CÓMIC PARA TODOS

‘Green Class 2. Alfa’, de Jérôme Hamon y David Tako

Editorial: Letrablanka.

Guión: Jérôme Hamon.

Dibujo: David Tako.

Páginas: 72.

Precio: 18 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Febrero 2020.

El primer volumen de Green Class (aquí, su reseña) fue una muy grata sorpresa porque nos mostraba un escenario apocalíptico a partir de un virus, la premisa más repetida del género zombi e historias análogas, pero le daba un toque de frescura y originalidad no solo por su trama sino también por su planteamiento, con protagonistas adolescentes pero alejándose de ser una aventura jovial. Alfa, que así se titular esta segunda entrega, mantiene con bastante firmeza las líneas maestras de la serie y prolonga sus aciertos, incluso aunque deje algo de lado durante muchas páginas algunos de los elementos que fascinaron en la primera entrega con el fin de expandir de una forma natural y creíble el universo que nos está mostrando. No quedaba más remedio que hacerlo, sabiendo que los muchachos protagonistas se habían separado en dos grupos, y parece un punto a favor que David Tako y Jerôme Hamon hayan prescindido de una narración paralela que seguramente habría lastrado algo el ritmo de la historia. Cambia el protagonismo, eso sí, pero no de la manera en la que podríamos haberlo imaginado, y por ahora la cosa sigue funcionando bastante bien. Quedan aún muchos misterios por desvelar en Green Class, pero si alguien tiene alguna duda sobre el impacto que buscan sus autores no hay más que ver la última secuencia de este segundo libro.

Puede parece una simplificación excesiva del trabajo de sus autores, pero esa escena resume muy bien lo que busca Hamon en su guion, coger convencionalismos y hacerlos añicos. No es Green Class una serie en la que dé la sensación de que va a pasar lo lógico, y por eso da la sensación de que quedan todavía muchas sorpresas por descubrir, sobre todo porque los personajes evolucionan. Lo hacen los jóvenes protagonistas, que están actuando como lo que son, adolescentes. No son adultos ni pretenden serlo, hablan y actúan como quinceañeros, y eso se mantiene desde el principio como uno de los grandes valores de esta serie para marcar diferencias con respecto a los ya incontables relatos que utilizan premisas similares. Pero es que además empiezan a pulular otros personajes de los que todavía sabemos poco, que pertenecen a otras esferas, y que están ayudando a que demos una dimensión mucho más global al problema al que se enfrentan estos muchachos. Y todo ello sin dejar de ser una historia de monstruos, que en esta segunda entrega tiene secuencias que remiten irremediablemente a Aliens. El regreso. Lo que está claro es que Green Class, por ahora, sabe mantener el equilibrio entre una trama gigantesca y un suceso más o menos pequeño por los protagonistas en los que se fija, y todo con un nivel altísimo de adrenalina.

Tako, además, está logrando reflejar muy bien todos esos aspectos. Las criaturas mutadas por el virus son, obviamente, el caramelo que le deja Hamon en el guión para que disfrute, y con ellos propone un buen juego de luces cuando atacan en la oscuridad y mucha espectacularidad a plena luz del día, pero en general sabe sacar partido de lo que lo que da fuerza a la historia. Y eso supone empezar con sus mismos protagonistas, unos chavales que además de serlo tienen que parecerlo, tal y como sucede en estas páginas. Hay, de hecho, una clara contraposición con los adultos en este segundo libro, algo que se ve con mucha claridad en la última escena. Los pequeños detalles también hablan de un buen trabajo, sobre todo a nivel narrativo, y ahí podríamos incluir sin problema las onomatopeyas que tan bien funcionan en casi todas las escenas, siempre en colores claros y colándose como parte de cada secuencia. Es verdad que Green Class tiene el sabor de ser una serie cuyo juicio va a estar muy supeditado a la forma en la que Hamon y Tako sean capaces de llegar a un final coherente y bien explicado, pero de momento el viaje está siendo más que satisfactorio, no hay atisbos de agotamiento en sus dos primeros álbumes y los autores siguen desplegando todas sus armas para que el lector siga muy enganchando a lo que se les está contando. Que dure esa sensación.

Le Lombard publicó el segundo álbum de Green ClassL’alpha, en febrero de 2020. El único contenido extra es un dossier de bocetos e ilustraciones.

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Esta entrada fue publicada en 28 julio, 2020 por en David Tako, Jérôme Hamon, Letrablanka, Lombard y etiquetada con , , .

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