CÓMIC PARA TODOS

‘Las quintillizas’ 1, de Negi Haruba

Editorial: Norma.

Guión: Negi Haruba.

Dibujo: Negi Haruba.

Páginas: 192.

Precio: 9 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Mayo 2020.

Hay que reconocer que Negi Haruba ha encontrado un escenario muy simpático en Las quintillizas. Cierto que el título elimina el factor sorpresa que tiene el primer capítulo, en el que nuestro sorprendido protagonista, un empollón de instituto que recibe el encargo convertirse en profesor particular, va descubriendo que esas cinco enigmáticas chicas que se van cruzando en su camino son en realidad hermanas y además las alumnas a las que tiene que ayudar a aprobar el curso. Y cierto que el enredo sentimental y muy levemente sexual con que concluye esta primera entrega es, en realidad, el camino más tópico que se puede seguir. Pero eliminando esos detalles, o mejor dicho minimizando su impacto sobre el conjunto, Las quintillizas arranca como una serie francamente divertida. Lo mejor de su propuesta está precisamente en la manera en la que Fûtarô, que así se llama el protagonista, tiene que ir descubriendo la manera de convencer a sus cinco oponentes de que es el indicado que darles clase y ayudar a que pasen de curso. Haruba traza cinco personalidades muy distintas, lo que hace que cada conversación con ellas sea todo un reto. Lo es para nuestro actor principal, pero también para el lector, que consigue entrar de lleno y con facilidad en la propuesta de la serie gracias a su espontaneidad.

Tiene esos puntos ya mencionados que rebajan algo el resultado final de este primer número, desde luego, pero no es una lectura que busque una perfección narrativa ideal. Su baza está en la realidad y parece difícil que no haya alguna escena en el terreno sentimental y emocional cuando se juntan en la misma habitación seis adolescentes. Por eso se acepta como algo normal, aunque no dé la sensación de que ese sea el camino por el que este manga va a lograr sus mejores armas, incluso sabiendo que es el punto temático desde el que arranca. Lo que fascina de la propuesta es el reto. Fûtarô tiene que conseguir que cinco chicas de malas notas y escaso interés acepten su trabajo para pasar de curso. El choque continuo, como si fuera contra un muro, es lo que generalas situaciones más divertidas. No es Las quintillizas la historia de estas muchachas, aunque sean lógicamente fundamentales, sino la del chico que tiene con ellas una oportunidad casi única de conseguir un dinero que necesita su familia para subsistir. Y como todas las motivaciones que vemos son tan humanas, es prácticamente imposible no entrar en el juego y aceptar que estamos ante una historia que pretende sacar sonrisas continuas y enlazar con la realidad más cotidiana. ¿En qué clase no hay empollones, alumnos brillantes y otros que no le dan la más mínima importancia a los estudios?

Como se trata de que todo sea cercano, el dibujo de Haruba cobra una mayor importancia. Sin demasiados elementos novedosos, sus personajes son espléndidos en ese sentido. Sencillos, claros y directos, muy simpáticos desde el principio, diseñados todos ellos para que nos provoquen emociones. La gracia parte de los estereotipos, porque las quintillizas son adolescentes pensadas para despertar admiración, para que nos parezcan esas chicas de instituto guapísimas e inalcanzables, a las que además suma un estatus social alto y un poder económico palpable en los detalles, también como parte de la historia. Y Fûtarô, en cambio, es un muchacho que depende de su intelecto para todo, aunque eso le haga tener un carácter difícil y una evidente escasez de amigos. Es muy divertido ver que todo esto forma parte también de los resultados que consigue el dibujo de Haruba, que se afana además en que las cinco hermanas tengan características propias sin necesidad de hacer que haya una diferencia continua que añada algo de artificiosidad al conjunto. Puede parecer poca cosa la historia de Las quintillizas, pero es un manga con el que se disfruta muchísimo. Una lectura divertida, ágil, liviana si se quiere, pero con la que se conecta a más niveles de los que podría parecer en un primer vistazo.

Kodansha publicó el primer volumen de Gotobun no Hanayome en 2017. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 27 julio, 2020 por en Kodansha, Manga, Negi Haruba, Norma y etiquetada con , .

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