CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Blade. Trinity’, de David S. Goyer

Título original: Blade: Trinity.

Director: David S. Goyer.

Reparto: Wesley Snipes, Ryan Reynolds, Jessica Biel, Dominic Purcell, Kris Kristofferson, Parker Posey, Callum Keith Rennie, Paul Levesque, Natasha Lyonne, Haili Page, Mark Berry, John Michael Higgins.

Guión: David S. Goyer.

Música: Ramin Djawadi, RZA.

Duración: 113 minutos.

Distribuidora: TriPictures.

Estreno: 8 de diciembre de 2004 (Estados Unidos), 11 de marzo de 2005 (España).

Si hay una película basada en un cómic que cumple a la perfección la máxima de que un buen héroe necesita por fuerza un villano, esa es Blade. Trinity. Pero la cumple en su acepción más negativa. Reunir a Blade y a Drácula es una tentación enorme, pero David S. Goyer fracasa a la hora de recrear al rey de los vampiros de una manera que casi parece imposible de creer. Es el mayor defecto de una película que, por desgracia, está plagado de ellos, que está construida a ritmo de videoclip y de coreografías de combate que seguro han dado mucho trabajo a los especialistas y mucha diversión al trío formado por Wesley Snipes, Ryan Reynolds y Jessica Biel, estos dos últimos tratando de postularse como estrellas de acción y consiguiéndolo con más o menos acierto, sobreviviendo al naufragio que supone una película tópica, escrita sin muchas ganas de contar nada realmente nuevo y a pesar de que hay elementos en la historia que podrían haber dado mucho juego, y dirigida de manera rutinaria. No hay nada en la película que sorprenda demasiado, y no precisamente por el hecho de que sea la tercera parte de una serie, que también, sino porque no tiene nada de imaginación ni en su construcción sobre el papel ni tampoco en su rodaje. Tópico tras tópico, alguna que otra ridiculez y una historia realmente floja. Y muy poco más.

Blade no está en el olimpo de las adaptaciones de cómic, pero tanto la primera entrega dirigida por Stephen Norrington (aquí, su crítica) como la segunda de Guillermo del Toro (aquí, su crítica) tenían su punto. Esta no. Primero, porque el protagonismo de Blade decae. Es como si Goyer quisiera lanzarnos el mensaje de que es un personaje caduco, un solitario que de repente necesita un grupo para sobrevivir, uno en el que cubramos todos los espectros posibles, una chica guapa, un tipo deslenguado, una ciega, una niña… Si lo pensamos, ninguno de ellos tiene más papel en la película que el de cobaya o el de intérprete de una coreografía de combate. No hay nada de emoción en sus historias, ni siquiera cuando la película sucumbe a la sensiblería más absurda para colocar a Jessica Biel en la ducha limpiando la sangre de su cuerpo. ¿Y entre los villanos? Poses y más poses, sobre todo el de Drácula de Dominic Purcell, al que olvidable es el adjetivo más liviano que se le puede aplicar. Ha tenido el personaje de Bram Stoker tantas interpretaciones que no es fácil encontrar algo nuevo, pero desposeer al vampiro de todo carisma, darle simplemente una cara de mala leche, ademanes de macarra actual, un vestuario lamentable y unos efectos de tercera no parece que sea el mejor camino para triunfar con él.

¿Qué nos queda entonces? Blade, claro. Wesley Snipes, desde su hieratismo casi absoluto, hizo suyo el personaje desde el principio. Y aunque da la sensación de que sus peleas son las menos intensas de toda la película, quizá por el empuje de juventud de Biel y Reynolds, son las que se llevan casi todas las miradas, incluso sabiendo que no hay nadie en la película que le pueda hacer frente porque no hay ningún personaje que valga la pena tanto como él. Goyer tampoco sabe hacer de esta una película divertida, por muchos diálogos chorras que le coloque al personaje de Reynolds, que llega a rozar lo inaguantable, o por incluir detallitos más o menos divertidos como los perros vampiro. Y con todos estos detalles, absurdos la mayoría, se dejan pasar tramas interesantes, como la de Blade convertido en asesino de humanos, aunque sea por error, la de la rabia del personaje de Biel o incluso la ya comentada aparición en el mundo del cazador de vampiros de la mayor presa de todas, el vampiro original. Blade. Trinity falla por todas partes, se deja ver si se ha llegado hasta aquí en la serie, pero es claramente la más floja de las tres películas protagonizadas por el híbrido de humano y vampiro que crearon Marv Wolfman y Gene Colan en los años 70 en las páginas de The Tomb of Dracula. Que Blade desprecie en la película un ejemplar de esa serie es la mejor definición de la película. Mal.

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Esta entrada fue publicada en 24 julio, 2020 por en Cine, TriPictures y etiquetada con , , , .

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