre pisando sobre seguro. No hay giros extraños, sí algunas referencias divertidas al género de terror, ni tampoco elementos que puedan chirriar. Recordemos, lo importante es caer bien y no estropear nada. Una vez leído el conjunto, se puede dar por superada esa prueba.
El dibujo de Howell va en una línea parecida, todo bien medido para que el lector se sienta a gusto. Como casi siempre en estos casos, podemos empezar destacando que la labor de reconocer a los personajes se hace sin necesidad de tener que buscar un parecido fotográfico, lo que da un dinamismo bastante interesante al cómic, que enlaza con la película, sin duda, pero sin pasarse. El villano, bien diseñado, correcto, eficaz y poderoso. ¿Novedoso? ¿Original? ¿Diferente? No, la verdad es que no, pero recordemos que no es lo que se busca en este Cazafantasmas. Responden a la llamada. Lo que importa es que todo funcione, que visualmente entendamos a qué franquicia corresponde el relato, tanto en su conjunto como en el reboot, y a que la ejecución sea visualmente atractiva. En los dos procesos sale bien parado el trabajo de Howell, que logra sus mejores momentos cuando rompe las fronteras entre la realidad y la fantasía. Al final, el tebeo pide lo mismo que pedía la película, mente abierta y cero prejuicios, mucho menos prejuicios relacionados con el amor que se pueda tener al grupo original de cazafantasmas. Si el lector está dispuesto a aportar eso, hay que reconocer que Thompson y Howell han sido capaces de cerrar un producto solvente, entretenido y que sí puede ser la base de algo que se prolongue.
El volumen incluye los cinco números de Ghostbusters: Answer the Call, publicados originalmente por IDW entre octubre de 2017 y mayo de 2018. El único contenido extra son las portadas originales de Luis Antonio Delgado, Russell Badgett, Valentina Pinto, Emma Viecelli, Jessica Hickman, Jeffrey Veregge, Dan Schoening y Erica Henderson.
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